miércoles, 25 de febrero de 2015

DOS EVENTOS LITERARIOS DE PRIMERA MAGINTUD EN MIAMI

Dos eventos de primera magnitud esta semana en Books & Books de Coral Gables:

Pablo Brescia en conversación con Andrés Mauricio Muñoz y Alfredo Palacio - Cortázar sampleado - Gables

Feb 26 2015 6:30 pm





Evento oganizado en colaboración con Sub-Urbano
A 30 años de su muerte y 100 de su nacimiento, Cortázar sampleado. 32 lecturas iberoamericanas se planteó esta pregunta: ¿Cómo leen a Julio Cortázar las nuevas generaciones de escritores? El resultado es este libro.
Sobre el autor:
Pablo Brescia ha publicado la edición cartonera Gente ordinaria (2014), la antología electrónica ESC (2013) y los libros de cuentos Fuera de lugar 
(2012; 2013) y La apariencia de las cosas (1997). Con el pseudónimo de Harry Bimer, se publicó el libro de textos híbridos No hay tiempo para la poesía (2011). Participó, además, en antologías como Sólo cuento VI (los mejores cuentos hispánicos) (2014); Se habla español: voces latinas en USA (2000) y Pequeñas resistencias 4. Antología del nuevo cuento norteamericano y caribeño (2005), entre otras. 
Es profesor en la Universidad del Sur de la Florida. Le interesan la teoría e historia del cuento hispanoamericano, las literaturas e historias culturales de México y Argentina y las relaciones de la literatura con la filosofía, el cine y la tecnología. Es autor de la monografía Modelos y prácticas en el cuento hispanoamericano: Arreola, Borges, Cortázar (2011) y co-editor y contribuyente de varios otros libros académicos sobre Borges, Cortázar, Sor Juana y el cuento latinoamericano.
Su blog es Preferiría (no) hacerlo http://pablobrescia.blogspot.com 

Edmundo Paz Soldán - Iris - Gables

Feb 27 2015 6:30 pm
En un futuro no muy lejano, en una región tóxica llamada Iris, se encuentra el Perímetro, territorio de las fuerzas colonizadoras. En el Perímetro viven Xavier, un soldado que debe lidiar con una traumática herida de combate, y el capitán Reynolds y su unidad, que, cansados ante las victorias de los irisinos liderados por Orlewen, deciden emprender su guerra particular. El Perímetro es también el hogar de Yaz, una enfermera que se encuentra allí en busca del jün, planta sagrada que ofrece visiones psicotrópicas y trascendencia. Pero el combate no sólo se libra en la capital. La lucha se traslada a Malhado, un valle florido donde -cuentan las leyendas irisinas- vive el temible Malacosa, y a Megara, centro de la explotación minera y de los mitos en torno a Xlött, el dios demoníaco en nombre del cual se inicia la batalla final por la independencia de Iris. Iris es una novela de gran originalidad, un paso adelante en la trayectoria de Edmundo Paz Soldán. Desde la primera página, transporta a los lectores a un mundo tenebroso y los somete a su lógica, a su delirio, a su violencia y angustia.
Sobre el autor:
Edmundo Paz Soldán nació en 1967 en Cochabamba, Bolivia. En 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor, entre otras, de las novelas Río fugitivo(1998), La materia del deseo (2001), Sueños Digitales (2001), El delirio de Turing (2003), Palacio Quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009) y Norte (2011); y de libros de cuentos como Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los librosSe habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Sus obras han sido traducidas a nueve idiomas, y ha sido galardonado con el premio Juan Rulfo por el cuento "Dochera" (1997) y con el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido la beca de la fundación Guggenheim (2006). En la actualidad, colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País, La Tercera y El Deber, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Letras Libres.

domingo, 22 de febrero de 2015

Latinoamérica como preocupación global-Suburbano

Latinoamérica como preocupación global


Que Jorge Volpi, más que un escritor mexicano es un escritor global con preocupaciones globales es algo que se observa en muchos de sus libros, como En busca de Klingsor o No será la tierra. En el primero, Volpi novela de forma magistral los avatares que rodearon el surgimiento de la mecánica cuántica dentro de una atmósfera tan novelesca como la Europa de entre guerras, que para quien esto escribe, que desarrolla una investigación sobre las relaciones entre ciencia y literatura, supone una obra de muchos quilates. La segunda podría considerarse la continuación lógica de Klingsor pero más de medio siglo después—y dos novelas de Volpi de por medio—, pues solo así se puede entender que el autor novele lo que sucede en Rusia tras el desastre de Chernóbil, como una consecuencia de la caja de los truenos que se abrió con el descubrimiento de los mecanismos del mundo subatómico en otro mundo, la Tierra tras la caída del muro de Berlín, cada vez más complejo.
Pues bien, esa complejidad, esas conexiones con la política internacional, ese interés por los grandes temas globales, en especial por la literatura europea, que caracterizó al Crack y también a la obra de Volpi, se observa en su colección de artículos periodístico,Ficciones criminales: Estampas de la crisis (2008-2014), publicado por La Pereza Ediciones en Miami. En esos artículos, Volpi habla de la política internacional de los EEUU, de los problemas derivados del integrismo islámico, del futuro del libro, de los conflictos de Oriente Próximo, de la muerte de Nelson Mandela o del movimiento 15-M de Madrid y sus conexiones con la Primavera Árabe. El autor siempre tiene en cuenta la influencia de todos esos hechos en la situación mexicana y a veces trata específicamente de ella, pero lo hace utilizando un modelo expansivo y en ningún momento ombliguista.
El libro se estructura en tres partes: Virus, síntomas e intuiciones. La primera trata de describir los problemas, la segunda muestra los síntomas de esos problemas y la tercera proporciona las intuiciones del autor sobre esos problemas y cómo se desarrollarán en un futuro próximo, aunque sus vaticinios atraviesan todo el libro de forma transversal. En este sentido, los textos se leen de forma amena y hay que agradecer la labor editorial a la hora de organizar los materiales.
De un libro que podríamos considerar disperso por su naturaleza, aunque uno lo lee y no lo es, porque recuerda a las novelas de Volpi y se encuentra fragmentadamente y en forma de artículos el universo del autor mexicano, me gustaría destacar el tercero de sus textos por la cola: “Breve guía de la narrativa Hispánica de América. En cien aforismos (Casi tuits)”, ubicado en la sección de intuiciones. En él, tal y como su título indíca, hace Volpi una disección perfecta de la historia de la literatura latinoamericana reciente hasta nuestros días. Es un texto polémico, pues el autor afirma que Latinoamérica ya no existe, que solo existe en un plano nostálgico. Pero también hace un análisis perfecto del Boom, de los problemas del Boom y de cómo la figura de Gabriel García Márquez apantalló un movimiento estético más complejo. Aunque Volpi hace un paralelismo entre García Márquez y Roberto Bolaño que yo no comparto, pues pienso que más que apantallar, Bolaño ha abierto las ventanas de la literatura escrita en castellano, porque es un apátrida que viene desde la tradición latinoamericana a entrar en diálogo con otras tradiciones, es cierto que la disección que hace de lo que él denomina la “narrativa hispánica de América (nha)” es muy lúcida. Para el autor ya no existen territorios míticos, incluido el mundo que habitó el realismo mágico. Todo forma parte de una apuesta cosmética que hasta hace poco estuvo condicionada por las dinámicas del mercado auspiciadas por las editoriales españolas, y que en el futuro no se sabe por qué va a estar condicionado, hasta el punto de que unos cuantos de los nombres destacados de esa nha contemporánea escriben en inglés. En definitiva, las preocupaciones globales de Volpi llevadas a la literatura de los hispanos de América notablemente bien rodeada por sus preocupaciones contemporáneas. ¿Quién sabe qué novela saldrá de aquí?

sábado, 7 de febrero de 2015

JORGE VOLPI EN MIAMI

Que Jorge Volpi, más que un escritor mexicano es un escritor global con preocupaciones globales es algo que se observa en muchos de sus libros, como En busca de Klingsor o No será la tierra. En el primero, Volpi novela de forma magistral los avatares que rodearon el surgimiento de la mecánica cuántica dentro de una atmósfera tan novelesca como la Europa de entre guerras. La segunda podría considerarse la continuación lógica de Klingsor pero más de medio siglo después, pues solo así se puede entender que el autor novele lo que sucede en Rusia tras el desastre de Chernóbil, como una consecuencia de la caja de los truenos que se abrió con el descubrimiento de los mecanismos del mundo subatómico en otro mundo, la Tierra tras la caída del muro de Berlín, cada vez más complejo.


Pues bien, esa complejidad, esas conexiones con la política internacional, ese interés por los grandes temas globales, en especial por la literatura europea, que caracterizó al Crack y también a la obra de Volpi, se observa en su colección de artículos periodístico, Ficciones criminales: Estampas de la crisis (2008-2014), publicado por La Pereza Ediciones y que el autor mexicano presentará la semana próxima en Miami. En esos artículos, Volpi habla de la política internacional de los EEUU, de los problemas derivados del integrismo islámico, del futuro del libro, de los conflictos de Oriente Próximo, de la muerte de Nelson Mandela o del movimiento 15-M de Madrid y sus conexiones con la Primavera Árabe. Así que a todo el que pueda le recomiendo asistir a unas charlas que van a ser iluminadoras. A continuación la agenda:

Martes 10 de febrero, 2 P.M.
Presentación de Ficciones criminales
University of Miami
Department of Modern Languages and Literatures
CAS Wesley Gallery
1210 Stanford Drive Drive
Coral Gables, Florida  33146 

Miércoles 11 de febrero, de 7 P.M. a 9 P.M.
Presentación de Ficciones criminales
Centro Cultural Español de Miami
1490 Biscayne Boulevard, Miami, FL, 33132

lunes, 2 de febrero de 2015

Sobre la realidad del género fantástico-Nagari Magazine

Son muchos los escritores que, tal vez llevados por la suspensión del concepto de realismo en las artes y las ciencias, hacen dialogar al género fantástico con poéticas más realistas. En este sentido, Todorov advierte que el relato fantástico no puede utilizarse como simbolismo de la realidad, pero yo no estoy de acuerdo, y es lo que voy a tratar de exponer en este texto. En realidad, yo pienso que el género fantástico nunca existió, que como dice David Roas, el género fantástico se crea cuando aparece el realismo, y que hasta entonces todos los relatos supuestamente fantásticos son considerados como verdad por la audiencia de su tiempo, aunque se trate de una verdad extraña. Esto es bastante claro con el género fantástico en el mundo anglosajón, que surge como tal cuando el paradigma realista impera en Francia. Y aparece especialmente en sociedades que han desterrado lo fantástico de sus credos religiosos, de corte protestante en su mayoría. Pero desde mi perspectiva, se trataría de una cuestión de mirada, algo en lo que sí coincido con Todorov.
Sinbad_the_Sailor_(5th_Voyage)
Veamos un caso de lo que sucedía mucho antes de la irrupción del realismo y el género fantástico en las literaturas modernas, por ejemplo, con Las mil y una noches, un libro que en la actualidad se suele considerar sobre todo fantástico. En este texto, el segundo de los viajes de Simbad narra la aventura del famoso marino en un valle tan rico en diamantes, que estos surgían del mismo suelo. Pero también tan plagado de fieras y alimañas, que nadie se atrevía a recorrerlo. En su lugar, los buscadores de piedras preciosas lanzaban grandes pedazos de carne desde las montañas a los que se adherían los diamantes. Guiados por su apetito por esa carne, los rokhs —pájaros fantásticos que aparecen en la narración— hacían el resto. Cazaban los pedazos y los transportaban a sus nidos en las montañas. Allí los hombres los espantaban y tomaban su botín.
Lo más sorprendente de esta historia, muy posiblemente considerada inverosímil o fantástica hoy en día, es su gran similitud con la descripción que Marco Polo hace del reino de Mutfili en El libro de las maravillas. Con la única diferencia de sustituir rokhs por águilas, el relato de Polo sobre el modo de conseguir los diamantes es el mismo. Un cuento fantástico es casi idéntico a un relato de viajes supuestamente realista. Es lo mismo que inquieta en narraciones de Borges como «El Aleph». Esa estrategia no es muy disímil a la que utiliza la ciencia ficción, que pretende construir una fantasía posible a partir del desarrollo de la ciencia y la tecnología, siempre imprevisibles. Sin embargo, los textos que nos acercan a la realidad de una forma fantástica nos permiten comprender situaciones que de otra manera no entenderíamos. Ese hecho se hace más significativo en un momento en que la realidad es tan compleja, que los parámetros pasados resultan insuficientes para entenderla si no utilizamos la imaginación, o si no construimos conexiones que hasta ahora considerábamos inverosímiles. Y esa a mi entender es la potencia y la razón por la que poéticas hasta ahora consideradas realistas están echando mano de recursos propios del género fantástico o de la ciencia ficción.

martes, 20 de enero de 2015

Un nuevo paradigma literario. Reseña de 'El Claustro Rojo', de Juan Vico. Suburbano

El claustro rojo.
Juan Vico.
Ed. Sloper. 2014. 132 págs.
portada el Claustro
Después de más de una década de predominancia de las referencias exclusivamente literarias en las obras narrativas, estética abanderada por nombres tan ilustres como los de Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia o Paul Auster, parece que nos encontramos en una nueva etapa en la que los autores se decantan por trabajar con otras referencias en sus textos.
Es el caso de El Claustro Rojo, de Juan Vico, una brillante colección de cuentos, reciente Premio Café 1916, con anterioridad denominado Premio Café Mòn, cambio nominativo que tan solo esconde las dificultades que la crisis está comportando para el mecenazgo de ciertos premios como este, que pretenden descubrir nuevas voces de la literatura española, y que han obligado a la editorial Sloper a un esfuerzo muy loable por mantener el premio cambiando el nombre.
Juan Vico
A modo de ejemplo, en el primero de los relatos, “Salida en falso”, el narrador afirma: “Por encima de todo aborreció el exceso de literatura que contamina tantas obras de arte, de igual modo en que yo probablemente abomino del exceso de literatura que lastra tantas obras literaria” (29). En el último, “Cuerpo presente”, en cambio, nos encontramos que el narrador afirma: “yo siempre había renegado de las novelas protagonizadas por artistas y escritores. Supongo que me hago mayor y cada vez soy más indulgente conmigo mismo” (124). Pero lo cierto es que el texto es indulgente con los artistas, no así con los escritores. Solo en dos de los relatos parece el autor coquetear con la literatura, pero es un espejismo. El primero es “Agosto”, donde se habla del escritor judío polaco Bruno Schulz pero en su vertiente de dibujante. Así, un relato que podría haberse construido como metaliterario por la relación que Schulz tuvo con Wittold Gombrowicz, se mantiene fiel a la apuesta de Vico. El segundo es “Moravia”, en el que la literatura parece la referencia principal en muchos pasajes. Hasta que el lector descubre que no, que es la pintura y que la literatura, en la figura del hijo del narrador, solo se convierte en el obstáculo que impide llegar a descubrir el misterio que se esconde tras la trama.
Vico sigue este patrón a rajatabla en todas sus composiciones, porque su apuesta estética es por el arte, y más concretamente, por el arte europeo, del que solo se aparta en “La espuma de los cangrejos”, dedicado al grabador japonés Hokusai, conocido por su famosa ola de Kanagawa. En su apuesta por un arte en su mayor parte ya desaparecido, se cumple lo que afirma uno de sus narradores, pues el autor está: “alejado tanto de la dura realidad del momento como de las tendencias estéticas en boga” (83). Parecería extraño que uno de los escritores de narrativa metaliteraria más conocidos, como es Vila-Matas, eligiera este libro en su lista de lecturas. Sin embargo, su apuesta estética puede ser distinta, no así sus referentes, que se mueven en el mismo espacio cultural.
A modo de juicio general, cabe decir que los once cuentos que conforman el volumen se destacan porque las narraciones fluyen de una manera increíble, y por la solidez y precisión del estilo de Vico, aunque el autor haya elegido un número, el 11, que destaca como símbolo de imperfección. En este sentido, lo que mejor identifica su estilo es esta cita: “Decirlo todo sin apenas decir nada” (53). Definido el estilo, encontramos el motor que mueve a Vico en el último de sus cuentos: “Siempre queda mucho que contar, pese a que tengamos la sensación de que está todo dicho” (125).
Como ya se ha mencionado, el primer relato es una declaración de intenciones. El protagonista principal es un Edgar Degas del que el narrador habla como si de un testigo fiel se tratara—esa figura, la del narrador como testigo, es una de las estrategias comunes que atraviesan transversalmente todos los relatos—, y también la época, un 1914 que anuncia el fin de la gran influencia de las artes en la sociedad, y de la cultura europea como se conoció hasta entonces, con la llegada de la Primera Guerra Mundial y de guerras y vanguardias posteriores. El libro, por tanto, tiene ecos de Vértigo, de W. G. Sebald, y de esa visión decadentista del arte y la cultura europeas. Eso se observa a las mil maravillas en el segundo cuento: “Krumau”, que es un relato de iniciación de un joven preadolescente a través de la figura de Egon Schiele. Una historia donde se combinan a la perfección la experiencia artística y la sensualidad, como es propio de uno de los pintores que mejor retrató el deseo y a una de sus musas, Wally Neuzil. Juntos escaparon hasta el pueblo de la madre del autor, que da nombre al cuento. Esa sensualidad se vuelve a ver en “Canlassi” en torno a la obra del pintor Guido Cagnacci, uno de los más famosos pintores cortesanos de retratos eróticos del siglo XVII enfrentado ante la obra que supondría su madurez.
Si la sensualidad está muy presente en el libro, otro de los temas transversales de los relatos es la locura. “El Claustro Rojo”, el relato que da título a la colección, es un cuento que narra los últimos días del pintor Hugo van der Goes en el monasterio del mismo nombre, en donde se intentó suicidar, y cuyo tono oscuro personalmente me ha recordado al Umberto Eco de El nombre de la rosa. El narrador de “La herida mineral”, capaz de dar testimonio de la locura que se esconde tras la creación artística en la obra del famoso grabador Giovanni Battista Piranesi, que invadió de arrebatadoras pasiones los corazones de los románticos europeos con sus prisiones y sus ruinas romanas, es en sí un ensayo sobre la locura en su relación con el arte. La locura fue también una de las constantes en la vida de Arthur Cravan, al que Vico dedica uno de los mejores cuentos de la colección: “Tuyo es el siete”, donde narra su existencia en Barcelona a partir de una sesión de espiritismo tratada con ironía y que me devuelve los ecos de Sebald y del drama del Holocausto en la página 84. Sensación que se repite en “Agosto”.
Que los testigos que relatan los cuentos de Vico eligen personajes y momentos clave para entender el arte europeo se observa en los relatos mencionados y en los casos de la esposa de Henri Fantin-Latour, privilegiada narradora de “Fleurs”, observadora de cuadros en los que aparecen Baudelaire, Verlaine y Rimbaud. Pero esa visión del testimonio llega a nuestros días en el último de los relatos, “Cuerpo presente”, en donde el narrador tiene una extraña relación con una artista contemporánea y que encierra buena parte de la poética del autor. El cuento tiene muchos elementos propios de la literatura del terror y la abyección. Pero también esconde afirmaciones como:
“Giramos siempre alrededor de algo, es lo único que parece estar claro. Y ese algo tiene bastante que ver con el momento en que las manos palpan, la mente se vacía y el sexo babea. Lo demás son detalles, atrezo, condimentos. Literatura” (126).
Que es un buen resumen de lo que contiene este muy notable libro.