La primera presentación de Simbiosis: (Una antología de ciencia
fición) tendrá lugar el próximo martes, 15 de noviembre, a las 8 de la
tarde en la Feria del Libro de Miami. En Miami Dade College Wolfson
Campus (Downtown Miami): Room 3209 (Bldg. 3 2nd Floor).
¡Les esperamos!
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lunes, 14 de noviembre de 2016
martes, 2 de febrero de 2016
Poesía espacial - Nagari Magazine
En un típico viaje en AVE entre Madrid y Barcelona, ante la
vertiginosa observación de un paisaje que se escapaba a una velocidad de
vértigo de mis ojos, pensé en lo fundamental que había sido ese paisaje que se
me esfumaba para los poetas románticos o los escritores de la mal denominada
generación del 98, y en lo mucho que la tecnología y los medios de transporte
condicionaban esa observación. Pensé que los nuevos vehículos de un lejano
futuro también condicionarían las observaciones de esos románticos y
modernistas del espacio, emocionados por la contemplación del sol dominando su
sistema, o por el azul turquesa del planeta que representaría su mito de
origen. Pues bien, en su último poemario: Serie
(Pre-Textos, 2015), Vicente Luis Mora iguala y supera esa observación, ya desde
el inicio, cuando en el único poema del prefacio: “Épica de los gases constructores”,
imagina las emociones del poeta que observa la galaxia más lejana en un
universo en continua expansión.
En realidad todo el poemario podría formar parte de esa
antología modernista del futuro por los dos elementos centrales que
caracterizan la poesía de Mora:
1) El dominio de los recursos poéticos, como las citas
referenciales a Quevedo (22), Valente (24) o Dante (27); el verso metapoético
becqueriano (“Así debería ser la poesía” [14]); el uso de figuras retóricas
como la aliteración (“el poema es gota, gorgoteo, boj de jerga” [35]), la
cacofonía (“Porque la sequedad./ Porque la seca edad” [35] o el polisíndeton
(“y se incrustaron entre las costillas:/ y se agarraron a tus intestinos:/ y se
anegaron en tu digestión:” [37]); o el uso de las distintas variedades
poéticas: verso libre, poesía en prosa, estrofa rimada, haiku...
2) La introducción sistemática de elementos tecnocientíficos
para una mayor profundidad reflexiva de sus versos, siempre interesados en
pensar la poesía desde la contemporaneidad.
El primero de los elementos resulta fundamental en un poeta
que persigue la esencia del universo que nos envuelve y lo entronca con la
historia de las ideas o el conceptualismo barroco—también con Borges y Valente—,
y le lleva a tratar la realidad desde el escepticismo de Baudrillard. A partir
de la mención al pensador francés, el segundo resulta lógico, pues Mora, como
Baudrillard, está fascinado con la tecnociencia y la cultura de la imagen, y
esa es una fascinación (escéptica) que viene de lejos, pues ya en su anterior
poemario: Tiempo—aquí la reseña en mi
blog—, la
reflexión sobre la tecnología y la influencia del venerado y citado Ammons
estaban muy presentes. Si bien en este caso nos encontramos con un poemario con
una estructura y una intencionalidad muy diferentes.
Si en Tiempo nos
enfrentábamos a un poema largo y único sin secciones, en Serie, como su mismo nombre indica y como el propio autor advierte
en su bitácora, nos encontramos con series de poemas. El poemario se divide en
8 secciones o series y un poema final al alimón con Javier Fernández que ejerce
de bonus track. De esta aplicación
numerológica a la poesía destaca la última de las secciones, del mismo nombre
que el poemario: “Serie (neuropoemas)”. En ella Mora convierte los poemas en
matrices matemáticas cuadradas, cada uno con el mismo número de versos que de
sílabas, que en orden descendente, colapsan en el esencial 1x1 final.
Si Tiempo dotaba a
la experiencia (el viaje al desierto de White Sands) de un traje conceptual que
analizara las imágenes de ese desierto que observábamos en el artefacto que
suponía el poemario, Serie es más
reflexivo. Tanto que en una sección como la cuarta: “Ecdótica de la imagen”,
encontrarán muchas reflexiones en torno a la representación visual como: “¿Cuál
es el estatuto/ ontológico de la imagen?” [62], y también mucho de numerología
y de un lector de Leibniz atrapado en Black
Mirror, pero ninguna imagen real.
Si en Tiempo la
posición del texto en la página, la inserción de imágenes y los elementos
tipográficos resultaban fundamentales, la influencia de Mallarmé en Serie es más de corte conceptual y va de
la mano de Leibniz y Baudrillard.
Podría decirse que nos enfrentamos a un poemario más
reflexivo, una nueva entrega del proceso de madurez del poeta, que convierte la
narrativa de viajes que utiliza en “Historia de tres ciudades” en un poema en
tres partes sobre historia de las ideas, capitalismo y deseo. Pero también
podría decirse que nos encontramos ante el primer poeta modernista del espacio,
capaz de convertir la “serie” de doce poemas que conforman “Los viajes de
Saasbeim” en una aventura espacial que poetiza la emoción que se siente al
atravesar un agujero negro.
viernes, 4 de septiembre de 2015
La conexión "Challenger" - Nagari Magazine
La conexión Challenger - Nagari Magazine
Siempre pensé que la ciudad de Miami era para la literatura
escrita en castellano, a diferencia de para la literatura escrita en inglés, un
territorio
ideal para ser narrado desde la ciencia ficción.
Entre otras cosas porque es un territorio que choca al hispanohablante cuando
aterriza y observa esos rascacielos y los trenes circulando entre esas torres
en unas calles donde se escucha el castellano de forma mayoritaria aunque con
diversos acentos. Dado que este es un paisaje inexistente en las urbes
iberoamericanas, el hispanohablante se encuentra de pronto en un entorno que le
parece sacado de un Blade Runner
tropical. Guillem López debe haber tenido una idea parecida, porque la novela Challenger, publicada en Aristas Martínez,
narra precisamente el desastre del transbordador del mismo nombre, que tuvo
lugar en 1984, desde la óptica de los habitantes de Miami, y lo hace con una
perspectiva influida claramente por la ciencia ficción y la fantasía.
La novela, escrita a partir de 73 fragmentos, los 73
segundos que se mantuvo el transbordador en el aire hasta el momento de su
explosión, se estructura como una red en que se entreteje las vidas de los
personajes que pueblan el Miami de los cubanos, pero también de los “gringos” que
viven en la ciudad y trabajan en la NASA, o en el Hospital Central de Miami,
con la explosión del transbordador espacial.
Pese a un arranque cargado de tópicos y personajes
estereotipados extraídos de la visión que tenemos en España del “American way
of life”, a veces sin experimentarlo, la novela remonta el vuelo en la mitad
porque mantiene intactas sus dos virtudes en todo momento:
- La potente apuesta estética que conecta a todos los personajes mediante una red de interacciones invisibles en donde todo está conectado y que el texto justifica a partir de teorías científicas (los universos paralelos, la teoría de sistemas dinámicos), pero también de la magia y la fantasía.
- El enorme talento del autor al escribir imágenes de terror o tramas fantásticas, además de dominar al dedillo las referencias de la cultura pop.
Así, al alejarse del realismo y dar voz a los perros o a los
encendedores, la novela enriquece su mensaje y potencia su apuesta fantástica,
que podría exponer de muchas formas, pero que resumiré con una cita extraída
como consecuencia de la explosión del transbordador espacial al principio y
alerta al lector de lo que se encontrará, y que cuando se pone en práctica
desde el género fantástico, se aleja de la previsibilidad de algunos fragmentos
iniciales:
Trescientas mil personas no le darán importancia alguna; un técnico llamado Neill derramará su taza de café al acercarse a la pantalla y perderá su empleo; una jubilada de Miami, llamada Meg, creerá haber visto el rostro del diablo, al igual que un predicador de Salt Lake City con el que no tiene relación alguna y otras setenta y tres personas anónimas de las cuales, una, se suicidará; Edward Clark, en su apartamento, numero 73 de Shakleton Road, en Kennesaw, Georgia, apagará la televisión y retornará a la lectura de El corazón de las tinieblas; mientras que Lloyd Frances, en Graffton, Masschusetts, saldrá a dar un paseo y resbalará en el hielo de la entrada, con tan mala suerte que se romperá tibia y peroné en la caída; ochenta y seis personas relacionarán la extraña interferencia en la señal con el desastre del transbordador espacial Challenger que tendrá lugar casi a la misma hora. De ellas, siete padecerán extrañas pesadillas esa misma noche; dieciséis lo contarán de forma suspicaz a su familia durante la cena; una descubrirá que está preñada; dos sufrirán un infarto en los tres días siguientes; veinte jugarán a la lotería y solo uno resultará agraciado con un premio de tres millones doscientos sesenta mil dólares que le costará su matrimonio y con el que comprará el flamante Ferrari Testarossa en el que morirá, durante la Nochevieja de mil novecientos ochenta y siete, en Santa Bárbara, Caifornia (35-36).
Cabe remarcar que, al situar la acción en la década de 1980,
el autor puede recuperar buena parte del imaginario de la Guerra Fría, que
había quedado un tanto olvidado en la literatura española reciente que utiliza
a la ciencia como un referente cultural. En este sentido, ha sido muy grato
reencontrarse con espías rusos o con referencias a la CIA después de tanto
tiempo.
Sin embargo, lo que más celebro es que el autor implícito de
la novela haya considerado a Miami como un territorio idóneo para desarrollar
una serie de tramas relacionadas con la ciencia ficción y la fantasía. Debo
confesar que no conocía a Guillem López. Y creo poder asegurar que él no
conocía nada sobre mi teoría acerca del Miami hispano, así que debe haber sido
una de esas conexiones inexplicables lo que debe haberse puesto en fase.
martes, 1 de septiembre de 2015
Congrés sobre ciencia i ficció a Barcelon. Cap allà anem:
Dimecres, 2 de setembre
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Barcelona, Institut d’Estudis Catalans.
9.30-10h Lliurament de documentació.
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10-10.15h Presentació congrés.
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10.30-11.30h Conferència inaugural.
Laura Borràs (ILC), Lletres i tecnociència.
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11.30-12h Descans.
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12-13.30h Comunicacions Àmbit 1: Ciència i ficció
– Jessica Aliaga (CUD, UniZar), Trauma and Memory Studies of Alien Abductions: Whitley Strieber’s Communions, a Case Studi.
– Xavier Duran (TV3), Trasplantaments: literatura empeltada de rigor i de fantasia.
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15.30-17h Comunicacions Sessió doble Àmbit 1:
– Juan Marcos Bonet (UV) , Los estereotipos del magnetizador en la literatura de ficción.
– Anna-Maria Corredor (UdG), Una visió de la ciència en “Les travailleurs de la mer”, de Victor Hugo.
________________________________________
– Giulia Rispoli (EHESS), To Mars and Back: The Science–Fiction Interface in Russian Interplanetary Utopia In his science-fiction novels “Red Star” (1908) and “Ingegner Menni” (1913).
– J. Miró (UdG), M. Moreno (UPC), Ciència i tècnica en els relats d’Edgar Rice Burroughs.
– Pedro Fernàndez (University College Cork), Manuel de Pedrolo and the Philosophy of Time and Space.
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17-17.30h Descans.
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17.30h-19h Comunicacions Sessió doble Àmbit 1:
– Sergi Monteagudo Cosgaya (prof. secundària) i David Castejón Ferrer (graduat en Criminologia), Transhumanisme: El futur de l’espècie humana?
– Rocío Vanesa Ramírez González (UNIR), Singularidad: autoconciencia artificial en el pensamiento ciencia ficcional.
– Saba Razvi, PhD (University of Houston-Victoria), Biopunk Bodies and the Biopolitical in Motion: Posthumanist and Biopolitical Issues in Paolo Bacigalupi’s “The Windup Girl”.
__________________________________
– Sara Díez Santidrián (UB) i José Luis Villanueva-Cañas (PRBB), Hibernació humana: ciència i ficció.
– Jorge Molero-Mesa, Ignasi Medà, Mònica Alcalá-Lorente i Carlos Tabernero (CEHIC),El imperativo científico-técnico en “Night of the living dead” (G.A. Romero, 1968).
– Carlos Manuel Gámez Pérez (University of Miami), Fe en la ciència a l’Espanya de la posmodernitat: “Tokio ya no nos quiere” de Ray Loriga.
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Dijous, 3 de setembre
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9.30-11h Comunicacions Sessió doble Àmbit 2: Condició humana i cosmos
– Rubén Cenamor (UB), Imagining a New World After WWII: Alternative Masculinities in 1950s Science Fiction.
– Sara Martín Alegre (UAB), El monstre (masculí) “hard-boiled”: La ficció de detectius i la ciència-ficció a la novel·la de Richard Morgan Black Man (2007).
________________________________
– Luis J. Conejero-Magro (UEx), Possible Science and Plausible Fiction in Apocalyptic English Literature, and its Rendering into Spanish.
– Jasmin Wrobel (Freie Universität Berlin), Diálogos cosmopoéticos en la obra de Haroldo de Campos.
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11-11.30h Descans.
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11.30-13h Comunicacions Àmbit 3: La CF dins l’àmbit docent
– Estelle Blanquet i Éric Picholle (Université de Nice Sophia-Antipolis), An Alternative
Strategy in Science Education: Bypassing Classic Epistemological Obstacles Through Science Fiction.
– Ugo Bellagamba, Estelle Blanquet, Jean-Luc Gautero i Éric Picholle (Université de Nice Sophia-Antipolis), An Interdisciplinary Approach to SF Studies : the Nice Way.
– Antoni Hernández-Fernández (UPC), Ciencia-ficción en materiales educativos para la enseñanza de las ciencias y la tecnología.
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15.30-17h Comunicacions Sessió doble Àmbit 3:
– Xavier Ferré Trill (URV), Ficció com a recurs civicopolític pedrolià: “Terra prohibida.”
– Joandomènec Ros (UB/IEC), Aprendre ecologia amb els llibres de… ciència ficció.
_______________________________________
Àmbit 4: C i F fora del llibre
– Enric Pérez Canals (UB), L’heliocentrisme i el principi d’incertesa a escena
– Jaume Valor i Montero (UPC), La representació de l’arquitectura en les distopies cinematogràfiques.
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17-17.30h Descans.
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17.30h-18.30h
Conferència Carme Torras (UPC), Confluència de ciència i ficció en la robòtica actual. |
18.30-20h Visita a la Biblioteca de Catalunya.
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Divendres, 4 de setembre
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9.30-11h Comunicacions Àmbit 4:
– Mònica Alcalá-Lorente (UAB), Mecanismos científico-técnicos de control social en “La jetée” (Chris Marker, 1962).
– Carlos Tabernero (CEHIC), Cine, ciencia y ficción: la máquina de Stanley Kubrick.
– Marta Heberle (IRSA, Adam Mickiewicz University), Science Fiction becoming reality: the strange encounters of bio art.
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11-11.30h Descans.
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11.30-13h Comunicacions Àmbit 4:
– Josie Swarbrick (UAB), Instable Masculinities in District 9.
– Toni Pou (Periodista científic), Ciència en sèrie. Com les sèries de televisió utilitzen la ciència per modelar la forma narrativa pròpia del segle XXI.
– Manuel Moreno (UPC) i Joan Miró (UdG), De Tintin a Darkness: eclipsis reals i de ficció
13.30h Brindis de clausura.
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Dissabte, 5 de setembre
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Vilanova i la Geltrú, Museu Víctor Balaguer.
11-12-30h Conferència de clausura.
Jean-Pierre Laigle (escriptor), La vie dans la haute atmosphère
14.00h Dinar de comiat.
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lunes, 20 de julio de 2015
La autoconciencia literaria de Óscar Gual - Suburbano
La autoconciencia literaria de Óscar Gual - Suburbano
Solo comprendiendo la profundidad de la crisis económica que
hemos sufrido (y aún estamos sufriendo) en los últimos años, y las
consecuencias que ha conllevado para el mundo editorial español, que se han
traducido en el cierre de editoriales, la eliminación de premios o la
publicación únicamente de fórmulas conocidas como la novela negra escandinava,
se entiende que haya novelas como Los
últimos días de Roger Lobus, de Óscar Gual, que hayan necesitado de tanto
tiempo para ver la luz. Por suerte, ahí está la editorial Aristas Martínez, que
ha sabido no solo sobrevivir sino también crecer en estos años difíciles, para
poner fin a esa sequía creativa con una apuesta editorial y un catálogo muy
motivadores.
Óscar Gual no es un recién llegado. Es un autor de
trayectoria sólida con dos novelas a sus espaldas (Cut and Roll [2008] y Fabulosos
Monos Marinos [2010], ambas en DVD), una nouvelle escrita a cuatro manos con Robert Juan-Cantavella (El corazón de Julia [Morsa, 2011]) e
infinidad de relatos en numerosas antologías. Y puedo decir sin ánimo de
exagerar que Los últimos días de Roger
Lobus, trasunto de continuación de su anterior novela en el universo
particular de Sierpe, la ciudad erigida sobre los restos de un centro
penitenciario (18), es su mejor novela.
La apuesta por ese universo personal vertebra el libro. Pero
además, ya en Fabulosos Monos Marinos
apuntaba Gual a profundas reflexiones escondidas tras un tono jocoso. En esta
nueva entrega continúa por esa línea con un posicionamiento que puede ser
muchas cosas menos ingenuo, con el añadido de que el autor implícito se
enfrenta a un drama autobiográfico: la muerte del padre, y lo que eso supone en
nuestra sensible percepción del mundo: el paso del tiempo y la vulnerabilidad
de la condición humana frente al juego de las apariencias sociales. Así que
siguiendo con su apuesta estética, en donde la literatura se entremezcla con
pensamiento, tecnociencia, ciencia ficción, deporte, videojuegos, lumpen, drogas
y rock & roll, Gual encara los grandes temas y los trufa de crítica
literaria y cultural sin que el lector deje de reírse o de reflexionar, según
el caso, gracias al uso de personajes rotundos, como Carlos Manrique de la
Santa Delgado. En este sentido, tras una capa de supuesta vulgaridad, se
esconde un autor con un saber enciclopédico.
La novela se estructura a partir de los cinco últimos días
de Roger Lobus, un testaferro local de Sierpe, en el hospital. Es su hijo,
Junior, un muchacho con un tenebroso pasado que nos permite conocer a todo tipo
de extraños personajes, quien narra los hechos en un tono inicial de sátira
política. El uso del tiempo es muy remarcable en el libro, pues el lector se
sumerge en largas digresiones, no solo hacia el pasado, también hacia el
futuro, mientras permanece en el presente de la clínica donde se encuentra
Roger Lobus. La estancia en el hospital es delirante, no solo por el estado
físico de Roger y el estado mental de Junior, sino también porque esa es la propuesta
del autor en esta novela para poder introducir también las reflexiones y
observaciones del autor implícito, y solo el tratamiento del tiempo en el
relato le permite al autor hacer cristalizar esta ambiciosa propuesta que se
interroga por la esencia de la condición humana en una novela que se explica a
sí misma.
lunes, 13 de julio de 2015
REGENERACIÓN DE LAS FORMAS ESTÉTICAS EN LA LITERATURA ESPAÑOLA - ALCES XXI: LA PRESENTACIÓN
Aquí les dejo el enlace de la presentación del panel: “Regeneración de las formas estéticas con el uso de la ciencia y la tecnología en la literatura española contemporánea” que desarrollamos en el marco de las III Jornadas ALCESXXI en Soria con la intervención de Germán Sierra, Javier Moreno, Marta del Pozo y Marcos García:
Fue un placer escucharlos a todos y disfrutar de la participación del público.
Fue un placer escucharlos a todos y disfrutar de la participación del público.
sábado, 27 de junio de 2015
III JORNADAS ALCESXXI: Sesión sobre ciencia, literatura y cultura en España
III Jornadas ALCESXXI, Soria. Miércoles, 8 de julio de 2015.
Aula Magna Tirso de Molina
9:30-11:30: “Regeneración de las formas estéticas con el uso de la ciencia y la tecnología en la literatura española contemporánea”. Organiza Cárlos Gámez, con la participación de Carlos Gámez (escritor y estudiante graduado, Univ. of Miami); Marta del Pozo (académica y poeta, Boston College); Germán Sierra (escritor y doctor en medicina); Javier Moreno (escritor y licenciado en matemáticas), Marcos García (gestor cultural, director de MediaLab Prado)
martes, 1 de julio de 2014
A ANA SANTOS, IN MEMORIAM. Carlos Gámez Pérez | Nagari
A ANA SANTOS, IN MEMORIAM. Carlos Gámez Pérez | Nagari
Hace aproximadamente tres meses que nos dejó Ana Santos Payán, más conocida como Ana Gaviera por su labor al frente de El Gaviero Ediciones,
uno de los sellos editoriales que en los últimos años apostó con más
fuerza por la poesía y las ediciones cuidadas hasta el detalle en
España. Difícil será juzgar a una persona a la que no conocí en vida, si
no la juzgo por su obra. A eso se van a dedicar la líneas que siguen.
Dadas mis relaciones con la poesía, normalmente centradas en los enlaces
de esta con la ciencia y la tecnología, no me queda otra que hablar de
una de las apuestas de Ana Gaviera: Química de Sofía Rhei; y también de la colección de poemas postales SciFiPoesía.
uno de los sellos editoriales que en los últimos años apostó con más
fuerza por la poesía y las ediciones cuidadas hasta el detalle en
España. Difícil será juzgar a una persona a la que no conocí en vida, si
no la juzgo por su obra. A eso se van a dedicar la líneas que siguen.
Dadas mis relaciones con la poesía, normalmente centradas en los enlaces
de esta con la ciencia y la tecnología, no me queda otra que hablar de
una de las apuestas de Ana Gaviera: Química de Sofía Rhei; y también de la colección de poemas postales SciFiPoesía.
El primero es un libro sorprendente que ha llegado a mí desgraciadamente tarde y por el consejo de Elena Medel, por cuanto temo no haberle hecho justicia en su momento. Se trata de un objeto delicadamente elaborado, como todos los de El Gaviero Ediciones, con su formato de cuadernillo en portada y contraportada. Pero que además sorprende por el uso de los símbolos de los elementos químicos como las cabeceras de las secciones del libro,
tanto de los poemas como del Preludio y el Cauce. Si las palabras surgen
de la combinación de letras (sonidos en el caso de la poesía), las
distintas apariencias de la materia surgen de la combinación de
elementos químicos.
tanto de los poemas como del Preludio y el Cauce. Si las palabras surgen
de la combinación de letras (sonidos en el caso de la poesía), las
distintas apariencias de la materia surgen de la combinación de
elementos químicos.
Pero no queda ahí el uso de elementos químicos en el texto. También aparecen periódicamente esos símbolos al pie de algunas páginas seleccionadas, y a veces son capaces de construir significación en el poema, como en el caso de “Au” (48), muy en la línea de otros escritores españoles que han trabajado los elementos gráficos en la página poética, como el poeta y teórico Vicente Luis Mora.
La presentaciones innovativas no quedan ahí, Rhei utiliza en varios poemas la secuencia ordenada numéricamente a modo de entrada de diccionario, con una numeración sesgada y seleccionada en donde se pone más de manifiesto la relación entre ciencia y lingüística (y por tanto, poesía), como en el poema “FUNCION” de la página 35. También es notable el aparato de citas
que inician varios poemas, que se respaldan al final con la bibliografía
seleccionada, lo que muestra que se trata de una propuesta con riesgo y
que Ana Santos apostaba por valores poéticos verdaderamente
transgresores y capaces de levantar un edificio propio.
que inician varios poemas, que se respaldan al final con la bibliografía
seleccionada, lo que muestra que se trata de una propuesta con riesgo y
que Ana Santos apostaba por valores poéticos verdaderamente
transgresores y capaces de levantar un edificio propio.
En su relación con la ciencia, la notable interacción que la química y la poesía tienen a través de la alquimia queda de manifiesto en el prólogo, y cuando en el poemario de Rhei leemos: “No es una onda ni una partícula/ pero brilla y
calienta, y vuelve de oro,/ y revela facetas de las cosas” “LuCeS”,
20). Pero además de lo alquímico (que también se refleja en el
mencionado “Au”), en estos versos se observa que la poeta toma a la
ciencia como una poética capaz de describir el paso del tiempo:
“Cualquier lugar,/ por mucho que se obstine en no inmutarse,/ es
convertido en arena salada por las olas” (“ArMoNiCa RuTiNa”, 21).
calienta, y vuelve de oro,/ y revela facetas de las cosas” “LuCeS”,
20). Pero además de lo alquímico (que también se refleja en el
mencionado “Au”), en estos versos se observa que la poeta toma a la
ciencia como una poética capaz de describir el paso del tiempo:
“Cualquier lugar,/ por mucho que se obstine en no inmutarse,/ es
convertido en arena salada por las olas” (“ArMoNiCa RuTiNa”, 21).
Por lo que respecta a SciFiPoesia, se trata de una colección de postales con poemas de ciencia ficción ilustrados por notables ilustradores españoles y que la editorial desarrolló entre 2007 y 2009. Las parejas (poeta/artista
gráfico) de este curioso cóctel son: 1. Pedro J. Miguel/Santiago Girón
(“Tormenta Cósmica”); 2. Estibaliz Espinosa/Pablo Gallo (“Ghost in
Machina”); 3. Raúl Quinto/Joaquín López Cruces (“Zona-Cero”); 4. Javier
Rodríguez Marcos/Amaia Ballesteros (“Chatarra y Sueño: [Androides en el
vertedero]”). Se trata de cuatro poemas de ciencia ficción, género muy
sugerente, poco practicado en España más allá de grupos como
“novaexpressión” y más recientemente, el excelente poemario de Diego Doncel: Porno Ficción.
gráfico) de este curioso cóctel son: 1. Pedro J. Miguel/Santiago Girón
(“Tormenta Cósmica”); 2. Estibaliz Espinosa/Pablo Gallo (“Ghost in
Machina”); 3. Raúl Quinto/Joaquín López Cruces (“Zona-Cero”); 4. Javier
Rodríguez Marcos/Amaia Ballesteros (“Chatarra y Sueño: [Androides en el
vertedero]”). Se trata de cuatro poemas de ciencia ficción, género muy
sugerente, poco practicado en España más allá de grupos como
“novaexpressión” y más recientemente, el excelente poemario de Diego Doncel: Porno Ficción.
En este caso, los poemas tocan dos temáticas distintas: 1) la destrucción posapocalíptica; 2) los robots y los androides y sus supuestas percepciones humanas al modo de Blade Runner (por poner un ejemplo conocido para el lector). De todos, y esta es una opinión subjetiva, yo me quedo con “Zona-Cero”, de Raúl Quinto, que tal vez fue el que más me impresionó, aunque cabe decir que
los grafismos de Pablo Gallo y Joaquín López Cruces resultan también muy
atrayentes.
los grafismos de Pablo Gallo y Joaquín López Cruces resultan también muy
atrayentes.
En fin, hasta aquí el comentario a un trabajo, el de El Gaviero Ediciones, y a una persona, Ana Santos, que trabajó en pro de nuevos territorios poéticos, como el de los intersticios de la poesía con la ciencia y la CF, dignos de
aplauso. DEP.
aplauso. DEP.
jueves, 22 de mayo de 2014
El limbo de una literatura plagada de conexiones SUBURBANO
El limbo de una literatura plagada de conexiones SUBURBANO
En Las palabras y las cosas Michel Foucault analiza el proceso en el cual se produce el conocimiento, el cual define como episteme. Allí explica cómo la episteme que emerge de la Ilustración es una episteme de significación. Es decir, lo que plasmamos en nuestros libros, lo que dibujamos en nuestros cuadernos de investigación, no representa la realidad, es la realidad. Resulta evidente que un concepto que estuvo tan claro en la Ilustración como el de realidad, no está tan claro en nuestros días.
Hace ahora un mes, publicábamos en Sub-Urbano una entrevista con Agustín Fernández Mallo en torno a su última novela Limbo, aparecida recientemente en España aunque ya vaya por la segunda edición. El texto sigue con las premisas habituales del autor, iniciadas con Nocilla Dream, la primera entrega de la trilogía Proyecto Nocilla. Sin embargo, y tal como expone el autor en la entrevista, el libro tiene un recorrido propio, un aliento vital, que lo diferencia de sus hermanos mayores y hace que el proyecto de Fernández Mallo siga creciendo por unos derroteros que solo el propio autor conoce, o concerá porque dado su gusto por la experimentación y la búsqueda de metáforas y relaciones entre elementos inversemblantes, solo el tiempo nos dirá en qué consistirán sus futuras entregas. Como decía Werner Heisenberg, uno de los personajes históricos de la novela, el futuro es siempre impredecible porque somos incapaces de conocer completamente el presente, y esto se ajusta a la literatura de Fernández Mallo, siempre impredecible, en parte por ese mapeado imperfecto que intenta del presente.
En este sentido, se observan en Limbo estrategias narrativas muy similares a las de Nocilla Lab. Sin embargo, en la última entrega de la trilogía Nocilla había una clara ordenación de epistemes en función de la parte del libro, desde la modernidad hasta lo contemporáneo pasando por la posmodernidad. En Limbo ese orden cronológico se ha roto. Todo recurso narrativo puede aparecer en cualquier parte. Así, en sus páginas se encuentran como por arte de magia una joven mexicana que ha padecido un secuestro unos años atrás, y un autor que es de suponer que es Fernández Mallo aunque nunca se menciona, en ese juego performativo con su yo que tanto gusta del escritor gallego. Lo hacen en busca del Sonido del Fin, la utopía contemporánea que azuza el deseo del protagonista. Ella nos lo cuenta a partir de un monólogo de párrafo casi único, al estilo de Thomas Bernhard, él mediante una narrativa de fragmentos breves como la que se utilizara en Nocilla Dream. Aquí el autor profundiza en las posibilidades dialécticas entre los dos recursos y obtiene una narración más entrelazada, que sin ser una novela en el sentido clásico del término, sí deviene una narración completa e icónica de nuestro tiempo, como el pequeño icono que aparece en nuestra pantalla de ordenador y en su imagen en miniatura pretende simbolizar el mundo.
Pero el encuentro entre la muchacha mexicana y el narrador no es el único que presenciamos en la lectura de Limbo. También se encuentran el mencionado Heisenberg y Joseph Mengele, el carnicero de Austwichz, lo que no parece un encuentro como otro cualquiera, y es que es el libro que más riesgos políticos toma de los escritos hasta ahora por el autor coruñés. Aunque no se lleven a engaño, aquí no hay narraciones panfletarias. Se trata de lo político como lo problemático en una sociedad compleja. De ahí que entre las varias referencias literarias, las que más resalten sean la del Nuevo Testamento y La exhibición de atrocidades de J. G. Ballard, otra asociación aparentemente imposible pero que en este caso funciona, en especial, por la peculiar lectura que Fernández Mallo hace del texto religioso, al que considera el primer ejemplo de escritura post. En este sentido, y teniendo en cuenta lo mucho que se le criticó en el pasado su interés por lo anglosajón, resulta curioso que sea ahora por primera vez cuando una de las referencias principales del autor sea un escritor anglosajón como Ballard. En sus entregas anteriores las referencias principales habían sido Jorge Luis Borges, Julio Cortázar o Enrique Vila-Matas, lo que dice poco en favor de esas críticas de esos lectores no del todo atentos.
Todo este relato icónico se articula una vez más a través de la falsa autobiografía del autor a partir de la supuesta grabación de un trabajo discográfico en un extraño castillo en el corazón de Francia. De ahí la interacción problemática con la realidad, de ahí la búsqueda del Sonido del Fin que azuza el deseo del autor, de ahí las asociaciones imposibles. Fernandez Mallo trabaja de forma impecable –ya desde Nocilla Experience— un uso muy peculiar de la biografía ficticia que aquí no deja de funcionar.Del estudio de las epistemes de Foucault observo que la experimentación en la literatura es necesaria cuando tiene lugar un cambio de espisteme. Creo que Fernández Mallo aplica la experimentación y las asociaciones inverosímiles en estes senttido. Foucault profundiza mucho en ese espacio epistémico pero no avanza demasiado. No llega siquiera a la episteme moderna, aquella que pretendió analizar las fuerzas internas de la realidad mediante el marxismo, el psicoanálisis, el modernismo o las vanguardias históricas. Difícilmente hubiera llegado a la episteme que rige la literatura de Fernández Mallo, plagada de conexiones inversemblantes, que construyen un espacio nuevo en un momento en que la realidad está puesta en duda. Un limbo regido por la episteme del enlace y los sistemas complejos, desde la posmodernidad pero más allá en un momento de cambio como el nuestro.
lunes, 13 de mayo de 2013
Dossier: Rayuela, un caos ordenado « La Junta de Carter
Dossier: Rayuela, un caos ordenado « La Junta de Carter
Acaba de nacer La Junta de Carter, una nueva revista con buenas vibraciones, mejores textos e intercambio cultural entre la Península Ibérica y Latinoamérica (en especial, con México). Y la que figura más abajo es mi contribución a este proyecto que recién comienza de la mano de Inma Aljaro, Pablo Esguevillas Garcia, Albert Rubio Costa, Eduardo Ruiz Sosa y Ernesto Jiménez (además de una nutrida nómina de colaboradores), un homenaje a Rayuela en su 50 aniversario.
RECOMENDACIÓN: Vuelva a leer 1 (nunca está de más la relectura). Si ya lo ha hecho, pase a 2
RECOMENDACIÓN: Pase a 3
RECOMENDACIÓN: Pase a 5
RECOMENDACIÓN: Pase a 8
RECOMENDACIÓN: Pase a 13
RECOMENDACIÓN: Pase a 21
Acaba de nacer La Junta de Carter, una nueva revista con buenas vibraciones, mejores textos e intercambio cultural entre la Península Ibérica y Latinoamérica (en especial, con México). Y la que figura más abajo es mi contribución a este proyecto que recién comienza de la mano de Inma Aljaro, Pablo Esguevillas Garcia, Albert Rubio Costa, Eduardo Ruiz Sosa y Ernesto Jiménez (además de una nutrida nómina de colaboradores), un homenaje a Rayuela en su 50 aniversario.
Dossier: Rayuela, un caos ordenado
TABLERO DE DIRECCIONES: Este ensayo puede leerse como un texto cualquiera, es decir, de cabo a rabo, empezando por la primera palabra que sigue al número 1 y acabando por el final. También, puede leerse siguiendo la secuencia numérica que conforma la sucesión de Fibonacci a partir de los números que etiquetan cada fragmento. Dicha secuencia sería la que sigue:
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21
O, como diría Cortázar, el lector puede decidir leer los fragmentos que conforman el ensayo en el orden que sea más de su agrado. A fin de cuentas, se trata de un texto fragmentario.
1
Dos son los libros que aprovechan los hallazgos del Nouveau Roman y los aplican a un testimonio más o menos veraz, más o menos artificial, de la experiencia: La vida: instrucciones de uso, de Georges Perec y Rayuela de Julio Cortázar. Y lo hacen porque utilizan las técnicas de un movimiento literario que ya casi nadie recuerda (como son los flujos de conciencia o el desdén por la trama) para adaptarlas a la vida. Es decir, encontramos la experiencia existencial unida al recurso literario. En este sentido, ambos libros alternan de forma perfecta las dos exponenciales de la novela: experiencia y experimentación.RECOMENDACIÓN: Vuelva a leer 1 (nunca está de más la relectura). Si ya lo ha hecho, pase a 2
2
La vida de Cortázar se sepulta entre libros, en especial en su infancia. Hasta los 30 años no publica nada. Sus primeros cuentos gustan del relato geométrico y lo fantástico, también de la gamberrada. Por entonces, su trabajo en la enseñanza le hará itinerar por toda la Argentina. Con 37 años se traslada a París, al parecer por razones políticas. Allí entrará en contacto con la cultura parisina con mayúsculas. Y también tendrán lugar sus episodios más pasionales. Solo regresará esporádicamente a la Argentina. En 1963, con casi 50 años, publica Rayuela. Ya tiene suficiente bagaje como para aunar esa geometría que tanto le gusta y el surrealismo francés a la experiencia vital y la gamberrada.RECOMENDACIÓN: Pase a 3
3
Este ensayo, homenaje al autor de Rayuela, puede leerse de un tirón o seguir la estructura de una serie matemática muy conocida: la sucesión de Fibonacci. La sucesión de Fibonacci es una serie numérica muy extraña. Se define a partir del denominado problema de los conejos: Partiendo de una pareja, cuántas parejas de conejos obtendremos después de un número dado de meses sabiendo que cada pareja al mes tiene una nueva pareja de bebés, la cual no tendrá conejos hasta que sea adulta, lo que ocurre a los dos meses de nacer.RECOMENDACIÓN: Pase a 5
4
Si se lee Rayuela al estilo tradicional, después según la secuencia numérica que proporciona Cortázar, y finalmente, con el orden (o el caos) que uno desee, sucede lo que afirma Morelli, el pensador que aparece entre sus páginas; que se trata de infinitos libros con infinitos principios y finales y con todos los fragmentos conectados.
5
La vida: instrucciones de uso se construye a partir de la idea de puzzle y de la capacidad de las piezas de un puzzle de combinarse de una forma única para construir un fresco del modelo real que pretende copiar. Ese modelo sería análogo en su construcción al de la geometría fractal, que aprovecha el carácter fragmentario de esta geometría para describir, de forma más correcta, relieves tan complejos como el de las costas terrestres o el del copo de nieve. En cambio, el modelo utilizado en Rayuela es el de la numerología. Y esa construcción estructural está hermanada con las series y las sucesiones numéricas. La sucesión de Fibonacci podría ser una de las secuencias válidas para leer Rayuela. Pero también podría haber otras. Cortázar decidió que, o bien él o bien el lector, estaban capacitados para decidir la secuencia numérica que debían seguir los fragmentos. Son topologías distintas pero interconectadas para describir algo tan complejo como es la existencia.RECOMENDACIÓN: Pase a 8
6
Esa relación entre Rayuela y la esencia de las matemáticas que es la topología ya la percibió Agustín Fernández Mallo en Nocilla Experience, al comparar los capítulos de la novela de Cortázar con los teoremas fundamentales de la topología matemática.
7
La topología estudia la naturaleza del espacio geométrico y sus propiedades. Rayuela estudia la naturaleza de la novela como conjunto de capítulos y las relaciones que esos capítulos tienen entre ellos. Hasta Rayuela, esa relación era una pura concatenación de acontecimientos con cierta simetría en algunos casos. Con la novela de Cortázar se muestran todo tipo de relación entre capítulos y cómo estos transforman el significado de la trama.
8
Resulta curioso que de un enunciado tan abstracto y artificioso como el problema de los conejos de Fibonacci surga una serie numérica tan poco lógica a simple vista pero que tan bien se adapta a la naturaleza, ya sea para contar los pétalos de las flores, las ramas de un árbol o la genealogía de los machos de abeja. Por no hablar de sus nexos con el número de oro, el patrón de la belleza clásica para el ojo humano que podemos contemplar en la Acrópolis de Atenas o en la Pirámide de Keops. De la misma forma que resulta curioso que a partir de algo tan complejo como la geometría fractal, producto de la matemática del caos, puedan describirse geometrías tan complejas como las de las hojas de los helechos.RECOMENDACIÓN: Pase a 13
9
Rayuela y la sucesión de Fibonacci están más cerca de la matemática del caos y de La vida: instrucción de uso que de las teorías deterministas de los matemáticos decimonónicos.
10
“A su manera este libro es muchos libros”, se lee en el Tablero de dirección que inicia el relato. Y lo cierto es que la numerología es fundamental en Rayuela. Sin los números tendríamos una sola novela. Con los números y sus secuencias tenemos infinitas. Esa concepción infinita de la numerología, que lo encierra todo, lo que ha sucedido, lo que va a suceder y lo que está sucediendo, es el espíritu del libro.
11
La rayuela es numerología, es cábala, es la serie numérica sin sentido que pretende explicar el mundo desde el azar de una piedra y el pie de una niña. El movimiento que en su repetición infinita describe el universo una y otra vez. Se trata de una explosión de significados con el mismo significante a partir de una lógica no racional.
12
“¿Es cierto que hay un ajedrez indio con sesenta piezas de cada lado?” (p. 736) pregunta Morelli. Y entonces Oliveira se imagina la partida de ajedrez infinita. En este sentido, Rayuela es la entrada a un universo infinito de piezas finitas. Un caos ordenado.
13
La novela, como la serie de Fibonacci, ha resultado ser una premonición de los desarrollos matemáticos de las últimas décadas, donde a partir de unas reglas y unos elementos básicos se pretende reconstruir el azar que nos envuelve.RECOMENDACIÓN: Pase a 21
14
Dada la importante componente espiritual de Rayuela y su estructura numerológica, la novela es en cierta forma pitagórica, salvando el horror que los pitagóricos sentían por el azar y el caos.
15
El libro pretende incluso describir el más allá, como el Libro de los muertos tibetano que cita entre sus páginas, o como el pensamiento pitagórico pretendió al tratar de aunar matemática y religión.
16
Nada surge del vacío. Antes de escribir Rayuela, Cortázar ya había puesto en práctica, con resultados excelentes, técnicas propias de la literatura del absurdo como las series paralelas. En relatos como «Lejana», «Todos los fuegos del fuego» o «La noche boca arriba». Serán ejercicios muy útiles para acabar componiendo Rayuela.
17
De las series paralelas habla Gilles Deleuze en su libro, La lógica del sentido. Se trata de un mecanismo a partir del cual dos realidades que parecen disconexas se acaban entrelazando al final del relato. Se trata de otra manera de utilizar la numerología para componer un texto.
18
En La lógica del sentido Deleuze eleva a Lewis Carroll a los altares de la literatura del absurdo. En especial, por sus dos obras fundamentales: Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo.
19
Carroll utilizó en sus relatos fantásticos un recurso propio de la literatura de humor: el sarcasmo. La ironía ante los descubrimientos de la matemática simbólica, contemporánea de Carroll, como la geometría no euclídea o el àlgebra no conmutativa.
20
Es curioso que de una crítica a la matemática de su época surja una narración que describa tan bien el absurdo que nos envuelve. Es curioso que de una topología tan azarística como la que subyace bajo Rayuela o La vida: instrucciones de uso, se pueda describir la existencia de una forma casi pitagórica.
21
Los objetivos que se marca con Rayuela, los consigue Cortázar, además de con la secuencia numérica, con los personajes. La Maga, en su forma de percibir de forma intuitiva la sinrazón ilógica de la realidad, acaba resultando pura expresión de vida. Oliveira, en su afán de racionalizarlo todo, nunca logra alcanzar esa intuición. La lógica azarística de Rayuela se adapta a la vida arrebatada de sus personajes. A la Maga, a Oliveira y hasta a Morelli y sus morellianas. Ahí, en ese juego entre intuición e intelecto de los personajes que protagonizan la secuencia numérica, subyace la clave de Rayuela, de la misma forma que en la tensión entre un enunciado puramente abstracto y las notables aplicaciones del resultado matemático de la serie de Fibonacci o la geometría fractal subyace su potencia explicativa. Y de la misma forma que los pitagóricos no alcanzaron a comprender el todo mientras el juego del sarcasmo contra la nueva matemática de Carroll permite describir el absurdo. El caos es un orden.lunes, 25 de marzo de 2013
UNA INVESTIGACIÓN FALLIDA
Son muchos los pensadores que han
criticado el falsacionismo de Karl Popper por su carácter poco
constructivo y su imposibilidad para crear nuevas teorías. Yo,
fervierte admirador de la escuela iniciada por Thomas Kuhn, no puedo
estar más de acuerdo.
Y sin embargo, el falsacionismo de
Popper es una herramienta fundamental para descubrir si una teoría
no es la correcta o es pseudociencia. Así podría haber utilizado
Pim van Lommel la increíble documentación que expone en su libro,
Consciencia más allá de la vida. La ciencia de la experiencia
cercana a la muerte, sobre vivencias al borde de la muerte, para
tratar de falsar algunas de las teorías neurológicas más en boga
sobre qué es y cómo actúa la conciencia.
Van Lommel utiliza unos 4000 testimonios
de pacientes que sufrieron una experiencia consciente en el umbral de
la muerte, tras infartos o estados de coma profundo, algunos de ellos
fascinantes. Sin embargo, el autor de Consciencia más allá de
la vida desaprovecha todo ese caudal de información para una
labor muy propia de la ciencia como es el contraste de hipótesis, y
lo derrocha embarcándose en un discurso pseudocientífico. Se apoya
en una interpretación muy particular de la mecánica cuántica (que
no domina) y de la biología molecular donde abundan los “quizá”,
los “tal vez” y los “podría ser” para utilizar unas teorías
que la comunidad científica aún está comprobando experimentalmente
y que el autor se apropia de forma parcial para su propio interés.
El rigor, que van Lommel utiliza para
compilar sus testimonios y enfrentarlos a las teorías cientifistas
que niegan las experiencias en el umbral de la muerte con argumentos
a veces pueriles, se desvanece cuando persigue una explicación
consistente para esas experiencias.
Al parecer, en la actualidad todos los
libros de divulgación requieren de una serie de capítulos y
secciones dedicados a otros campos de la ciencia que, al menos
tangencialmente, tienen que ver con la hipótesis principal del
libro. Cosas de la tercera cultura, que considera que el público
general adolece de falta de conocimiento científico. Y no deben
andar muy desencaminados los editores cuando uno lee las reseñas de
este libro en los principales suplementos literarios españoles y no
encuentra ni una velada crítica a la falta de rigor de algunos de
sus pasajes. Al contrario, todo son críticas positivas de unos
reseñistas que también parecen desconocer las teorías de Popper.
En todo caso, en ningún momento
encontramos en las páginas de este libro a un pensador tan fino como
Erwin Schrödinger, a quien se cita, pero que solía contextualizar
de forma excelente este tipo de ensayos que relacionan las ciencias
más duras con las humanidades y las ciencias de la naturaleza, y que
hilaba muy fino sus textos.
Claro que no todo el mundo tiene la
capacidad de postular una ecuación tan universal como la de
Schrödinger. Desde luego, van Lommel no. Él prefiere dejarse llevar
por sus deseos y no por el rigor. Sin ese rigor popperiano sus ideas,
aunque interesantes, no pueden considerarse científicas. Así, las
propuestas más sugerentes del libro, como la hipótesis de la
naturaleza no local (universal) de la conciencia, que le permitiría
existir antes y después de la vida; o la percepción de la realidad
como una holografía compleja que incluiría a las distintas
conciencias interconectadas, quedan poco y mal contrastadas. Resultan
deseos más que teorías científicas.
lunes, 18 de marzo de 2013
KOSMÓPOLIS13, EL BALANCE (AL MENOS POR LO QUE RESPECTA A CIENCIA Y LITERATURA)
Finalizado ya Kosmópolis en su edición de 2013, llega la hora del balance. Del balance al menos sobre uno de los grandes temas monográficos que esta edición presentaba a bombo y platillo. La ciencia ficción y las relaciones de la ciencia con la literatura, que fueron las actividades principales que quien esto firma presenció.
Esta sección, titulada Tercera Cultura, constaba de varios actos de los cuales el problema de la conciliación laboral y familiar me obligará a hablar solo de aquellos que mis ojos pudieron presenciar y mis oídos escuchar.
El primero de ellos, Tiempo de Marte, conducido por el periodista y escritor Jacinto Antón y los científicos Lara Saiz y Fernando Abilleira, pretendía mostrar las visiones que del planeta rojo había tenido la ciencia ficción y la verdadera realidad de Marte a partir de las recientes misiones tripuladas. El acto fue aburrido. Y eso pese a que la introducción literaria de Antón fue amena aunque tuviera que recurrir a los clásicos de la cf (Wells, Bradbury, Clark, Dick o el pulp de Edgar Rice Burroughs). Y a que Saiz hiciera un esfuerzo didáctico para narrar la historia de la colonización de Marte. Pero al final, el relato quedó en manos de los técnicos (Saiz y Abilleira), se cargo de nombres de rovers y datos técnicos y decepcionó. Decepcionó porque se utilizó un modelo triunfante de la ciencia, muy de agencia espacial norteamericana que no sé si es exportable a nuestras latitudes. Y porque los científicos españoles no suelen ser grandes divulgadores. Como ejemplo, cabe mencionar que el gran éxito de la sesión según los medios (aunque se trate de una noticia corporativa porque Antón trabaja en El País) fue el vídeo '7 minutos de terror en Marte', que narra las vicisitudes del aterrizaje del último rover al planeta rojo. No deja de ser paradójico que se trate de un producto muy atractivo realizado por la propia NASA, lo que demuestra que los verdaderos creadores de ciencia sí son capaces de construir un ameno relato divulgativo de sus investigaciones.
Por suerte, no todo es mala divulgación en España. Sònia Fernández-Vidal es una divulgadora excelente. Y así se demostró en la sesión titulada Ciencia ¿realidad o ficción?, que tuvo lugar el sábado 16 por la mañana e hizo las delicias de grandes y pequeños. Y eso que el reto resultaba más exigente: explicar la concepción de la realidad que tiene la mecánica cuántica. Puedo asegurarles que mi hijo, que está a punto de cumplir cuatro años, no se enteró de mucho porque en ese caso sería un genio, pero tampoco se aburrió, lo que creo que es mérito de Fernández-Vidal y los contenidos mediáticos que utilizó en su exposición de los hechos “científicos”.
Ahora bien, aunque Fernández-Vidal es una muy buena divulgadora con dos grandes éxitos editoriales a sus espaldas (La puerta de los tres cerrojos y Quantic Love), ¿podemos considerar que sea escritora en el sentido fuerte del término? Es decir, ¿utiliza la ciencia para crear un mundo literario propio o crea productos didácticos de gran consumo apoyándose en sus conocimientos científicos y sus notables dotes divulgadoras?
Y digo esto porque pese a que en las páginas de esta bitácora siempre se ha tratado bien a Fernández-Vidal por su labor, no podemos compararla con Thomas Pynchon, Don DeLillo o, en el caso español, Juan Francisco Ferré o Germán Sierra por decir dos nombres. Y eso se observó en la sesión titulada La caza del bosón, donde Fernández-Vidal, acompañada de las científicas Tamara Vázquez y Martine Bosman, trató de hacer un paralelismo entre la búsqueda del Bosón de Higgs que ha emprendido el CERN y que hemos podido seguir por la prensa, y el relato de Lewis Carroll La caza del snark. Sin embargo, en el parlamento de las tres científicas, el texto de Carroll apenas si aparecía de forma anecdótica. Unas cuantas líneas leídas en voz alta sepultadas por la narración de la búsqueda del Bosón. Si excluimos las explicaciones un tanto áridas de Bosman, se trataba de buena divulgación. No tengo tan claro que fuera literatura. Ni se hablaba de cómo podían interactuar estos descubrimientos con la literatura contemporánea, ni se hacían menciones literarias más profundas a ese vasto conocimiento científico, ni -atendiendo al título del tema monográfico- se observaba el trabajo intelectual de los ensayistas más destacados de esa denominada tercera cultura, como Richard Dawkins.
Por suerte, la actividad programada en torno al genoma y su concepción como lenguaje sí dio de qué hablar. Supongo que por el elevado bagaje intelectual de los participantes: el biólogo y físico Ricard Solé, el escritor y filólogo Pau Vidal y el bioinformático Roderic Guigó. Y allí, además de explicarnos que la ciencia crea lenguaje, también descubrimos que las secuencias del lenguaje tienen nexos en común con las secuencias que conforma el ADN en su propia regeneración. Y quién sabe, tal vez el genoma también sepa crear belleza al reconstruirse. Y entonces sí disfrutamos de los puentes que a veces nos tienden la ciencia y la literatura.
En todo caso, queda la reflexión del hecho en conjunto. Por qué dedicar una sección entera a la relación de la literatura con la ciencia y la ciencia ficción si no va a haber interacción con los libros, ya sean estos ensayos divulgativos o novelas. La divulgación oral no es exactamente literatura.
Temo que los organizadores se han dejado llevar por los nombres más populares y las sesiones muy mediáticas (pero bastante vacías de público) y no por la temática que anunciaban a bombo y platillo. Temo que se ha tratado de un espectáculo a la búsqueda de la venta de entradas y la comercialización y no del conocimiento. Dónde estaban los narradores y poetas españoles, los narradores y poetas catalanes, que están escribiendo hoy día notablemente influidos por la ciencia y la tecnología. Retomo aquí algunas de las críticas que se hicieran al anterior director del CCCB en el pasado. Siempre se le acusó de ningunear la escena local a la búsqueda de grandes nombres internacionales. Dónde están ahora los nombres locales. Más allá de la lucha de series de Carrión frente Vigalondo (a la que un servidor no pudo asistir por sus otras obligaciones), el eterno David Jou o la sugerente aportación de Pau Vidal, brillaron por su ausencia. Se ha copiado el patrón de mediatizar la cultura pero sin siquiera contar con nombres de prestigio internacional. Deberían tomar nota para ediciones futuras.
Todas las fotografías extraídas del flikr del CCCB.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
TEORÍA ATÓMICA Y LENGUAJE
La
parte y el todo: conversando en torno a la física atómica,
es el libro que dedica Werner Heisenberg, el famoso físico téorico, el
padre de la Mecánica cuántica y del Principio de incertidumbre, a
relatar sus recuerdos de las conversaciones con los más afamados
físicos de su época: Niels Bohr, Wolfgang Pauli, P. A. M. Dirac,
Erwin Schrödinger… Y, a diferencia de lo que pueda desprenderse
tras leer el título, en esas tertulias no solo se habla de física
cuántica. O para ser más estrictos, se habla solo un poco de física
cuántica. Ese suele ser el tema que da pie a otras conversaciones
que lo engloban todo: el lenguaje, la política, la ética y hasta
sus vivencias con el régimen Nazi, que Heisenberg sufrió en primera
persona. De sus recuerdos se desprende lo difícil que resulta
expresar algunas decisiones en la vida, pues aunque el físico alemán
pretende siempre una imagen ecuánime y crítica para con la política
de Hitler, todo el mundo conoce a día de hoy su colaboración con
los Nazis al frente de la física alemana y del Proyecto Manhattan
alemán en busca de la construcción de la bomba atómica. Sin
embargo, también se observa porque está generación de físicos,
entre los que cabría incluir a Albert Einstein pese a su postura
crítica frente a la Mecánica cuántica, tenían una cultura que lo
abarcaba todo, desde la filosofía clásica a la teoría política,
pasando por las religiones orientales o la mente humana. Un saber
enciclopédico inconcebible hoy en día. El último destello de aquella globalidad cultural lo encontramos en el bautismo de los quarks, palabra extraída del complejo Finnegans Wake de Joyce. Una muestra del nivel que gastaban estos físicos teóricos.
Curiosamente, lo que me ha parecido más interesante del libro de Heisenberg, es la importancia que tanto este como el físico danés Niels Bohr dan al lenguaje. Bohr consideraba que solo con un lenguaje nítidamente claro se podía entender el conocimiento que se estaba derivando del descubrimiento de la teoría atómica. El lenguaje partía de un legado cultural. Pero debía evolucionar con los nuevos descubrimientos y, sobretodo, debía dar lugar a un consenso para asimilar ese conocimiento, lo que me resulta un posicionamiento fascinante para provenir de un científico.
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