martes, 16 de julio de 2013

CIENCIA FICCIÓN IBEROAMERICANA: UN MAPA | SUB URBANO

Mi último artículo en la revista SUB URBANO

CIENCIA FICCIÓN IBEROAMERICANA: UN MAPA | SUB URBANO
 
No es mucha la ciencia ficción (CF) iberoamericana que llega hasta nosotros. Y por eso ha sido para mí fascinante ver cómo se ha ido incrementando la publicación de libros influidos parcial o totalmente por el género desde distintos países de Iberoamérica.
De hecho, resulta interesante hablar del presente y el futuro de la CF en los países de habla hispana. El pasado, como sabemos, no ha sido muy fructífero en este género. Se solía publicar desde lo que los técnicos denominan el fandom y desde la imitación de los relatos anglosajones de CF y de los grandes autores del género. El resultado muchas veces sonaba a algo impostado; o a una mera copia. Pero parece que las cosas están cambiando.
Es evidente que la tradición fantástica y la CF resultan muy importantes en las letras argentinas, como se demuestra en la obra de Borges y de Bioy Casares, o en la fundación de la Editorial Minotauro por Paco Porrúa. Con ese pasado, es normal encontrar un presente rico en narrativas influidas por la CF en autores como Carlos Gardini, Marcelo Cohen o Rodrigo Fresán.
De Fresán quiero hablar, como del autor capaz de dar a la CF pátina de literatura culta a través de la influencia que en él tienen la literatura anglosajona y la cultura pop. Javier Aparicio lo calificó en su momento de Borges pop y, si añadimos a ello las múltiples lecturas que el autor tiene de libros de CF (su madre estuvo casada con Porrúa y al Fresán muchacho le caían de primera mano Dick, Ballard y las últimas novedades del género que publicaba Minotauro sin ni hacer el esfuerzo de buscarlas) el resultado es entendible. Cohen resulta inclasificable, su mezcla entre léxico y escenas futuristas crea ambientes que podríamos calificar de ciberlunfardos, y que el autor autodefine como sociología fantástica. El tercero de los autores mencionados, Gardini, es tal vez el más apegado al género, como demuestra el haber ganado los premios más emblemáticos de la CF en español, como el Ignotus, el UPC o el Minotauro.
Al otro lado del charco, en España, y como muy bien radiografiara el escritor Javier Calvo en un artículo publicado en la revista Jot Down, tras una época claramente dominada por el fandom, y un notable esfuerzo por parte de publicaciones y editoriales para conseguir una incipiente literatura de CF, las siguientes generaciones han empezado a utilizar la CF con otra literatura más realista, dando lugar a una narrativa que Calvo califica de “extraña”. En el artículo se mencionan los nombres de Matías Candeira, de Fco. Javier Pérez, de Robert Juan-Cantavella, de Colectivo Juan de Madre y de Laura Fernández, entre otros.
Es en este entorno cultural donde debemos ubicar la novela Ygdrasil, no porque haya sido escrita allí, sino porque allí ganó el premio UPC de novela de CF y allí se publicó, en la editorial RBA. Se trata de una obra escrita por el chileno Jorge Baradit (lo que muestra el carácter global y transnacional del fenómeno) en donde se mezclan elementos del género con otros propios del chamanismo y el indigenismo.
El tercero de los grandes núcleos donde está cambiando la precepción de la CF iberoamericana es en los Estados Unidos, el mercado con un mayor potencial de lectores y uno de los grandes centros de producción de este tipo de literatura para el mundo anglosajón. Allí ha fundado el profesor Juan Carlos Toledano la revista Alambique, especializada en CF y fantasía. También reside allí Edmundo Paz Soldán (otro ejemplo de lo transnacional), escritor boliviano de largo recorrido, profesor en la Universidad de Cornell, autor de dos obras dedicadas a la CF (El delirio de Turing y Sueños digitales) y que desde la publicación en Revista ñ del relato “Luk”, parece que ha iniciado una etapa en donde mezcla la CF con historias relacionadas con guerrillas armadas, indígenas, familias que se trasladan a ciudades de provincias para tratar de trepar en el escalafón de sociedades tremendamente clasistas y caciquiles, todas con ecos muy latinoamericanos. Precisamente, de la influencia de la CF en la literatura boliviana da cuenta el blog CF y Fantasía en Bolivia, donde aparecen otros nombres junto al de Paz Soldán.
En el caso mexicano, la pujante figura de Alberto Chimal está haciendo visible el fenómeno de la CF en las letras de ese país. Sus numerosas colecciones de relatos, su notable actividad en Internet desde la bitácora Las historias, así como su última novela, La torre y el jardín, finalista del Romulo Gallegos, dan fe de ello. Esa realidad está dando lugar a otras realidades como la de Hermann Gil Robles, que mezcla el surrealismo (una tendencia artística muy prestigiada en México) con temas clásicos de la CF en su novela Los sueños de los últimos días.
En definitiva se está produciendo una literatura que temo que va a descolocar a los seguidores del fandom. Pero que produce relatos sumamente originales, además de darle categoría culta a un género menospreciado en los países de habla hispana.
¿Y cómo ha surgido eso? A partir del acceso de una serie de nuevas generaciones a la escritura. Generaciones que son o han sido fervientes y respetuosas lectoras de CF, pero que a diferencia de algunos de los escritores que pueblan el fandom, son lectoras de otros géneros y otras literaturas.
Y dado que cada país iberoamericano tiene su propia tradición o tradiciones, algunas de ellas compartidas pero no generalizables a todos los países de habla hispana, se da toda esta serie de interesantes simbiosis:
CF + Surrealismo
CF + Mitologías indígenas
CF + Boom
CF + Costumbrismo
CF + historias relacionadas con guerrillas armadas, indígenas, familias que se trasladan a ciudades de provincias para tratar de trepar en el escalafón de sociedades tremendamente clasistas y caciquiles.
Toda una serie de combinaciones que pueden dinamitar la concepción que se tiene en la actualidad del género CF, más allá incluso de la recepción en el mundo anglosajón de este tipo de obras. Un mundo anglosajón que ya realizó operaciones parecidas con la CF años atrás (Pynchon, David Foster Wallace, DeLillo) pero con resultados diferentes porque la literatura anglosajona proviene de una serie de tradiciones distintas, o al menos de tradiciones no estrictamente idénticas a las que perviven en la literatura hispanoamericana.
En todo caso, lo importante dentro de la CF, además del diálogo entre obras, es aportar libros sugerentes y novedosos, y no copiar los modelos de éxito. Y creo que eso va a empezar a suceder en la literatura escrita en español.

© 2013, Carlos Gámez. All rights reserved