domingo, 19 de agosto de 2012

CLAUS, LUCAS Y LOS VIDEOJUEGOS




La profunda huella que le queda al lector después de finalizar la lectura de Claus y Lucas, la trilogía de novelas de Agota Kristoff, queda perfectamente reflejada en la crítica que le dedicó Javier Avilés. La fuerza de la literatura de Kristoff, su talento para hacer real la mentira, su dominio del doble literario, de cuyo uso la trilogía es sencillamente una lección magistral, queda claramente detallada en la reseña de este escritor y bloguero, decano de las bitácoras literarias en castellano. Por eso yo preferiría concentrarme en una de las virtudes del libro (y cuando hablo de libro, lo hago de las tres novelas): la capacidad de esta fábula para novelar la realidad. Porque eso es en parte el texto, una fábula (Avilés también la define así), cruel si me apuran, como los viejos cuentos infantiles. Pero capaz de narrar el absurdo que recorrió la historia de Europa Central durante el siglo XX. Es evidente que su autora forma parte de la tradición de Kafka o Gombrowicz cuando utiliza el absurdo para expresar lo autobiográfico. El carácter episódico y lo irreal que muchas veces emerge de la narración, sobretodo en el primer libro de la trilogía, El gran cuaderno, le da a sus páginas una fuerza difícil de encontrar en otros escritores. 

 
Esa capacidad fabuladora es la que hace que su obra haya inspirado a creadores de ámbitos en los que la fabulación es importante, como Shigesato Itoi, escritor y creador de los videojuegos de la serie Mother para Game Boy de Nintendo.La tercera entrega de la serie está inspirada en Claus y Lucas. Ese es el nombre de dos de los personajes, que pierden a su padre al inicio del juego y tendrán que acabar enfrentándose en la lucha final. La participación de los gemelos es fundamental para la estructura del juego. Pero la historia que lo envuelve contiene otras complejidades, como los guiños referenciales a los más conocidos videojuegos.


Algunos podrán pensar que este es un comentario frívolo. ¿Qué es eso de comparar un videojuego con un libro de la calidad de Claus y Lucas? Será que no están al corriente de la personalidad creativa de Shigesato Itoi. Aparte de guionista de videojuegos, Itoi es publicista, escritor, ensayista y compositor. Administra una de las páginas web más influyentes en la cultura japonesa (HoboNikkan Itoi Shinbun) y ha llegado a publicar una colección de relatos en coautoría con Haruki Murakami. Resulta curioso el impacto de Itoi en la cultura cibernética de Japón (quizá la sociedad más computerizada del mundo), especialmente porque descubrió Internet y se compró su primer Mac en 1998, cuando ya contaba cincuenta años. Pero lo que más impresiona de Itoi es que impregna sus creaciones de espiritualidad y filosofía (en este sentido, me gustaría saber japonés para conocer el grado de profundidad de su obra). En todo caso, más que con un diseñador de videojuegos, nos enfrentamos con lo que Vicente Luis Mora consideraría un artista transmedia. No es extraño que él también sintiera una profunda huella tras leer Claus y Lucas, esa excelente fábula.