lunes, 15 de septiembre de 2014

Relato en Specimens



La revista Specimens, obra y gracia de Salvador Luis Raggio, ha tenido a bien publicarme un relato. Con la nómina de autores de este número no puedo más que darme con un canto en los dientes.

Pero no repetiré esta vez lo que hice en otras ocasiones: copiar y pegar el relato para que también lo lean aquí.

Specimens es tan hermosa y esta diseñada de una forma tan completa, que mejor lo lean allí.

sábado, 6 de septiembre de 2014

DE LA VIDA Y LOS ASTROS


La línea que divide la denominada magia culta, que practica Marsilio Ficino, de una magia simbólica y absoluta se observa de forma destacada en el capítulo XV del tercer volumen de De vita. Este sincretismo emerge al tratar Ficino a los objetos de naturaleza inferior, y preguntarse si pueden tener algún tipo de naturaleza celestial. Ficino concluye que no lo cree, y lo hace desde las prerrogativas del neoplatonismo, pues los poderes celestiales son superiores a los terrestres: “if you concede that God has engrafted wonderful powers in things beneath the Moon, concede more wonderful ones to the celestial things” (321). Desde esta perspectiva, refuta los poderes de ciertas imágenes que algunos magos y astrólogos consideran maravillosas, y solo concede ese poder a los ungüentos y medicinas que se elaboran bajo el signo de los astros. En este aspecto, su neoplatonismo cuestionaría el peso de la interpretación de los signos que propone Foucault para el epistema del siglo XVI (Las palabras y las cosas, 33), aunque es cierto que eso se debe en parte a que Ficino está huyendo de la Inquisición, que condena a aquel que pretenda comunicarse con los astros o los demonios por escrito según dictara Santo Tomás. Y a que todo análisis con pátina filosófica suele tender a la generalización.
Sin embargo, cabe decir que las operaciones que imprimen de poderes celestiales a ciertas medicinas pertenecen a lo que Foucault describió como el epistema de la modernidad temprana. Concretamente, a la convenientia (18), pues todo el proceso de elaboración de sustancias: “can be done by a certain art of collecting together rightly and at the right time many things in one” (Ficino 320). La imitación también está presente en la selección de las piedras preciosas que presenta al principio del capítulo, aparejadas todas con astros. De hecho, todo el capítulo es un compendio de cómo a partir de esas analogías y de una serie de relaciones de simpatía—como la que tienen los metales ante los imanes—, esos objetos acaban obteniendo de los astros un ascendente que les permite ser objetos curativos, a medio camino de las prácticas médicas y de las prácticas astrológicas (320). Es precisamente esta mezcla de prácticas, tomadas como una suma de saberes en el sentido que le da Foucault (30), la que caracteriza el pensamiento de Ficino y lo aleja de ciertas magias puramente simbólicas basadas en imágenes, que él pretende combatir con sus conocimientos médicos. Se trata de una magia sustentada en conocimientos científicos y astrológicos que la dotan de una cierta pátina culta, aunque por momentos se me antoja que pretenda ser muy exhaustiva y ambiciosa a la hora de tratar de describir el universo y sus relaciones. Acaba pecando de excesivamente científica como para ser mágica.

martes, 2 de septiembre de 2014

Alegoría de México

LOS-ESCLAVOS-Alberto-Chimal
En ciertas ocasiones el recurso literario más potente para denunciar una situación compleja es la alegoría. Así resulta en la renombrada película de Luis Buñuel, El ángel exterminador, una crítica feroz a la burguesía. Así ocurre con la primera novela de Alberto Chimal, Los esclavos.
            Para empezar, cabe decir que el texto de este magnífico cuentista se conecta con ciertas tendencias estéticas y argumentales de la literatura latinoamericana reciente, por cuanto no es un libro que haya surgido de la nada. Así, entre sus páginas uno recuerda las referencias al cine porno latinoamericano del que tan profundo conocedor era Bolaño, el gusto por el fetichismo de Barbie, la nouvelle del escritor venezolano Slavko Zupcic, o las complejidades escatológicas de Mario Bellatín, que aparece citado de forma solapada en la novela como un personaje que se entrevista con dos de los protagonistas.
            El relato consta de dos historias que se entrelazan: la joven Yuyis, explotada por Marlene, una madame de la que después nos enteramos que es su madre, que la utiliza para hacer películas porno y prostituirla con altos cargos de la policía y el gobierno mientras se embolsa el dinero o se salva de que el peso de la ley caiga sobre ella. Y Mundo, el gris funcionario, padre de familia sumiso, que inicia una absorbente relación masoquista con su amo, que no es otro que Golo, uno de sus jefes en el trabajo, además de tratarse de una persona significada en la alta sociedad mexicana, cosa que conocemos no porque nos lo diga el narrador, sino por los diálogos en los que participa y las relaciones que mantiene durante todo el texto más allá de la relación sadomasoquista con su subordinado. Ambos protagonistas, las víctimas, se relacionan, actúan, son esclavos. Lo son además, a través del sexo, que se presenta en la novela como el elemento clave para la dominación entre seres humanos. Y aunque en muchos pasajes del relato tienen la oportunidad de quedar en libertad (no sé hasta que punto podemos hablar de recuperar la libertad porque en ningún momento parece que Yuyis o Mundo hayan disfrutado de ella), son seres socialmente torpes, dependientes, incapaces de liberarse de esas cadenas que no saben por qué les atenazan. Yuyis se comporta muchas veces como una tonta, Mundo como un animal. No hay un cambio de conciencia apreciable hasta el último momento, y es extraño. Pero no voy a explicárselo y chafarles el final.
            La novela encierra en este sentido una profunda alegoría de México. El escritor parece decirnos que buena parte de la sociedad mexicana se encuentra en esa situación, son esclavos, frente a una serie de personas que los explotan que, si bien no forman obligatoriamente parte de la clase alta, sí tienen relaciones con ellos. Grupos organizados (bien podría tratarse de mafias, en este caso del sexo) que funcionan con el visto bueno de esa clase dirigente. Una clase alta que, pese a vivir en un estado de clara dominación sobre esa población supuestamente esclava, lo hace encerrada en sí misma, con miedo a interactuar con un mundo (y de ahí lo paradójico del nombre del sumiso Mundo) que temen por desconocido, de la misma forma que lo hacían los personajes deEl ángel exterminador. Terrible alegoría que al consultar la prensa en Internet sobre México y quedar muchas veces estupefactos, nos hace plantearnos si efectivamente podría ser verdad.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Para emigrar. Suburbano

Que la conquista española de América fue un choque más que un encuentro es algo que ya hace tiempo que se ha discutido. No voy a entrar mucho en el tema más allá de las necesidades que requiere este ensayo respecto a elementos históricos. Si se tiene en cuenta que soy nacido español, aunque en Catalunya, pero hijo de emigrantes andaluces, se comprenderá que este no va a ser un ensayo político, al menos si se concibe como político lo que está de actualidad política. A fin de cuentas, no me siento reflejado en ninguna de las identidades que me dio el nacimiento, ahora al parecer excluyentes para una buena parte de su población. Si tuviera que identificarme con algo, lo haría como un producto humano de la emigración y la industrialización. Es decir, tendría más cosas en común con un muchacho de la periferia de París cuyos padres abandonaron el campo para instalarse en la ciudad, o con el hijo de unos emigrantes mexicanos rurales en Los Ángeles, que con mis compatriotas, tengan el gentilicio que tengan.
cornejo
Es por esta razón identitaria, o de difícil clasificación ante lo identitario, que quedé obnuvilado ante la lectura de Escribir en el aire, del ya fallecido Antonio Cornejo Polar. Este libro de crítica literaria, escrito en 1994 y con versión en inglés desde el año pasado (2013, así que ya nadie tiene excusa para no leerlo), es un manual excelente para comprender los complejos mecanismos de la hibridación y la difícil asimilación de diversas culturas en una misma identidad. Algo de lo que, recordando el primer párrafo, deberían tomar nota en la antigua metrópoli.
El texto de Cornejo Polar parte del encuentro entre los españoles y el Inca en Cajamarca. Pero, como él dice: “No intento ni lamentar ni celebrar lo que la historia hizo”. Por eso describe el choque entre la cultura escrita del colonizador, representada en la Biblia, registrado en crónicas españolas, y la cultura oral del indígena, representada por el Inca, que espera escuchar directamente la verdad que al parecer se le ofrece en ese libro y que después se retratará en retablos teatrales indígenas denominados wankas. A partir de ahí, Cornejo Polar traza una genealogía, o un intento de genealogía de las letras andinas en lo que podríamos definir como un lento y doloroso proceso de hibridación de culturas que cristalizará con una nueva literatura heterogénea y múltiple a través del lenguaje —que es como se construye la literatura— que alcanzará sus cotas más altas con el poemario Trilce, de César Vallejo, y con la obra de José María Arguedas, pasando por los sufrimientos identitarios del Inca Garcilaso y su literatura mestiza o el fracaso de la literatura colonial a la hora de incorporar la voz del indígena.
Es resaltable la perspectiva en cierto momento positiva que Cornejo impregna a un texto por otra parte crítico, en especial al tratar de describir un proceso cultural terriblemente doloroso como debió ser la colonización española entre los pueblos andinos, con la esperanza de la creación de algo nuevo: una literatura nueva. Entre otras cosas, porque en la actualidad es la única zona del planeta en que se están dando esos procesos de fusión, comparables a los que sufrió Europa tras la caída del Imperio Romano, y que darían lugar a la modernidad occidental mil años después.
Pese a que en el ámbito de las letras —salvo sonadas excepciones— es donde se respira una mayor entente entre culturas, el libro de Cornejo Polar contrasta con la situación que se está viviendo entre Catalunya y algunas zonas de España. En ese caso, tras más de quinientos años, en vez de entenderse, cada día se odian más. Es para emigrar.

martes, 12 de agosto de 2014

LA NOSTRA VIDA EN CONTE

És un fet que el relat curt en català gaudeix de molt bona salut. No només per les anomenades vaques sagrades del gènere, com són els Quim Monzó o els Sergi Pamies, si no també perquè el gènere ha gaudit d'una regeneració contínua, amb nous autors que han actualitzar el conte amb noves i sugerents propostes com Jordi Puntí, Empar Moliner o Borja Bagunyà.
nostra-vida-vertical-yannick-garcia
És lògic que en aquesta tessitura apareguin nous autors de relat en català. Hi ha autors on emmirallar-se i interès pel gènere amb noves propostes. És el cas de l'últim premi Documenta de 2013, l'ampostí Yannick Garcia, que ha rebut una excel·lent acollida per la crítica a les magnífiques peces de rellotgeria que trobem al llibre La nostra vida vertical, també anomenades contes. Precisament, el premi Documenta és un molt bon espai per descobrir nous autors, tot i que en Yannick ja va tenir una carrera que es va consolidant, doncs no fa gaire guanyava el premi Vila de l'Atmella de Mar de 2012 pel llibre Barbamecs, també un recull de relats. I s'havia estrenat amb poesia, tot guanyant el premi Gabriel Ferrater de 2003 amb el recull De dalt i de baix. Yannick, a més, a publicat en castellà un dels seus contes a l'antologia Emergencias, publicada per Candaya
La nostra vida vertical l'autor aconsegueix altes quotes de qualitat a partir d'una sèrie de personatges complexos que voldrien ser més simples per tal vegada ser més feliços. Però que al estar dispersos en un molt tan complex, acaben per no poder gaudir d'aquesta felicitat. Precisament, aquesta complexitat fa que en algun moment els protagonistes entrin en contacte amb un altre personatge d'origen català, si és que no ho són ells mateixos, i aquest recurs, molt ben trobat, aporta unitat al llibre. Així, la jove californiana convertida al budisme pel seu amant, la fotògrafa rusa casada amb un català o el jove d'origen italià criat al Maresme.
De les diverses estratègies que desenvolupa Yannick Garcia a les seves narracions cal destacar el domini del relat obert, on no passa res a la superfície quan en profunditat està passant de tot. Als relats domina el realisme en general, tot i que també es troben referències al relat fantàstic. En altres paraules, llegint a Yannick Garcia un pensa en Pamies, també en Hemingway, i en George Saunders, de qui Garcia n'és el traductor en català, tot amb un estil propi. Tradició i innovació conflueixen a un autor que promet bones notícies en un futur proper.