El blog de Carlos Gámez

jueves 15 de marzo de 2012

EL AMOR ES CUÁNTICO


Hoy voy a recomendarles el segundo libro de Sònia Fernández-Vidal. Quantic love, una historia para adolescentes cargada de aventuras y, en la misma medida, de cápsulas de mecánica cuántica, tal como las definió José Luis Sampedro. A fin de cuentas, este triángulo amoroso con una joven sevillana (Laila) como protagonista sucede en el CERN. Y dado su carácter bestsellero y amable con el público en general, voy a ser yo también amable. Voy a reivindicar a todos aquellos que utlizan sus trabajos para dar salida a conceptos como la mecánica cuántica. A fin de cuentas, eso es bueno para la ciencia, para el conocimiento de la ciencia por parte del gran público. Así, a diferencia de la anterior entrada sobre Fernández-Vidal, voy a considerar que el apoyo de Juan Trejo a la ficción cuántica de Jordi Carrión es algo positivo. Que el uso que Carrión hace de lo cuántico en Teleshakespeare (ensayo que ya deberían haber leído) es algo refrescante. Que todo lo que sea hacer pensar al público sobre la naturaleza cuántica del mundo es enriquecedor. Lo demás es elitismo barato. Y he decidido que eso no es amable. Además, como todos usted deben saber a estas alturas, el amor es cuántico.


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sábado 3 de marzo de 2012

CORIOLÀ EN 4 PUNTOS


Este texto, más que ser una critica teatral al uso, pretende exponer una serie de elementos (sin spoilers pese a haber podido gozar ya de su representación en el teatre de Salt, en Girona) para que el espectador se anime a asistir a la representación de Coriolà, adaptación libre de Àlex Rigola al texto de Shakespeare, a estrenar el próximo 8 de marzo en el Teatre Lliure de Barcelona. Se trata, por tanto, de una lista. Y los elementos (cuatro, al estilo aristotélico) son:


  1. La austeridad: la trayectoria de Àlex Rigola está salpicada de montajes cargados de parafernalia posmoderna. En algunos casos, como en Titus Andrònic, la puesta en escena flirteaba con la cultura popular y con elementos pop sacados del cómic o la música. Esta vez, el  montaje es de lo más austero. Sí, hay canciones (dos para ser exactos), pero no son muy irónicas que digamos.
  2. La situación política: esa austeridad no es porque sí. Está ligada a la situación política actual y la crisis que se está viviendo. El autor nos invita a reflexionar sobre el tema a partir de su adaptación. Para ello utiliza elementos como...
  3. La interacción: con el público para ser exactos. Un recurso que no es nuevo en el teatro. Sin embargo, en este caso, ese recurso está supeditado al mensaje que la obra pretende transmitir.
  4. El carácter universal: de una adaptación con una carga tan política. Sucede en la antigua Roma. Podría estar sucediendo ahora mismo, o en el futuro. Son romanos. Podrían ser contemporáneos nuestros o colonos en el espacio. La tensión de la humanidad con el poder siempre es la misma.

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lunes 20 de febrero de 2012

POEMAS DE CIENCIA FICCIÓN




¿Puede la ciencia ficción convertirse en un género de la poesía? Entiendanme, no estoy hablando de la poesía científica del siglo XIX, o de una poesía cargada de elementos científicos y tecnológicos al estilo de Ammons, o de una novela de ciencia ficción escrita con un lenguaje muy poético. No, nada de eso. De lo que estoy hablando es de una obra de poesía ubicada en el futuro para desde allí analizar la esencia de lo humano y, por qué no, la realidad. Pues bien, algo así es lo que podemos encontrar en el último poemario de Diego Doncel (Malpartida de Cáceres, 1964), Porno Ficción (DVD Ediciones, XXXVII Premio de Poesía Ciudad de Burgos). Si su poemario anterior, En ningún paraíso, fue uno de los textos fundacionales de la poesía mutante, este poemario es una vuelta de tuerca más en la apuesta personal del poeta.

Que la utilización de un escenario futuro es una potente estrategia narrativa, capaz de permitirnos hablar del presente de forma desgarrada, lo demostró el maestro Ballard hace ya unos cuantos años. Después David Foster Wallace sublimó esa estrategia en La broma infinita. Sin embargo, no tengo tan claro que esta estrategia se haya desarrollado en el ámbito de la poesía con la misma suerte (animo al lector a comentarme propuestas poéticas similares anteriores en el tiempo, nunca se acaba de aprender). No al menos hasta ponerme a leer este poemario. Y debo decir que si ese era el objetivo de su autor, lo alcanza con creces. Y de ello es responsable en buena parte el estilo que Doncel desarrolla a través de las páginas. Para el futuro inmediato, cruel, materialista y virtual que el autor nos presenta, estrofas cortas, capsulas de dolor, frases que en dos lineas son capaces de desnudar el porvenir (p. 24):

“No sé qué realidad es real. No sé por qué la duda
forma parte de mi pensamiento.”

Cómo consigue Doncel su objetivo. A partir de una estrategia de vivencia insuficiente del presente y poco anhelo por disfrutar el futuro que obliga a la búsqueda en el pasado desde un mundo poshumano en el que, como el narrador afirma (p. 26):


“Recorro un espacio en donde las emociones humanas y las emo-
        ciones humanas nacidas de la tecnología son una, donde la
        vida transcurre por realidades inteligentes.”

Precisamente, el poema del que están extraídos los dos versos citados, «Momentos de ciencia ficción», resulta paradigmático para analizar la estrategia narrativa de Doncel. Si el presente es un desierto, si (p. 26):

“En el presente la lejanía es una llamada que aún no ha obte-
nido respuesta y la distancia es el vacío de una página en
blanco.”

Si además, el futuro es distópico pese a sus innumerables aparatos y viajes interestelares, solo queda el retorno mental hacia el pasado con esos mismos aparatos. Desgraciadamente, ese retorno está impregnado de soledad. Es la toma de conciencia de la pérdida que subyace en la existencia. Por el camino perdemos aquello que hemos querido, para acabar vacíos porque, parafraseando al autor, nos pasamos la vida equivocándonos y porque (p. 31): “El pasado es un sueño después que el sueño ha acabado.”

Y, con esta estrategia desgarrada, llegamos a poemas como «Ventanas electrónicas». Allí, la sociedad secreta Descartes, un grupo subversivo que pretendía “un cambio de civilización” acaba siendo víctima del terrorismo más radical en un futuro sin esperanza. Así hasta el final.

Un excelente poemario por lo novedoso del género y por las preguntas que plantea. Tal vez deberíamos plantearnos nosotros otro interrogante: ¿Cómo definir este nuevo género poético, a medio camino entre la ciencia, la ficción y la experiencia personal?




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domingo 5 de febrero de 2012

ARTE + CIENCIA PARA RECUPERAR EL ÁNIMO

Nada mejor para recuperar el ánimo, tras la pérdida del Espai Laboratori que relatamos en la entrada anterior, que invitarles a visitar una exposición donde arte y ciencia se funden (ni que sea por despecho frente a los recortes y en homenaje al Espai). Esto es lo que van a poder presenciar en el CaixaForum de Barcelona a partir del 8 de febrero: Acciones en el Universo. Una instalación de Bestué y Vives que se cuestiona lo microscópico y lo macroscópico a partir del concepto de espacio con cierto sentido del humor dadaísta. Muy recomendable. Ahí va la imagen con la que se promociona el evento:


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lunes 30 de enero de 2012

MALTRATO AL ESPAI LABORATORI

Ya es un hecho, el Espai Laboratori, la sección del centro Arts Santa Mónica dedicada al intercambio entre ciencia y arte, va a desaparecer. Su director, el físico Josep Perelló, anunció su dimisión irrevocable hace pocos días. Y eso que se trata de un científico premiado que lleva años investigando las relaciones entre ciencia y arte (un intelectual muy interesante y susceptible de ser entrevistado en este espacio de diálogo),



Ustedes dirán que es una lástima. Pues si les cuento que no solo se trataba de una espacio que buceaba en las interacciones entre ciencia, arte y sociedad, sino que era el único centro de exposiciones que lo hacía en Barcelona, coincidirán conmigo en que el asunto adquiere tintes dramáticos. Especialmente, porque por fin se tenía en cuenta de manera permanente en el panorama artístico barcelonés a una corriente importante en el ámbito internacional. Pero es que además, se trataba del ÚNICO centro de España que participaba en FuturICT. Un proyecto que investiga científicamente la sociedad y la economía que la sustenta en busca de soluciones que nos lleven a un mundo más justo y sostenible. Precisamente, el proyecto FuturICT pretende resolver las periódicas crisis que soporta el sistema, y que han llevado a los recortes que acaban con el Espai Laboratori. Convendrán conmigo en que volvemos a cargarnos la solución al tratar de solventar el problema. Tal vez nos equivoquemos en el tratamiento. El caso es que lo del Espai Laboratori me parece un maltrato.
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    domingo 8 de enero de 2012

    UNA REALIDAD CUÁNTICA

    En mi última reseña, me quejaba amargamente del uso que desde la crítica cultural se estaba dando al termino cuántico. Hoy no puedo caber en mí de gozo después de leer el dossier del suplemento culturas de La Vanguardia del pasado 4 de enero (sí, otra vez el mismo, debo ser adicto) sobre realidad cuántica, a cargo del filósofo de la ciencia Jordi Pigem (1964).




    No es que la propuesta filosófica de Pigem, esa búsqueda de la felicidad a partir de una sociedad más sostenible, sea fácil en realidad. La sostenibilidad va a ser necesaria a medio plazo, lo que no veo tan claro es que eso traiga la felicidad a los humanos. No la trajeron ni el cristianismo, ni la Ilustración, ni el comunismo aunque la prometieron. No creo que la sostenibilidad vaya a ser mejor una vez se haga realidad.

    Sin embargo, en su artículo sobre la realidad cuántica, Pigem trabaja con una finura digna de encomio. Sitúa históricamente la mecánica cuántica, explica las interpretaciones y controversias a que dio lugar, asume que no da la impresión de que vayamos a encontrar el elemento fragmentario mínimo de la materia, después de tantas partículas tan poco elementales,  y finalmente, en la sección final de su artículo, expone las conclusiones a las que deberíamos llegar tras tantas décadas de investigación en cuántica: que no parece que haya una realidad objetiva e independiente, que todo está conectado: nuestras mentes de observadores, la materia, la energía...

    Así, la realidad física no se nos presenta tan fragmentaria como los pioneros de la cuántica imaginaban. Esa visión explica la realidad atómica pero no parece explicar el todo sin una complicación excesiva. A fin de cuentas, la teoría de supercuerdas tiene una visión newtoniana de la realidad. Se trata de pequeños filamentos que no describen trayectorias en su movimiento, sino que barren áreas. Está más cerca del continuo cartesiano que del atomismo einsteniano. Y la teoría de universos paralelos es determinista. No digo que ambas sean verdades como templos, se trata de interpretaciones. De hecho, yo prefiero una visión probabilística para la realidad. Pero esto debería hacernos pensar nuevas estéticas. Estéticas donde la intuición (esa materia invisible capaz de conectar elementos extraños) y las conexiones en red pueden dar más respuestas que la fragmentación posmoderna. Ya no les digo nada de las esencias, eso sería muy largo.

    Carlos Gámez

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    martes 27 de diciembre de 2011

    La teoría cuántica explicada a los niños

    La teoría cuántica explicada a los niños

    Llegadas estas fechas, me congratulo de recomendarles el libro La puerta de los tres cerrojos, reactualización cuántica de Alicia en el país de las Maravillas, escrito por Sònia Fernández-Vidal (Barcelona, 1978) y publicado este 2011, como el regalo de Reyes ideal.

    Se trata de una historia en la que, en un lenguaje muy comunicativo, la autora explica las bases de la teoría cuántica a través de las aventuras de Niko, un joven de 14 años que se introduce en un mundo fantástico regido por las leyes del universo microscópico.

    Curiosamente, la teoría cuántica está de moda en la literatura española, a veces, como en todas las modas, de forma gratuita, especialmente en el ámbito de la crítica. Situémonos: en su ensayo sobre series televisivas, Teleshakespeare (2011), Jorge Carrión utilizaba el término ficción cuántica a partir de los universos paralelos (o multiversos) y la teoría de observables de la mecánica cuántica. Para ello se apoyaba en dos libros de popularización de la ciencia: El universo elegante (1999) de Brian Green y Muchos mundos en uno (2006) de Alex Vilenkin. Productos ambos de lo que se ha dado en denominar Tercera Cultura. Tal vez Carrión debería haber especificado que la teoría de los multiversos es una de las muchas interpretaciones de la mecánica cuántica, que no la única. Y que los argumentos que usa son más propios de la astrofísica de partículas que de la mecánica cuántica. Sin embargo, tras leer Los muertos, a nadie se le escapa que, además de las series de televisión, los universos paralelos son parte fundamental de su poética. En este sentido debe entenderse el uso que hace de la teoría cuántica. En su caso, circunscribe su curiosidad por las ideas científicas a su proyecto narrativo. Pero es indudable el esfuerzo por imbricarlas entre sus intereses de forma coherente.

    Curiosamente, en un artículo aparecido el pasado 30 de noviembre en el suplemento culturas de La Vanguardia sobre series de televisión, Juan Trejo analizaba el ensayo de Carrión. La reseña llevaba por título «La pequeña pantalla se ha hecho grande». Allí, aludiendo a la ficción cuántica, el autor afirmaba que la naturaleza cuántica es tal en las ficciones televisivas porque: “se estructuran formando una red que tiende a expandirse, no solo en lo que se refiere a su organización interna, sino disparándose al exterior. Por otra, el hecho de que sea precisamente la mirada del espectador lo que dé sentido a esa red, porque hoy en día el espectador de series es testigo y a un tiempo partícipe inexcusable de la creación de significado que desea imponer dicha red de ficciones”. Es más, el autor llegaba a afirmar que eso era lo que Carrión entendía por ficción cuántica. Solo en el párrafo siguiente, y a modo de consecuencia lógica del planteamiento citado, se hablaba de la interpretación de los universos paralelos en la mecánica cuántica, invirtiendo el orden expositivo del ensayista (lo cual no deja de ser cuántico, pero distorsiona completamente la analogía).

    Lo cierto es que, tras releer la cita de Trejo, uno queda fuera de juego. Tal vez comprenda a la perfección la teoría estética de Carrión. Sin embargo, la mecánica cuántica no parece entenderla muy bien. Lo de los observables lo intuye. Pero lo de una red que se expande hacia el exterior y la interpretación cuántica de los multiversos poco tienen que ver. Flaco favor pues para los postulados del autor y sus esfuerzos por asimilar lo cuántico en su teoría. Algo que podría alejar al público aficionado a la ciencia de Teleshakespeare sin quererlo Carrión.

    Puestos a utilizar símiles científicos, a Trejo (que le traiciona su falta de curiosidad) le hubiera ido mejor con la teoría de redes o la astrofísica teórica, no con la teoría cuántica. Curiosamente, se trata de algunos de los campos derivados de la evolución de la mecánica cuántica durante la segunda mitad del siglo XX. Porque, como muy bien indica Fernández Mallo en Postpoesía (2009), la física cuántica forma parte de la física moderna. Y, para entendernos, la física moderna sería a la historia de la ciencia, lo que el modernismo a la historia de la literatura. La mecánica cuántica tendría un gran paralelismo con el flujo de conciencia modernista en su búsqueda de una realidad microscópica que el ojo no ve.

    Al tratar de adivinar las causas de este desfase entre el ensayo y su asimilación, y visto que autores como Juan Francisco Ferré, Óscar Gual, Vicente Luis Mora, Javier Moreno, Miguel Serrano, Germán Sierra o el propio Carrión sí aprovechan la ciencia y su propia curiosidad para escribir de una forma rigurosa, se me antoja que el problema radica en la falta de cultura científica de algunos de esos escritores que utilizan lo cuántico de forma frívola.

    Parece que las generaciones venideras van a tener más suerte con La puerta de los tres cerrojos. No en vano, Fernández-Vidal es doctora en física y desarrolló una importante labor divulgadora entre los visitantes no científicos del CERN. Y eso se nota en todas las páginas de un libro que ilustra, educa, divierte, y no trata lo cuántico en vano.

    posted by cgamez at 08:16 2 comments

    jueves 15 de diciembre de 2011

    IT'S TIME OF PROTESTER