El blog de Carlos Gámez
jueves 15 de marzo de 2012
EL AMOR ES CUÁNTICO
Etiquetas: ciencia y cultura, crítica, literatura, tercera cultura
sábado 3 de marzo de 2012
CORIOLÀ EN 4 PUNTOS
Este texto, más que ser una critica teatral al uso, pretende exponer una serie de elementos (sin spoilers pese a haber podido gozar ya de su representación en el teatre de Salt, en Girona) para que el espectador se anime a asistir a la representación de Coriolà, adaptación libre de Àlex Rigola al texto de Shakespeare, a estrenar el próximo 8 de marzo en el Teatre Lliure de Barcelona. Se trata, por tanto, de una lista. Y los elementos (cuatro, al estilo aristotélico) son:
- La austeridad: la trayectoria de Àlex Rigola está salpicada de montajes cargados de parafernalia posmoderna. En algunos casos, como en Titus Andrònic, la puesta en escena flirteaba con la cultura popular y con elementos pop sacados del cómic o la música. Esta vez, el montaje es de lo más austero. Sí, hay canciones (dos para ser exactos), pero no son muy irónicas que digamos.
- La situación política: esa austeridad no es porque sí. Está ligada a la situación política actual y la crisis que se está viviendo. El autor nos invita a reflexionar sobre el tema a partir de su adaptación. Para ello utiliza elementos como...
- La interacción: con el público para ser exactos. Un recurso que no es nuevo en el teatro. Sin embargo, en este caso, ese recurso está supeditado al mensaje que la obra pretende transmitir.
- El carácter universal: de una adaptación con una carga tan política. Sucede en la antigua Roma. Podría estar sucediendo ahora mismo, o en el futuro. Son romanos. Podrían ser contemporáneos nuestros o colonos en el espacio. La tensión de la humanidad con el poder siempre es la misma.
lunes 20 de febrero de 2012
POEMAS DE CIENCIA FICCIÓN
¿Puede la ciencia ficción convertirse en un género de la poesía? Entiendanme, no estoy hablando de la poesía científica del siglo XIX, o de una poesía cargada de elementos científicos y tecnológicos al estilo de Ammons, o de una novela de ciencia ficción escrita con un lenguaje muy poético. No, nada de eso. De lo que estoy hablando es de una obra de poesía ubicada en el futuro para desde allí analizar la esencia de lo humano y, por qué no, la realidad. Pues bien, algo así es lo que podemos encontrar en el último poemario de Diego Doncel (Malpartida de Cáceres, 1964), Porno Ficción (DVD Ediciones, XXXVII Premio de Poesía Ciudad de Burgos). Si su poemario anterior, En ningún paraíso, fue uno de los textos fundacionales de la poesía mutante, este poemario es una vuelta de tuerca más en la apuesta personal del poeta.
“No sé qué realidad es real. No sé por qué la dudaforma parte de mi pensamiento.”
“Recorro un espacio en donde las emociones humanas y las emo-
ciones humanas nacidas de la tecnología son una, donde la
vida transcurre por realidades inteligentes.”
“En el presente la lejanía es una llamada que aún no ha obte-nido respuesta y la distancia es el vacío de una página enblanco.”
Etiquetas: crítica, literatura
domingo 5 de febrero de 2012
ARTE + CIENCIA PARA RECUPERAR EL ÁNIMO
Etiquetas: arte, ciencia y cultura, tercera cultura
lunes 30 de enero de 2012
MALTRATO AL ESPAI LABORATORI
Ustedes dirán que es una lástima. Pues si les cuento que no solo se trataba de una espacio que buceaba en las interacciones entre ciencia, arte y sociedad, sino que era el único centro de exposiciones que lo hacía en Barcelona, coincidirán conmigo en que el asunto adquiere tintes dramáticos. Especialmente, porque por fin se tenía en cuenta de manera permanente en el panorama artístico barcelonés a una corriente importante en el ámbito internacional. Pero es que además, se trataba del ÚNICO centro de España que participaba en FuturICT. Un proyecto que investiga científicamente la sociedad y la economía que la sustenta en busca de soluciones que nos lleven a un mundo más justo y sostenible. Precisamente, el proyecto FuturICT pretende resolver las periódicas crisis que soporta el sistema, y que han llevado a los recortes que acaban con el Espai Laboratori. Convendrán conmigo en que volvemos a cargarnos la solución al tratar de solventar el problema. Tal vez nos equivoquemos en el tratamiento. El caso es que lo del Espai Laboratori me parece un maltrato.
Etiquetas: análisis, arte, ciencia y cultura, tercera cultura
domingo 8 de enero de 2012
UNA REALIDAD CUÁNTICA
No es que la propuesta filosófica de Pigem, esa búsqueda de la felicidad a partir de una sociedad más sostenible, sea fácil en realidad. La sostenibilidad va a ser necesaria a medio plazo, lo que no veo tan claro es que eso traiga la felicidad a los humanos. No la trajeron ni el cristianismo, ni la Ilustración, ni el comunismo aunque la prometieron. No creo que la sostenibilidad vaya a ser mejor una vez se haga realidad.
Sin embargo, en su artículo sobre la realidad cuántica, Pigem trabaja con una finura digna de encomio. Sitúa históricamente la mecánica cuántica, explica las interpretaciones y controversias a que dio lugar, asume que no da la impresión de que vayamos a encontrar el elemento fragmentario mínimo de la materia, después de tantas partículas tan poco elementales, y finalmente, en la sección final de su artículo, expone las conclusiones a las que deberíamos llegar tras tantas décadas de investigación en cuántica: que no parece que haya una realidad objetiva e independiente, que todo está conectado: nuestras mentes de observadores, la materia, la energía...
Así, la realidad física no se nos presenta tan fragmentaria como los pioneros de la cuántica imaginaban. Esa visión explica la realidad atómica pero no parece explicar el todo sin una complicación excesiva. A fin de cuentas, la teoría de supercuerdas tiene una visión newtoniana de la realidad. Se trata de pequeños filamentos que no describen trayectorias en su movimiento, sino que barren áreas. Está más cerca del continuo cartesiano que del atomismo einsteniano. Y la teoría de universos paralelos es determinista. No digo que ambas sean verdades como templos, se trata de interpretaciones. De hecho, yo prefiero una visión probabilística para la realidad. Pero esto debería hacernos pensar nuevas estéticas. Estéticas donde la intuición (esa materia invisible capaz de conectar elementos extraños) y las conexiones en red pueden dar más respuestas que la fragmentación posmoderna. Ya no les digo nada de las esencias, eso sería muy largo.
Carlos Gámez
Etiquetas: análisis, arte, ciencia y cultura, crítica, ensayo, literatura
martes 27 de diciembre de 2011
La teoría cuántica explicada a los niños
Llegadas estas fechas, me congratulo de recomendarles el libro La puerta de los tres cerrojos, reactualización cuántica de Alicia en el país de las Maravillas, escrito por Sònia Fernández-Vidal (Barcelona, 1978) y publicado este 2011, como el regalo de Reyes ideal.
Se trata de una historia en la que, en un lenguaje muy comunicativo, la autora explica las bases de la teoría cuántica a través de las aventuras de Niko, un joven de 14 años que se introduce en un mundo fantástico regido por las leyes del universo microscópico.
Curiosamente, la teoría cuántica está de moda en la literatura española, a veces, como en todas las modas, de forma gratuita, especialmente en el ámbito de la crítica. Situémonos: en su ensayo sobre series televisivas, Teleshakespeare (2011), Jorge Carrión utilizaba el término ficción cuántica a partir de los universos paralelos (o multiversos) y la teoría de observables de la mecánica cuántica. Para ello se apoyaba en dos libros de popularización de la ciencia: El universo elegante (1999) de Brian Green y Muchos mundos en uno (2006) de Alex Vilenkin. Productos ambos de lo que se ha dado en denominar Tercera Cultura. Tal vez Carrión debería haber especificado que la teoría de los multiversos es una de las muchas interpretaciones de la mecánica cuántica, que no la única. Y que los argumentos que usa son más propios de la astrofísica de partículas que de la mecánica cuántica. Sin embargo, tras leer Los muertos, a nadie se le escapa que, además de las series de televisión, los universos paralelos son parte fundamental de su poética. En este sentido debe entenderse el uso que hace de la teoría cuántica. En su caso, circunscribe su curiosidad por las ideas científicas a su proyecto narrativo. Pero es indudable el esfuerzo por imbricarlas entre sus intereses de forma coherente.
Curiosamente, en un artículo aparecido el pasado 30 de noviembre en el suplemento culturas de La Vanguardia sobre series de televisión, Juan Trejo analizaba el ensayo de Carrión. La reseña llevaba por título «La pequeña pantalla se ha hecho grande». Allí, aludiendo a la ficción cuántica, el autor afirmaba que la naturaleza cuántica es tal en las ficciones televisivas porque: “se estructuran formando una red que tiende a expandirse, no solo en lo que se refiere a su organización interna, sino disparándose al exterior. Por otra, el hecho de que sea precisamente la mirada del espectador lo que dé sentido a esa red, porque hoy en día el espectador de series es testigo y a un tiempo partícipe inexcusable de la creación de significado que desea imponer dicha red de ficciones”. Es más, el autor llegaba a afirmar que eso era lo que Carrión entendía por ficción cuántica. Solo en el párrafo siguiente, y a modo de consecuencia lógica del planteamiento citado, se hablaba de la interpretación de los universos paralelos en la mecánica cuántica, invirtiendo el orden expositivo del ensayista (lo cual no deja de ser cuántico, pero distorsiona completamente la analogía).
Lo cierto es que, tras releer la cita de Trejo, uno queda fuera de juego. Tal vez comprenda a la perfección la teoría estética de Carrión. Sin embargo, la mecánica cuántica no parece entenderla muy bien. Lo de los observables lo intuye. Pero lo de una red que se expande hacia el exterior y la interpretación cuántica de los multiversos poco tienen que ver. Flaco favor pues para los postulados del autor y sus esfuerzos por asimilar lo cuántico en su teoría. Algo que podría alejar al público aficionado a la ciencia de Teleshakespeare sin quererlo Carrión.
Puestos a utilizar símiles científicos, a Trejo (que le traiciona su falta de curiosidad) le hubiera ido mejor con la teoría de redes o la astrofísica teórica, no con la teoría cuántica. Curiosamente, se trata de algunos de los campos derivados de la evolución de la mecánica cuántica durante la segunda mitad del siglo XX. Porque, como muy bien indica Fernández Mallo en Postpoesía (2009), la física cuántica forma parte de la física moderna. Y, para entendernos, la física moderna sería a la historia de la ciencia, lo que el modernismo a la historia de la literatura. La mecánica cuántica tendría un gran paralelismo con el flujo de conciencia modernista en su búsqueda de una realidad microscópica que el ojo no ve.
Al tratar de adivinar las causas de este desfase entre el ensayo y su asimilación, y visto que autores como Juan Francisco Ferré, Óscar Gual, Vicente Luis Mora, Javier Moreno, Miguel Serrano, Germán Sierra o el propio Carrión sí aprovechan la ciencia y su propia curiosidad para escribir de una forma rigurosa, se me antoja que el problema radica en la falta de cultura científica de algunos de esos escritores que utilizan lo cuántico de forma frívola.
Parece que las generaciones venideras van a tener más suerte con La puerta de los tres cerrojos. No en vano, Fernández-Vidal es doctora en física y desarrolló una importante labor divulgadora entre los visitantes no científicos del CERN. Y eso se nota en todas las páginas de un libro que ilustra, educa, divierte, y no trata lo cuántico en vano.





