miércoles, 22 de octubre de 2014

LAS VOCES OCULTAS: UNA RELECTURA DE SOLDADOS DE SALAMINA


Una relectura completa y detallada de Soldados de Salamina, de Javier Cercas, abre nuevas vías a la interpretación del texto y a la relación que la forma y las estrategias narrativas tienen con el argumento. Desde esta perspectiva, sugiero que la idea principal de la novela de Cercas es el hecho de que las personas normales siempre son ajenas a las decisiones de las élites gobernantes y, sin embargo, padecen las consecuencias de sus decisiones en sus propias carnes. Se trataría, por tanto, de una novela antielitista, en consonancia con el éxito de público que la acompañó pese a no tratarse de un bestseller sino de una novela literaria.

Para demostrar mi afirmación, me apoyo en el fragmento de la segunda parte de la novela en que Sánchez Mazas es detenido en las calles de Madrid por milicianos afines a la República, en donde se salva gracias a la mediación de Indalecio Prieto, viejo amigo de Mazas y a la sazón flamante ministro de Marina y del Aire en el gobierno republicano de Largo Caballero. En concreto, cabe destacar el fragmento en donde se explica que: “Sánchez Mazas consigue hablar por teléfono con Prieto. Éste se interesa por su situación, le aconseja que busque refugio en la embajada de Chile, afectuosamente le desea buena suerte; luego, en nombre de su vieja amistad africana, ordena que lo pongan de inmediato en libertad” (39).

Aunque esta escena queda incluida en la segunda parte, en un pasaje donde el narrador afirma: “lo que a continuación consigno no es lo que realmente sucedió, sino lo que parece verosímil que sucediera; no ofrezco hechos probados, sino conjeturas razonables” (38), resulta chocante que uno de los líderes de la sublevación franquista corriera esta suerte frente a la que sufrieron otros elementos de los dos bandos que ocupaban una posición menos privilegiada en el escalafón político. En especial, si lo comparamos con la gracia que tuvieron que recibir los “amigos del bosque” para obtener su libertad de mano del propio Sánchez Mazas pese a haber sido ellos, soldados republicanos que habían desertado, quienes permitieron su supervivencia entre las montañas de El Collell. Esta tensión entre la suerte de las clases populares y la suerte de los dirigentes se hace aún más evidente en la persona de Miralles, que de brazo ejecutor se convierte en salvador sin reportarle ningún beneficio, más bien al contrario.

En este sentido toda la estructura y las estrategias narrativas de la novela se focalizan hacia esa idea. Así, la continua descalificación de la historia y de la memoria como testigos de veracidad, es lo que le permite a Cercas construir la historia de Miralles desde la ficción pero a un mismo nivel que la narración histórica, como afirma Gómez Trueba cuando dice: “nos damos cuenta de que el ‘relato real’ es tan ficticio como la propia novela de la que forma parte. Es imposible reconstruir toda la realidad de la historia, es imposible dar con el verdadero miliciano que perdonó la vida a Sánchez Mazas, o saber con exactitud qué pensó en aquel momento” (73), y continúa diciendo: “el relato ficticio Soldados de Salamina escrito por el Javier Cercas real, se ve obligado a utilizar las mismas palabras que el ‘relato real’ del Javier Cercas ficticio. Un lenguaje poético, subjetivo, ficticio, en suma, que iguala en última instancia a la Historia y a la Ficción” (73). En este sentido, ambas construcciones producen desconfianza en el lector. Pero la primera suele estar protagonizada por las grandes figuras, mientras que de la segunda, del soldado anónimo que nos encontramos ya en la portada del libro, solo puede hacer justicia la ficción. El “relato real”, en este caso, sería el de la ficción—Gómez Trueba afirma que el “relato real” es tan ficticio como la novela que lo incluye (72)—. Para Cercas resulta mucho más importante el “usable past” de Wertsch que cualquier criterio de exactitud histórica, y así se entiende la denuncia que tanto López Quiñones (100) como el propio Cercas en entrevista con John Payne hacen del olvido que se perpetró en la Transición. La tensión entre el testimonio y la supuesta historia objetiva de la que se hace eco Wertsch, también figura en las palabras de Miralles a su entrevistador cuando dice: “Yo solo le cuento las cosas como son, o como yo las viví. La interpretación corre de su cuenta” (83). Por supuesto, el carácter subjetivo de la narración histórica obliga a trabajar con un narrador en primera persona por coherencia.


También a partir de mi hipótesis se justifica la rehabilitación de un escritor falangista como es Sánchez Mazas. Solo a partir de la rehabilitación de los perdedores de la historia de la literatura se puede rehabilitar a los perdedores de las historia con mayúsculas, personificados en Miralles, ambos procesos correr suertes paralelas en el libro. Tal como afirma López Quiñones: “En donde terminan los recuerdos y narraciones sobre un falangista comprometido con la sublevación armada, comienza el olvido sobre la otra mitad de la historia: la mitad que le salvó la vida a Sánchez Mazas, que perdió la guerra y que tuvo que exiliarse” (99). Paradójicamente, esas personas olvidadas son el puñado de soldados que van a salvar a la civilización occidental, tropo del que se hace eco Amago (158), que se repite de forma transversal en el texto y que justifica el título. Así, la idea de recuperar esas personas olvidadas, sujetos pasivos de las decisiones de la historia por los que el narrador justifica su relato cuando afirma que “seguirían viviendo aunque llevaran muchos años muertos” (91), centralizan las intenciones del autor desde el título de la novela hasta su último párrafo.

Bibliografía
Amago, Samuel. "Narrative Truth and Historical Truth in Javier Cercas's Soldados de Salamina" En True lies: Narrative Self-consciousness in the Contemporary Spanish Novel. Lewisburg: Bucknell UP, 2006, pp 144-165.
Cercas, Javier. Soldados de Salamina. Barcelona: Tusquets, 2001.
Gómez Trueba, Teresa. "'Esa bestia omnívora que es el yo': El uso de la autoficción en la obra narrativa de Javier Cercas". Bulletin of Spanish Studies, 86:1, 67-83.
Gómez López-Quiñones, Antonio. "Representando la Guerra Civil española: Soldados de Salamina de Javier Cercas". En Cortázar, Alejandro y Christian Fernández. Proceedings of the 23rd Lousiana Conference on Hispanic Languages and Literatures.
Wertsch, James V, Voices of Collective Remembering. Cambridge: Cambridge UP, 2004.

lunes, 13 de octubre de 2014

Reseña de Viaje One Way en El Beisman

Aquí una reseña de Viaje One Way con la que coincido plenamente:

Viaje One Way, un boleto al desarraigo

Fernando Olszanski Publicado 2014-10-01 06:15:56

Viaje One Way, Pedro Medina León y Hernán Vera Álvarez
Suburbano Ediciones, 2014, $16.99, ISBN-13 9780989095327
La antología es quizás el elemento más natural para representar movimientos literarios, o incipientes muestras de un país, de una región, o incluso de una ciudad. En este momento en los Estados Unidos, está surgiendo un nuevo género literario dentro de lo que es la literatura latinoamericana, que representa al nuevo ser latino. Y digo que es un nuevo ser latino porque el hombre inmigrante en el gran país del norte, está expuesto a un sinnúmero de posibilidades que están condicionadas ya no solo por el idioma o el choque cultural, sino también por fenómenos sociales como el racismo, la segregación o la alienación. Esta transformación tiene como resultado, para bien o mal, un ser transnacional. Hecho de nuevas influencias, de nuevas ideas, de nuevos sabores.
Me atrevo a llamar a este nuevo género literario la Literatura del Desarraigo. Son muchos los factores por los cuales el ser migrante se transforma en este país, y es la literatura, como documento testimonial de ese proceso, donde mejor se observan las transformaciones de ese hombre, después de todo, el escritor no es más que un testigo de su tiempo y su meta es reflexionar sobre el hombre y sus circunstancias.
Viaje One Way, Antología de narradores de Miami, es una referencia donde los autores indagan sobre las experiencias y desventuras del ser migrante. A veces la visión es optimista, en muchas otras, la sensación es de desesperanza. Por supuesto que la experiencia migrante siempre es muy personal, pero uno puede identificarse con estos personajes, con su lucha cotidiana y con su nostalgia.
Esta antología editada por Pedro Medina León y Hernán Vera Álvarez, presenta doce relatos de diferentes autores: Eli Bravo, Rossana Montoya Calvo, José Abreu Felippe, Rosana Ubanell, Carlos Gámez Pérez, Gastón Virkel, Andrés Hernández Alende, Rodolfo Pérez Valero, Camilo Pino, José Ignacio Valenzuela, además de los editores. La representación de nacionalidades están cubiertas por tres cubanos, dos venezolanos, dos argentinos, dos peruanos, dos españoles y un chileno, lo que reúne de manera amplia el espectro del idioma castellano.
La lectura de estos cuentos y relatos fluye fácilmente ante los ojos del lector. Los textos nos invitan a caminar por las calles de Miami, aquellas calles verdaderas, las que están lejos de la ciudad turística y paradisíaca que nos venden en los panfletos. Una ciudad desgarrada por desigualdades, por el choque cultural y social, y las vicisitudes inciertas del sueño americano.
No es casual que el ambiente creativo sea una ciudad como Miami, quizás la urbe más latinoamericana dentro de Estados Unidos. Esta ciudad es la puerta a nuestro continente, una península extendida entre mares y océanos donde se mueve mejor la lengua de Cervantes. La vida de dicha ciudad es efervescente, con el continuo ir y venir de migrantes, con enfoques políticos no solo para América Latina sino también para el espacio doméstico, y es el aeropuerto preferencial para los vaivenes económicos y políticos de nuestros países.
Viaje One Way, Antología de narradores de Miami, es una antología necesaria para seguir explorando las transformaciones del ser migrante. Es vital para seguir entendiendo los cambios de aquellos que dejamos nuestra tierra para buscar un horizonte distinto, independientemente de las razones que hayamos tenido. Esta antología es fundamental, para seguir desarrollando una literatura genuina en español en este país, y apuntalar este nuevo genero que entre todos estamos creando para arraigarnos, para que no sea más una Literatura del Desarraigo.
Fernando Olszanski. Escritor argentino, autor de El orden natural de las cosas. Es editor de la Revista Consenso, de la Northeastern Illinois University. 

lunes, 6 de octubre de 2014

MIAMI LITERARIO: SEGUNDO ENCUENTRO

Aquí tienen toda la información de segundo encuentro promovido por Miami Literario, que se celebrará en la librería Books & Books de Coral Gables esta semana:

Miami Literario: Encuentro de narradores locales: Carlos Gámez-Pérez, Gabriela Ovando, Rodolfo Pérez-Valero, Hernán Vera Álvarez, Gastón Virkel - Gables

Oct 9 2014 6:30 pm








Los autores de esta noche:
Carlos Gámez-Pérez (Barcelona, 1969)
Es escritor y profesor. Ha publicado en las revistas SalonKritik, Culturamas y La bolsa de pipas. Es autor de un diario sobre sus vivencias en las cárceles de Nicaragua titulado Managua seis (2002). Ganó IX Premio Cafè Món con la novela Artefactos (2012) y ha sido seleccionado para la antología Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (2013), y para el número 1 de la revista Presencia Humana (2013) dedicado a la nueva narrativa extraña española. En su bitácora personal, El blog de Carlos Gámez, estudia las relaciones entre ciencia y literatura entre otras cosas.
Gabriela Ovando (Bolivia) 
Gabriela Ovando d'Avis fue columnista de opiniones de El Nuevo Herald/The Miami Herald entre 1994 y 2005. Se doctoró en Estudios Comparativos y es autora de Atisbos(colección de crónicas presentada por Elena Poniatowska); de El retorno del héroe (estudio crítico sobre Lituma en los Andes, de Mario Vargas Llosa); de Al rumor de las cigüeñas, novela presentada en Books & Books en 2004 y elogiada por la crítica en diversos países; de A grandes malesgrandes reformadores (ensayos sobre el proceso de cambio y las autonomías en Bolivia) y de Los mellizos de Nápoles, novela histórica recientemente publicada que presentará durante su lectura el jueves 9 de octubre de 2014.
 
Rodolfo Pérez Valero (La Habana, 1947)
Premio de Literatura Policiaca Cubana en Novela (No es tiempo de ceremonias, 1974), Cuento (Para vivir más de una vida, 1976) y Teatro (Crimen en Noche de Máscaras, 1981) y Premio Internacional de Novela Voces del Chamamé, en España (Habana Madrid, 2008). Además, publicó las novelas El misterio de las cuevas del Pirata (1981), Confrontación (1985) y los libros de cuentos Un hombre toca a la puerta bajo la lluvia (2010), Algún día serás mía (2009) y Descanse en paz, Agatha Christie (1993). Premio Internacional de Cuento Policiaco Semana Negra de Gijón en 1990, 1993, 1996, 2006 y 2009. Trabaja en el Noticiero Nacional de Univisión.
Hernán Vera Álvarez (Buenos Aires, 1977) 
Es escritor y dibujante. Ha publicado el libro de cuentos Una extraña felicidad (llamada América) y el de comics ¡La gente no puede vivir sin problemas!. Muchos de sus trabajos han aparecido en revistas y diarios de Estados Unidos y América Latina, entre ellos, El Nuevo Herald, Meansheets, Loft Magazine, El Sentinel, Nagari, Sea Latino, TintaFrescaUS,  La Nación y  Clarín. Vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas, en la construcción.  Blog: www.Matematicasencopacabana.blogspot.com
Gastón Virkel (Argentina, 1972) 
Es escritor y guionista de cine y televisión. Ha obtenido numeroso premios a la creatividad en TV donde se ha desempañado en canales como MTV, Nickelodeon, Telemundo o Boomerang. Cara a cara, el cuento que integra esta antología fue incluido en una escena de De rodillas, su primera película. Actualmente se encuentra desarrollando varios proyectos para cine entre los que se encuentran una historia Sci fi, una del Miami de los 80s y una de la guerra de Malvinas. Tiene un hijo de 8 años con el que está desarrollando Squirrel vs. monster un proyecto de animación para niños.

jueves, 2 de octubre de 2014

Can Somebody? Nagari Magazine

Can somebody? Nagari Magazine

Miranda July lo ha vuelto a hacer. Si existe un representante en la Tierra del pensamiento lateral, esa es la July. Este torbellino de creatividad empezó escribiendo obras de teatro que se representaban en el 924 Gillman de Berkeley (California) a muy temprana edad. Continuó en 1995 con Joanie4Jackie, produciendo cortos hechos por realizadoras y distribuidos en videocassettes desde Portland a modo de cadena de cartas. Entre 1996 y 1998 grabó tres discos. Unos años más tarde ya había finalizado su primer largometraje: Me and You and Everybody We Know, donde aparece también actuando, y que ganó premios en Cannes, Sundance, Filadelfia, San Francisco y Los Ángeles. En el interín montó varias performances multimedia que rodaron por medio mundo y en 2007 publicó uno de los mejores libros de relatos que he leído en los últimos años: No One Belongs Here More Than You—no se me espanten, tiene traducción al castellano en Seix Barral—, que ganó el premio Frank O’Connor, publicación que combinó con algún que otro proyecto web de arte. Vamos, un desenfreno.
            Sí, Miranda parece muy hipster. Pero esta directora de cine, guionista, músico, escritora y también, o especialmente, artista, además de ser una de las personas con más capacidad creativa en casi todos los campos artísticos, es una innovadora de proyectos alternativos a cual más disparatado y sugerente, muchos de ellos relacionados con la tecnología.
            Ya me pareció increíble su anterior idea, una serie de entrevistas con tipos tan sorprendentes (y a veces repulsivos, como en el libro de relatos de Foster Wallace) que uno no se imaginaría en su casa. Pero que la July buscaba por todo Los Ángeles para reunirse con ellos una única y última vez, experiencia que plasmó en un libro de no ficción: It Chooses You. Qué les voy a decir del nuevo app que acaba de surgir del prodigioso bombín de esta mujer nacida en Vermont en 1974. Se trata de Somebody, una idea que aúna tecnología e interacción personal, que es lo que menos comúnmente se asocia cuando hablamos de tecnología.
            Que en qué consiste Somebody. Consiste en que una persona le dé un mensaje a otra de parte de una tercera amiga de esta última. ¿Les parece lioso? Pues miren, es aún un poco más complicado. Consiste en activar una app para encontrar a alguien que se encuentre cerca de la persona que ha de recibir el mensaje. El mensajero recibe la información a través de la app y a partir de ahí busca al destinatario. La idea es que receptor y destinatario no se conozcan, que lo hagan a partir de esa transferencia informacional, aunque el emisor del mensaje sí debe conocer a su destinatario. La idea, un tanto loca, es que personas desconocidas se ponga en contacto con otras personas para darles mensajes en una dimensión humana. Resulta evidente que esta idea pretende poner la tecnología al servicio de las personas y no al revés. Trata de impedir que nos dejemos dominar en exclusiva por la tecnología en nuestra relación con los otros. Lo que al parecer no está tan claro, según testimonios y según el reportaje de la BBC, es que esta iniciativa vaya a ser útil o vaya a funcionar siempre. Pero no creo que la July esté pensando en ella desde perspectivas de eficacia o pragmatismo. Y es que Somebody no es una app al uso, es un proyecto artístico y a la vez un experimento social. Miranda ha hecho incluso un corto de ficción mostrando las consecuencias del proyecto. Por eso merece estar con mayúsculas entre los enlaces que conforman esta sección.

domingo, 21 de septiembre de 2014

“Estados Unidos no se entiende sin lo latino”. Entrevista a Eduardo Lago

“Estados Unidos no se entiende sin lo latino”. Entrevista a Eduardo Lago

lago
Eduardo Lago, es uno de los mejores escritores españoles que, paradójicamente, se esconde en la jungla de Nueva York, donde da clases de literatura en las aulas de SUNY. Además de haber ganado premios literarios tan prestigiosos como el Nadal o el Premio de la Crítica (España) en 2006, ha desarrollado una ingente labor entrevistando a las más grandes figuras de la literatura norteamericana contemporánea y es un gran conocedor de la situación de la literatura en español hecha en los EEUU. En esta entrevista charlamos con él de todos estos temas y de su última novela:Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee.
Me da la impresión de que toda tu narrativa está recorrida por una tensión entre la alta literatura y la literatura popular. En tu última novela: Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee resulta evidente por un lado con Hallux, nombre engendrado por Nabokov, y con Marlowe por otro (aunque la historia del nombre de Marlowe contiene una trampa que no revelaré al lector). En Llámame Brooklyn, con esos cuentos inspirados en Pynchon y Bukowski respectivamente. Incluso en tu libro de relatos, Ladrón de mapas, pude rastrear esa pulsión en torno a la figura de Rudyard Kipling, que es el paradigma de esa tensión entre lo popular y lo culto. ¿Cómo crees que resuelven esa contradicción tus libros?. Es más, ¿la resuelven o juegan con ella?
Yo creo que el tema que tocas es uno de los que más me preocupa como escritor, y en cierto modo yo creo que los límites deben estar claros. Hay una línea divisoria que separa la alta y la baja literatura, que se caracteriza como la literatura de verdad y la que tiene otros propósitos distintos de los artísticos. Esto es muy difícil de definir, porque yo creo que autores como Dickens son populares, pero lo son sin renunciar a los valores del arte. Otros, que están consagrados no lo son. Por ejemplo Donna Tartt, con Pulitzer o sin él. No se trata de elitismo, se trata de que no haya un elemento de trampa, como lo hay en tantos autores de best-sellers. Ruiz Zafón no es literatura de verdad, etc… Pero ¿quién y cómo dictamina estas cosas? ¿Y qué papel le queda al público que adora a escritores como Stephen King o John Grisham? ¿Y qué hacemos con Georges Simenon o Patricia Highsmith o John Le Carré o Ian Fleming o Margaret Mitchell? Habría que dibujar un mapa de la literatura, establecer criterios firmes, y mucha, mucha gente, críticos incluidos, lo rechazarían? Por lo que a mí se refiere, no trato de integrar los dos elementos, creo que la literatura de verdad está en un territorio y la literatura tramposa en otro. Y la línea divisoria no es tampoco el entretenimiento. Pero insisto, contestar a algo tan interesante exige mucho más espacio del que tenemos aquí. Hay mucho que matizar.
Otra de las líneas fundamentales es la interacción con las nuevas tecnologías. Los correos electrónicos en Llámame Brooklyn, el carácter líquido de los textos con el que juegas en Ladrón de mapas o el uso de máquinas para los manuscritos encontrados de Siempre supe.., son estrategias que comparten protagonismo con otras más comunes en literatura como el relato breve dentro de una narración más larga, el uso de notas al pie o la narrativa fragmentaria. ¿Cómo crees que pueden convivir ambas tendencias, al menos en tu poética?
En las primeras páginas de Aurora Lee el protagonista va a Saint Mark´s Books a comprar novelas de Nabokov. Cerró a finales de junio. A principios de septiembre cierran Shakespeare & Company, en Broadway. Las librería mueren una a una porque la tecnología ha hallado formas de sustituirlas. No hay nada que hacer. Todos los escritores hoy tienen que experimentar con las nuevas formas, de escribir, de publicar, de llegar a la gente. Poesía en tuits, relatos en la red. Hay algo esencial que no puede desaparecer jamás, la emoción, los sentimientos, la forma de conectar con los demás. La expresión poética y la narración anteceden al alfabeto, el libro impreso llega muy tarde a las culturas del mundo, y hoy se está reconvirtiendo a través de las nuevas plataformas, y los jóvenes van a usarlas cada vez más. Y muchas quedarán pronto obsoletas, la humanidad se reirá algún día de algo tan primitivo como el internet. Surgirán nuevos modos de expresión artística, pero hay algo que no ha cambiado desde que el hombre pintaba en las cavernas.
En tu última novela, Siempre supe que volvería a verte Aurora Lee, te despachas a gusto con el Chacal, el famoso agente literario neoyorquino. Pero escuchando sus últimas declaraciones, uno no sabe si hay personas aún más peligrosas que él para el mundo del libro. Por ejemplo, Jeff Bezos, el dueño de Amazon. ¿Hasta qué punto está condicionado el futuro de la literatura en formato electrónico mientras esta se distribuya por plataformas y empresarios exclusivamente interesados en la facturación y no en la calidad literaria? Y pienso en este sentido en iniciativas como la de tu editorial: Malpaso, al poner la versión en ebook a disposición de todo comprador del libro en papel. O en Suburbano Books, que sí pretende una publicación digna de libros electrónicos en castellano por motivos exclusivamente literarios.
Lo del Chacal es una especie de homenaje a través del personaje ficticio de Peter Bailey, pero lo que representa su figura es la vieja escuela, un modo antiguo de relacionarse con la literatura, es mucho más peligroso lo que hace Amazon, y las guerras que se están librando ahora mismo son muy ilustrativas y tienen revolucionados a los autores, incluidos, o sobre todo, los autores de best-sellers. Los escritores están bastante indefensos, hay muchos intermediarios y hacen falta iniciativas de base como Malpaso, Suburbano y otras. Lo que me gusta de Malpaso es que utilizan todos los medios tecnológicos que surgen pero los ponen al servicio de la literatura de verdad, esa que no depende ni de internet ni de la imprenta ni de las nubes que se puedan inventar para almacenar bibliotecas en un futuro que ya ha empezado.
Pese a que tus libros son muy metaliterarios, siempre brota la vida de sus páginas. Recuerdo ahora la narración del dealer preadolescente en Llámame Brooklyn. Y en Siempre supe… narras de forma impecable el lumpen que circulaba en torno a los ambientes homosexuales de Nueva York en los 80, precisamente, a partir de un libro de Siri Hustvedt. ¿Cómo consigues compaginar dos puntos de vista en principio tan alejados como la vida y la literatura?
La cuestión de la metaliteratura es tan compleja como lo que hablábamos al principio de alta y baja literatura. En una presentación de Aurora Lee el escritor que estaba a cargo dijo que mi libro acababa con la meta-literatura, y es verdad, pero es muy difícil explicarlo. No es que mi libro acabe con ella sino que se apunta a una tendencia que señala un cansancio de ejercicios literarios que no guardan relación con la literatura, sino con la vida. Pero la ecuación es muy sencilla, sólo hay vida y la literatura, como cualquier forma de arte, música, danza o poesía, no es más que un lenguaje que trata de explicarla, transmitírnosla, hacernos sentir. Cuando deja de haber vida nos quedamos con un envoltorio vacío, una cáscara hueca. Eso es la metaliteratura. Lo que había dentro y se perdió, la vida. Tienen que ir juntas.
En un momento dado, uno de los personajes de Siempre supe… dice: “No hablo de entretenerlos como subnormales, sino de introducir algún elemento humorístico que aligere la densidad de los conceptos. La inteligencia no tiene por qué estar reñida con el humor”. ¿Es ese uno de los puntos fuertes de tu apuesta estética?
Quería que Aurora Lee tuviera un fuerte componente de comicidad. Quería intentar hacer reír al lector. Quería divertir, entretener, pero también hacer pensar y abordar asuntos difíciles.
En este sentido, ¿con qué libro te divertiste más al escribirlo?
Con éste. Una lectora que está muy pendiente de todo lo que escribo se sorprendió mucho al leer la novela, y me envió un correo diciendo: “No sé cómo llamar a esto, pero está claro que te has tenido que divertir muchísimo escribiéndolo”
Tienes un largo bagaje como entrevistador de autores de la literatura norteamericana contemporánea. Has entrevistado prácticamente a todas las grandes figuras. ¿Quién de ellos te ha impresionado más? ¿Por qué?
Don DeLillo, porque me dio la sensación de estar ante un grande de verdad, como si hubiera podido entrevistar a uno del mayores novelistas del pasado, Dickens, por ejemplo, aunque no estén a la misma altura, Dickens es superior, pero DeLillo está en su escala. Norman Mailer, porque era una fuerza desatada de la naturaleza y le salía la vitalidad por los poros, y tenía muchísimo sentido del humor y una energía asombrosa. Era un anciano que tenía que usar dos bastones para desplazarse, pero parecía un niño ávido de vida. Edward Said, por su formidable humanidad, por su elegancia e inteligencia, por la claridad de su sentido ético. Czeslaw Milosz, porque era como si me llegara el aliento de los dioses a través de su voz. John Ashbery, porque su aura imantaba el espacio alrededor suyo. Son los que me han venido ahora a la cabeza, alguno otro habrá.
Eres a la vez, un gran conocedor de la literatura hispana en Estados Unidos. ¿Cómo ves ambas realidades? ¿Se puede hacer una comparativa?
La literatura de los latinos es algo formidable, su fuerza depende de la fuerza de las comunidades que representa. Estados Unidos no se entiende sin lo latino. Son un país latino, les guste o no a los gobernantes. La literatura expresa esa realidad y está preñada de futuro, y además revienta barreras porque es importante la relación entre el español y el inglés. Otro tema muy complejo.
Precisamente, tú resides desde hace muchos años en Nueva York, donde la comunidad de escritores de habla hispana es amplia. ¿Pero qué te parece el esfuerzo que se está haciendo desde Miami por crear una escena literaria en castellano?
Me parece muy importante, porque de hecho se puede vivir sin el inglés, pero lo más interesante es cómo se integra con lo que está sucediendo en otras partes del país, desde California hasta Nueva York. En Nueva York el fenómeno es potentísimo, pero en Miami es algo aún más extendido. Este país está cambiando gracias a esos fenómenos.
Para finalizar, ¿podrías darme los nombres de 3 escritores para ti imprescindibles, al menos uno de ellos iberoamericano?
Para mí el escritor vivo más importante es J. M. Coetzee. El escritor en español más importante de las últimas décadas es Roberto Bolaño, fallecido prematuramente, pero vivo sobre todo por lo que está influyendo en otras literaturas. Alguien que también murió joven, pero su legado está vivísimo es David Foster Wallace. Y siento mucho respeto por Don DeLillo. Seguiría, pero ya me he pasado del límite que me diste.