lunes, 24 de septiembre de 2012

CIENCIA-FICCIÓN EN EL FONDO

Si me piden que les explique el argumento de El fondo del cielo, de Rodrigo Fresán, lo cierto es que me pondrán en serios apuros. Porque El fondo del cielo no va de nada, y sin embargo, la novela tiene en vilo al lector desde la primera página. A mi entender, esas son las dos mejores cosas que se pueden decir de un libro. Resulta evidente que nos encontramos frente a una gran novela. Pero además, se trata de una novela de ciencia-ficción cuyas características se utilizan tanto para contextualizar la obra como para hacer uso de recursos propios de la ciencia-ficción con una intención literaria, como en los contactos con alienígenas o las visiones sobrenaturales. Así que nos enfrentamos a un libro que, como la novela de Jonathan Lethem Cuando Alice se subió a la mesa, trata la ciencia-ficción de otra manera, mucho más sugerente a lo que el género nos ha deparado en los últimos años. “Porque la Historia de lo que fue -toda teoría, novela o ensayo literario- es también una novela de ciencia-ficción”, como dice su autor.


El libro trata de la historia de un grupo de pioneros de la ciencia-ficción, allá por la década de 1920 en Nueva York. Tres jóvenes, una hermosa chica y dos chicos que se enzarzan en un triángulo amoroso. Suyas son las voces de los narradores de cada una de las tres partes en que se divide la novela. Hasta aquí parecería una historia común. Pero de la mano de Fresán, el relato se transforma en un homenaje a Nueva York tras el 11-S, en la construcción de un mundo extraterrestre -Urkh 24, que aparece en obras anteriores del mismo autor y aquí se utiliza como recurso estilístico-, y en un tributo al género de la ciencia-ficción por parte del autor, que habla de 2001, de Lovecraft, de Philip K. Dick y, por encima de todos, de Kurt Vonnegut..

En el texto, Fresán afirma que: “La memoria es una máquina del tiempo en reversa tan potente como lo es -siempre hacia delante o en múltiples direcciones alternativas- esa otra máquina del tiempo que es la imaginación.” Y la novela es sobre todo eso: un relato coral de los tres protagonistas. Un relato en donde las grandes obras de la literatura universal se hacen pasar por relatos pulp de sci-fi. El texto, que se inicia con el estilo habitual de Fresán (frase larga y disgresiva), acaba "en el lenguaje de la ciencia-ficción: un estilo simple por mandato, porque sabe que tiene que convencer de cuestiones complejas, con palabras creíbles para situaciones inverosímiles", lo que demuestra lo versátil del autor y cómo, en el fondo, esta es una novela de y sobre ciencia-ficción.