lunes, 13 de mayo de 2013

Dossier: Rayuela, un caos ordenado « La Junta de Carter

Dossier: Rayuela, un caos ordenado « La Junta de Carter

Acaba de nacer La Junta de Carter, una nueva revista con buenas vibraciones, mejores textos e intercambio cultural entre la Península Ibérica y Latinoamérica (en especial, con México). Y la que figura más abajo es mi contribución a este proyecto que recién comienza de la mano de Inma Aljaro, Pablo Esguevillas Garcia, Albert Rubio Costa, Eduardo Ruiz Sosa y Ernesto Jiménez (además de una nutrida nómina de colaboradores), un homenaje a Rayuela en su 50 aniversario.


Dossier: Rayuela, un caos ordenado

TABLERO DE DIRECCIONES: Este ensayo puede leerse como un texto cualquiera, es decir, de cabo a rabo, empezando por la primera palabra que sigue al número 1 y acabando por el final. También, puede leerse siguiendo la secuencia numérica que conforma la sucesión de Fibonacci a partir de los números que etiquetan cada fragmento. Dicha secuencia sería la que sigue:
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21
O, como diría Cortázar, el lector puede decidir leer los fragmentos que conforman el ensayo en el orden que sea más de su agrado. A fin de cuentas, se trata de un texto fragmentario.
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Dos son los libros que aprovechan los hallazgos del Nouveau Roman y los aplican a un testimonio más o menos veraz, más o menos artificial, de la experiencia: La vida: instrucciones de uso, de Georges Perec y Rayuela de Julio Cortázar. Y lo hacen porque utilizan las técnicas de un movimiento literario que ya casi nadie recuerda (como son los flujos de conciencia o el desdén por la trama) para adaptarlas a la vida. Es decir, encontramos la experiencia existencial unida al recurso literario. En este sentido, ambos libros alternan de forma perfecta las dos exponenciales de la novela: experiencia y experimentación.
RECOMENDACIÓN: Vuelva a leer 1 (nunca está de más la relectura). Si ya lo ha hecho, pase a 2
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La vida de Cortázar se sepulta entre libros, en especial en su infancia. Hasta los 30 años no publica nada. Sus primeros cuentos gustan del relato geométrico y lo fantástico, también de la gamberrada. Por entonces, su trabajo en la enseñanza le hará itinerar por toda la Argentina. Con 37 años se traslada a París, al parecer por razones políticas. Allí entrará en contacto con la cultura parisina con mayúsculas. Y también tendrán lugar sus episodios más pasionales. Solo regresará esporádicamente a la Argentina. En 1963, con casi 50 años, publica Rayuela. Ya tiene suficiente bagaje como para aunar esa geometría que tanto le gusta y el surrealismo francés a la experiencia vital y la gamberrada.
RECOMENDACIÓN: Pase a 3
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Este ensayo, homenaje al autor de Rayuela, puede leerse de un tirón o seguir la estructura de una serie matemática muy conocida: la sucesión de Fibonacci. La sucesión de Fibonacci es una serie numérica muy extraña. Se define a partir del denominado problema de los conejos: Partiendo de una pareja, cuántas parejas de conejos obtendremos después de un número dado de meses sabiendo que cada pareja al mes tiene una nueva pareja de bebés, la cual no tendrá conejos hasta que sea adulta, lo que ocurre a los dos meses de nacer.
RECOMENDACIÓN: Pase a 5
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Si se lee Rayuela al estilo tradicional, después según la secuencia numérica que proporciona Cortázar, y finalmente, con el orden (o el caos) que uno desee, sucede lo que afirma Morelli, el pensador que aparece entre sus páginas; que se trata de infinitos libros con infinitos principios y finales y con todos los fragmentos conectados.
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La vida: instrucciones de uso se construye a partir de la idea de puzzle y de la capacidad de las piezas de un puzzle de combinarse de una forma única para construir un fresco del modelo real que pretende copiar. Ese modelo sería análogo en su construcción al de la geometría fractal, que aprovecha el carácter fragmentario de esta geometría para describir, de forma más correcta, relieves tan complejos como el de las costas terrestres o el del copo de nieve. En cambio, el modelo utilizado en Rayuela es el de la numerología. Y esa construcción estructural está hermanada con las series y las sucesiones numéricas. La sucesión de Fibonacci podría ser una de las secuencias válidas para leer Rayuela. Pero también podría haber otras. Cortázar decidió que, o bien él o bien el lector, estaban capacitados para decidir la secuencia numérica que debían seguir los fragmentos. Son topologías distintas pero interconectadas para describir algo tan complejo como es la existencia.
RECOMENDACIÓN: Pase a 8
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Esa relación entre Rayuela y la esencia de las matemáticas que es la topología ya la percibió Agustín Fernández Mallo en Nocilla Experience, al comparar los capítulos de la novela de Cortázar con los teoremas fundamentales de la topología matemática.
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La topología estudia la naturaleza del espacio geométrico y sus propiedades. Rayuela estudia la naturaleza de la novela como conjunto de capítulos y las relaciones que esos capítulos tienen entre ellos. Hasta Rayuela, esa relación era una pura concatenación de acontecimientos con cierta simetría en algunos casos. Con la novela de Cortázar se muestran todo tipo de relación entre capítulos y cómo estos transforman el significado de la trama.
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Resulta curioso que de un enunciado tan abstracto y artificioso como el problema de los conejos de Fibonacci surga una serie numérica tan poco lógica a simple vista pero que tan bien se adapta a la naturaleza, ya sea para contar los pétalos de las flores, las ramas de un árbol o la genealogía de los machos de abeja. Por no hablar de sus nexos con el número de oro, el patrón de la belleza clásica para el ojo humano que podemos contemplar en la Acrópolis de Atenas o en la Pirámide de Keops. De la misma forma que resulta curioso que a partir de algo tan complejo como la geometría fractal, producto de la matemática del caos, puedan describirse geometrías tan complejas como las de las hojas de los helechos.
RECOMENDACIÓN: Pase a 13
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Rayuela y la sucesión de Fibonacci están más cerca de la matemática del caos y de La vida: instrucción de uso que de las teorías deterministas de los matemáticos decimonónicos.
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“A su manera este libro es muchos libros”, se lee en el Tablero de dirección que inicia el relato. Y lo cierto es que la numerología es fundamental en Rayuela. Sin los números tendríamos una sola novela. Con los números y sus secuencias tenemos infinitas. Esa concepción infinita de la numerología, que lo encierra todo, lo que ha sucedido, lo que va a suceder y lo que está sucediendo, es el espíritu del libro.
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La rayuela es numerología, es cábala, es la serie numérica sin sentido que pretende explicar el mundo desde el azar de una piedra y el pie de una niña. El movimiento que en su repetición infinita describe el universo una y otra vez. Se trata de una explosión de significados con el mismo significante a partir de una lógica no racional.
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“¿Es cierto que hay un ajedrez indio con sesenta piezas de cada lado?” (p. 736) pregunta Morelli. Y entonces Oliveira se imagina la partida de ajedrez infinita. En este sentido, Rayuela es la entrada a un universo infinito de piezas finitas. Un caos ordenado.
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La novela, como la serie de Fibonacci, ha resultado ser una premonición de los desarrollos matemáticos de las últimas décadas, donde a partir de unas reglas y unos elementos básicos se pretende reconstruir el azar que nos envuelve.
RECOMENDACIÓN: Pase a 21
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Dada la importante componente espiritual de Rayuela y su estructura numerológica, la novela es en cierta forma pitagórica, salvando el horror que los pitagóricos sentían por el azar y el caos.
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El libro pretende incluso describir el más allá, como el Libro de los muertos tibetano que cita entre sus páginas, o como el pensamiento pitagórico pretendió al tratar de aunar matemática y religión.
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Nada surge del vacío. Antes de escribir Rayuela, Cortázar ya había puesto en práctica, con resultados excelentes, técnicas propias de la literatura del absurdo como las series paralelas. En relatos como «Lejana», «Todos los fuegos del fuego» o «La noche boca arriba». Serán ejercicios muy útiles para acabar componiendo Rayuela.
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De las series paralelas habla Gilles Deleuze en su libro, La lógica del sentido. Se trata de un mecanismo a partir del cual dos realidades que parecen disconexas se acaban entrelazando al final del relato. Se trata de otra manera de utilizar la numerología para componer un texto.
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En La lógica del sentido Deleuze eleva a Lewis Carroll a los altares de la literatura del absurdo. En especial, por sus dos obras fundamentales: Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo.
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Carroll utilizó en sus relatos fantásticos un recurso propio de la literatura de humor: el sarcasmo. La ironía ante los descubrimientos de la matemática simbólica, contemporánea de Carroll, como la geometría no euclídea o el àlgebra no conmutativa.
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Es curioso que de una crítica a la matemática de su época surja una narración que describa tan bien el absurdo que nos envuelve. Es curioso que de una topología tan azarística como la que subyace bajo Rayuela o La vida: instrucciones de uso, se pueda describir la existencia de una forma casi pitagórica.
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Los objetivos que se marca con Rayuela, los consigue Cortázar, además de con la secuencia numérica, con los personajes. La Maga, en su forma de percibir de forma intuitiva la sinrazón ilógica de la realidad, acaba resultando pura expresión de vida. Oliveira, en su afán de racionalizarlo todo, nunca logra alcanzar esa intuición. La lógica azarística de Rayuela se adapta a la vida arrebatada de sus personajes. A la Maga, a Oliveira y hasta a Morelli y sus morellianas. Ahí, en ese juego entre intuición e intelecto de los personajes que protagonizan la secuencia numérica, subyace la clave de Rayuela, de la misma forma que en la tensión entre un enunciado puramente abstracto y las notables aplicaciones del resultado matemático de la serie de Fibonacci o la geometría fractal subyace su potencia explicativa. Y de la misma forma que los pitagóricos no alcanzaron a comprender el todo mientras el juego del sarcasmo contra la nueva matemática de Carroll permite describir el absurdo. El caos es un orden.