martes, 12 de agosto de 2014

LA NOSTRA VIDA EN CONTE

És un fet que el relat curt en català gaudeix de molt bona salut. No només per les anomenades vaques sagrades del gènere, com són els Quim Monzó o els Sergi Pamies, si no també perquè el gènere ha gaudit d'una regeneració contínua, amb nous autors que han actualitzar el conte amb noves i sugerents propostes com Jordi Puntí, Empar Moliner o Borja Bagunyà.
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És lògic que en aquesta tessitura apareguin nous autors de relat en català. Hi ha autors on emmirallar-se i interès pel gènere amb noves propostes. És el cas de l'últim premi Documenta de 2013, l'ampostí Yannick Garcia, que ha rebut una excel·lent acollida per la crítica a les magnífiques peces de rellotgeria que trobem al llibre La nostra vida vertical, també anomenades contes. Precisament, el premi Documenta és un molt bon espai per descobrir nous autors, tot i que en Yannick ja va tenir una carrera que es va consolidant, doncs no fa gaire guanyava el premi Vila de l'Atmella de Mar de 2012 pel llibre Barbamecs, també un recull de relats. I s'havia estrenat amb poesia, tot guanyant el premi Gabriel Ferrater de 2003 amb el recull De dalt i de baix. Yannick, a més, a publicat en castellà un dels seus contes a l'antologia Emergencias, publicada per Candaya
La nostra vida vertical l'autor aconsegueix altes quotes de qualitat a partir d'una sèrie de personatges complexos que voldrien ser més simples per tal vegada ser més feliços. Però que al estar dispersos en un molt tan complex, acaben per no poder gaudir d'aquesta felicitat. Precisament, aquesta complexitat fa que en algun moment els protagonistes entrin en contacte amb un altre personatge d'origen català, si és que no ho són ells mateixos, i aquest recurs, molt ben trobat, aporta unitat al llibre. Així, la jove californiana convertida al budisme pel seu amant, la fotògrafa rusa casada amb un català o el jove d'origen italià criat al Maresme.
De les diverses estratègies que desenvolupa Yannick Garcia a les seves narracions cal destacar el domini del relat obert, on no passa res a la superfície quan en profunditat està passant de tot. Als relats domina el realisme en general, tot i que també es troben referències al relat fantàstic. En altres paraules, llegint a Yannick Garcia un pensa en Pamies, també en Hemingway, i en George Saunders, de qui Garcia n'és el traductor en català, tot amb un estil propi. Tradició i innovació conflueixen a un autor que promet bones notícies en un futur proper.


sábado, 2 de agosto de 2014

LOS ABOGADOS DE CERVANTES SE QUERELLAN CONTRA MARÍA KODAMA. Carlos Gámez Pérez | Nagari

LOS ABOGADOS DE CERVANTES SE QUERELLAN CONTRA MARÍA KODAMA. Carlos Gámez Pérez | Nagari

Es un hecho, el universal autor castellano no ha aguantado más y, tras leer por enésima vez «Pierre Menard, autor de El Quijote», ha decidido ponerse en contacto con sus abogados desde la ultratumba para denunciar a Jorge Luis Borges por plagio y preservar sus derechos de autor.

La noticia ha cogido a María Kodama y a su agente el Chacal desprevenidos, justo en el momento en que estaban ideando presentar una querella contra todos los escritores de ficción del mundo por utilizar sin compensación económica esa palabra con la que se definen: “ficción”, que según Kodama es producto del ingenio narrativo de su difunto marido, quien en opinión de la viuda ya lo patentara cuando publicó el libro de relatos que le diera fama universal: Ficciones,

En palabras de Kodama, todo autor que se define de ficción, está utilizando el concepto que ideara su marido al titular a su libro Ficciones. Es decir, ficción es la técnica que permite construir universos autónomos a partir de una realidad completamente ficticia, y esto parece subyacer en la base de la conocida colección de historias cortas borgiana. Esta era la razón principal para interponer una querella de largo alcance, que al parecer iba a afectar a la mayoría de asociaciones de escritores de ficción del mundo.

No se sabe ahora, con la apelación desde la ultratumba de Cervantes, si la viuda del vate argentino seguirá adelante con sus planes. Lo que sí se sabe a través de sus representantes es que Cervantes está indignado por el tren de vida de la Kodama, en especial, si se compara con una existencia y una muerte de penurias como la suya. Lo cierto es que los abogados del maestro castellano, que se comunican con su cliente mediante una sofisticada estrategia esotérico-científica que les permite conocer de primera mano las opiniones cervantinas, afirman que van a llegar a las últimas consecuencias. Además, don Miguel está muy disconforme con el supuesto plagio y no ha querido atender a razones como la de que la intertextualidad es la base de la literatura, o el hecho de que todo está conectado y la creación literaria es un claro ejemplo de ello.

En todo caso, llueve sobre mojado sobre el legado de Borges, aún tambaleante tras la querella presentada por Funes el Memorioso, también desde la ultratumba, por una supuesta utilización de su persona para una narración supuestamente ficticia desde la perspectiva de “ficción” desarrollada por Borges en Ficciones, tal como alega Kodama en su defensa. Precisamente Funes va a ser llamado a declarar en el caso de Cervantes, porque al parecer recuerda a la perfección el momento en que Borges decidió escribir exactamente la coma que diferenciaba el pasaje de Cervantes del que Borges acabaría atribuyendo a Menard. La imagen, que es una de las pruebas fundamentales de la defensa de Cervantes, forma parte del catálogo mental de todas las imágenes  de los recuerdos de Funes, que este decidió iniciar después de su muerte. Como Borges temía, cada una de sus palabras y de
sus gestos perduró en la implacable memoria de Funes, incluido el Quijote de Menard, y eso puede acabar pasándole factura a Kodama.

domingo, 27 de julio de 2014

LA ESTRELLA DE BOLAÑO


Dice la leyenda que la estrella de Bolaño se enciende el día en que Jorge Herralde, tras la lectura de La literatura nazi en América, decide ponerse en contacto con él para preguntarle si tiene algún otro texto escrito. Bolaño dice que sí. Miente, apenas tiene un esbozo en la última entrada de La literatura nazi. Pero, ni corto ni perezoso, se encierra en su estudio en el carrer del Lloro, en Blanes y en poco más de un mes escribe Estrella distante, la primera novela de Bolaño con Anagrama y el inicio de un vertiginoso trayecto hacia las cimas de la literatura hispanoamericana desde la periferia.
La novela corta, que en palabras de su autor era: “una aproximación, muy modesta, al mal absoluto”, cuenta la historia de un supuesto escritor nazi: Carlos Wieder, el “infame”. Un poeta al que el alter ego del escritor, Arturo Belano, conoce en los talleres de poesía de Santiago que tanto frecuentara Bolaño.
En paralelo al golpe de Pinochet en 1973, Wieder asciende a las élites de la cultura chilena con una serie de actos performativos realizados con una avioneta, con la cual escribe poemas aéreos. Pero además, Wieder perpetra una serie de “actos culturales” especialmente crueles, que llegan a avergonzar a sus propios partidarios y que acabarán llevándose por delante a las musas de todos aquellos jóvenes que participaban en el taller: las hermanas Garmendia. De esta forma, y gracias también a las historias de otros personajes que se intercalan en el relato, la narración de las atrocidades de la dictadura de Pinochet se entremezcla con la tradición borgiana. Alta literatura para describir la realidad sin necesidad del realismo.

lunes, 21 de julio de 2014

¿Una nueva fantasía latina?

¿Una nueva fantasía latina?


El los últimos tiempos ha tenido lugar en los Estados Unidos un curioso fenómeno. La emergencia de una literatura donde el género fantástico tiene un peso importante. Pero que trata no de construir un mundo imaginario alternativo sino de describir la realidad desde lo fantástico. Bebe, como es evidente, del realismo mágico latinoamericano, aunque no solo. También, y mucho, de la cultura pop anglosajona. Tiene notables paralelismos con lo que Javier Calvo ha dado en llamar nueva literatura extraña (influida por el new weird anglosajón) por el uso ecléctico que se hace de los géneros, y con la reciente influencia de la ciencia ficción en la literatura iberoamericana. Curiosamente, está escrita en inglés, porque se trata de autores que, pese a que nacieran en países hispanos, acabaron formándose en los Estados Unidos, y terminaron adquiriendo un conocimiento y un nivel literario en ese país y lo hicieron, evidentemente, en inglés.
A mi entender, este fenómeno lo ejemplifican dos novelas: La maravillosa vida breve de Óscar Wao (The Brief Wondrous Life of Oscar Wao), de Junot Díaz y La gente de papel (The People of Paper), de Salvador Plasencia. Ya he hablado en otra ocasión de la novela de Díaz, premio Pulitzer en 2008, y de su inteligente combinación de elementos fantásticos propios de la cultura pop, como El señor de los anillos, con la tradición latinoamericana de la literatura de dictadores. Hoy quiero hacerlo de La gente de papel, una novela que se publicó en 2005 pero que en palabras del académico Ramón Saldívar representa la institucionalización de las letras chicanas, en lo que Mark McGurl ha denominado “the Program Era” de la literatura norteamericana.
Se trata de una obra que relata la vida de los inmigrantes mexicanos en California. Solo que lo hace en clave onírica y lo que en el pasado se expresaba a través del realismo sucio o el relato autobiográfico, como las peleas de bandas callejeras de Los Angeles o la drogadicción, en el caso de Plasencia se expresa como un enfentamiento de Federico de la Fe, emigrado mexicano y líder espiritual de la banda EMF, contra Saturno; o mediante la figura simbólica de las abejas como jeringuillas. Precisamente, es el pasaje en el que uno de los miembros de la banda pretende asesinar a Saturno, que resulta ser el propio narrador del texto, la característica que más destaca Saldívar en su artículo. De esta forma, el lector descubre que la intención de Federico de la Fe no es otra que la de preservar su intimidad frente a un narrador que se inmiscuye en las vidas de los demás. La batalla onírica entre los gangs de barrio y el supuesto astro acaba por cristalizar. El recurso ha permitido hasta ese punto construir un mundo extraño como el que habita de la Fe, mucho más que describir la realidad. Pero sobre todo, cuestiona la figura del narrador como la persona que se entromete en los fracasos de los demás sin tener en cuenta su propio fracaso, también sentimental, como el de la mayoría de sus personajes. Ese es el papel de Saturno en un mundo plagado de personas precisamente de papel.
El hecho de utilizar un recurso onírico para describir lo real entronca el libro con la ya mencionada tradición del realismo mágico, mucho más permeable a la hora de combinar lo real y lo maravilloso que la literatura anglosajona, proclive a llevar hasta el límite la separación entre real y fantástico descrita por Todorov en Introducción a la literatura fantástica.
También resulta destacable el uso de la experimentación tipográfica que contiene el texto: de los capítulos en que se divide la página en columnas para dar voz a cada uno de los personajes que aparecen, hasta los dibujos y espacios en blanco, pasando por esas manchas negras que tapan a posta el texto por culpa de los poderes mentales del personaje de Baby Nostradamus. Esa presencia de lo experimental vuelve a conectar el texto con lo weird según las características que enumera Calvo.
Sin embargo, la mirada crítica desde la inmigración mexicana que subyace en la novela de Plasencia, que también está presente en el libro de Díaz, en este caso para con los inmigrantes dominicano-americanos, hace que se trate de una tendencia literaria matizada, pues lo social está mucho más presente que en otras literaturas “extrañas” (no en la de China Miéville, desde luego, donde también encontramos crítica política en abundancia). Lo que no deja de ser curioso es que en un momento en que la sociedad latinoamericana está inmersa en un proceso de urbanización y desarrollo económico, y su literatura reniega en parte de la herencia del boom, este resurja en los Estados Unidos, en inglés, a través de un diálogo con la cultura pop y de la mano de escritores que llegaron siendo inmigrantes al país. El realismo siempre se ha sustentado en dos pilares desde su fundación. Uno es el del espíritu de su tiempo, y en los inicios del realismo mucha gente confiaba en que en breve se podría conocer todo del mundo que nos rodeaba, no solo los escritores y sus narradores. Fue lo que se dio en llamar determinismo. El otro fue la visibilidad social para lograr agencia de colectivos en principio desfavorecidos. Es lo que hace que los débiles siempre sean buenos en novelas como Los miserables. El primero de los pilares está más que desmontado en este mundo posthumano y cuántico que vivimos. Vistos los desmanes provocados por los que accedieron al poder desde el inicio del realismo, cabría plantearse desmantelar el segundo pilar. En especial porque, tal como afirmara Roberto Bolaño en Entre paréntesis, la visibilidad y respetabilidad que esta estrategia da a ciertos escritores es lo que impide una mayor trasgresión, valentía y experimentación en las artes. En este sentido, no podemos más que felicitarnos de fenómenos como el new weird, la nueva narrativa extraña, la nueva ciencia ficción iberoamericana o las novelas de Díaz y Plasencia. Parece como si una tradición oculta de resistencia, mucho más que de agencia social, en la que lo real se entremezcla con los fantástico, se fuera trasladando por el globo y fuese mutando de situación geográfica e idioma –que no de lenguaje— desde tiempos inmemoriales.

lunes, 14 de julio de 2014

EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS


Ese es el maravilloso título de la traducción del manuscrito Il Milione, que narra los míticos viajes de Marco Polo, escrito por el amanuense Rustichello de Pisa a partir del relato oral de Polo en la cárcel. 

En el texto se describen no solo los famosos viajes del mercader italiano a tierras consideradas por aquel entonces como extrañas y exóticas para el europeo medio, sino también las reflexiones de un diplomático en ciernes en torno a la corte del emperador mongol Cublai Kahn y sus avatares políticos y militares.

Más allá de la importancia que el libro va a tener en el futuro de la cultura europea, no solo en la perspectiva geográfica y política de un mundo a explorar en los siglos venideros, sino también en la literatura de viajes que está por venir, a mi entender la mayor potencia del texto reside en el arte de describir lugares y situaciones en donde la frontera entre lo real y lo fantástico resulta muy difusa. El segundo de los viajes de Simbad el marino, integrado en Las mil y una noches, narra la aventura de Simbad en un valle tan rico en diamantes, que estos surgían del mismo suelo. Pero también tan rico en fieras y animales salvajes, que nadie se atrevía a recorrerlo. En su lugar, los buscadores de diamantes lanzaban grandes pedazos de carne desde las montañas a los que se adherían los diamantes. La atracción de los rokhs –pájaros fantásticos que aparecen en el relato— por la carne hacía el resto. Las aves cazaban los pedazos y los transportaban a sus nidos en las montañas. Allí los hombres los espantaban y tomaban su botín. Lo más sorprendente de una narración que cualquier lector considerará inverosímil y fantástica como esta es su gran similitud con la descripción que del reino de Mutfili hace Marco Polo en su libro. Con la única diferencia de sustituir rokhs por águilas, el relato de Polo a la hora de conseguir los diamantes es el mismo. Un cuento fantástico es casi idéntico a un relato de viajes, supuestamente realista. En cierta forma, es la misma estrategia que utiliza la ciencia ficción. Pretende construir una fantasía posible a partir del desarrollo de la ciencia y la tecnología siempre imprevisibles. Es lo mismo que inquieta en relatos como «El Aleph» o «El informe de Brodie» de Borges, que son tan cercanos a la realidad cotidiana del narrador que parecen verdad. Y eso le hace pensar a uno que tal vez lo fantástico no esté tan lejos de lo real, o quizá las clasificaciones que Todorov hace del relato fantástico no funcionan, o son demasiado estrictas y no se atienen a lo que se considera real en cada cultura y cada época. 

No es de extrañar que el posmoderno redomado de Italo Calvino quedara maravillado con la narración de Marco Polo, hasta el punto de deconstruirla de forma universal en Las ciudades invisibles. Otro libro maravilloso.