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martes, 2 de febrero de 2016

Poesía espacial - Nagari Magazine



En un típico viaje en AVE entre Madrid y Barcelona, ante la vertiginosa observación de un paisaje que se escapaba a una velocidad de vértigo de mis ojos, pensé en lo fundamental que había sido ese paisaje que se me esfumaba para los poetas románticos o los escritores de la mal denominada generación del 98, y en lo mucho que la tecnología y los medios de transporte condicionaban esa observación. Pensé que los nuevos vehículos de un lejano futuro también condicionarían las observaciones de esos románticos y modernistas del espacio, emocionados por la contemplación del sol dominando su sistema, o por el azul turquesa del planeta que representaría su mito de origen. Pues bien, en su último poemario: Serie (Pre-Textos, 2015), Vicente Luis Mora iguala y supera esa observación, ya desde el inicio, cuando en el único poema del prefacio: “Épica de los gases constructores”, imagina las emociones del poeta que observa la galaxia más lejana en un universo en continua expansión.

En realidad todo el poemario podría formar parte de esa antología modernista del futuro por los dos elementos centrales que caracterizan la poesía de Mora:

1) El dominio de los recursos poéticos, como las citas referenciales a Quevedo (22), Valente (24) o Dante (27); el verso metapoético becqueriano (“Así debería ser la poesía” [14]); el uso de figuras retóricas como la aliteración (“el poema es gota, gorgoteo, boj de jerga” [35]), la cacofonía (“Porque la sequedad./ Porque la seca edad” [35] o el polisíndeton (“y se incrustaron entre las costillas:/ y se agarraron a tus intestinos:/ y se anegaron en tu digestión:” [37]); o el uso de las distintas variedades poéticas: verso libre, poesía en prosa, estrofa rimada, haiku...
2) La introducción sistemática de elementos tecnocientíficos para una mayor profundidad reflexiva de sus versos, siempre interesados en pensar la poesía desde la contemporaneidad.

El primero de los elementos resulta fundamental en un poeta que persigue la esencia del universo que nos envuelve y lo entronca con la historia de las ideas o el conceptualismo barroco—también con Borges y Valente—, y le lleva a tratar la realidad desde el escepticismo de Baudrillard. A partir de la mención al pensador francés, el segundo resulta lógico, pues Mora, como Baudrillard, está fascinado con la tecnociencia y la cultura de la imagen, y esa es una fascinación (escéptica) que viene de lejos, pues ya en su anterior poemario: Tiempo—aquí la reseña en mi blog—, la reflexión sobre la tecnología y la influencia del venerado y citado Ammons estaban muy presentes. Si bien en este caso nos encontramos con un poemario con una estructura y una intencionalidad muy diferentes.

Si en Tiempo nos enfrentábamos a un poema largo y único sin secciones, en Serie, como su mismo nombre indica y como el propio autor advierte en su bitácora, nos encontramos con series de poemas. El poemario se divide en 8 secciones o series y un poema final al alimón con Javier Fernández que ejerce de bonus track. De esta aplicación numerológica a la poesía destaca la última de las secciones, del mismo nombre que el poemario: “Serie (neuropoemas)”. En ella Mora convierte los poemas en matrices matemáticas cuadradas, cada uno con el mismo número de versos que de sílabas, que en orden descendente, colapsan en el esencial 1x1 final.

Si Tiempo dotaba a la experiencia (el viaje al desierto de White Sands) de un traje conceptual que analizara las imágenes de ese desierto que observábamos en el artefacto que suponía el poemario, Serie es más reflexivo. Tanto que en una sección como la cuarta: “Ecdótica de la imagen”, encontrarán muchas reflexiones en torno a la representación visual como: “¿Cuál es el estatuto/ ontológico de la imagen?” [62], y también mucho de numerología y de un lector de Leibniz atrapado en Black Mirror, pero ninguna imagen real.

Si en Tiempo la posición del texto en la página, la inserción de imágenes y los elementos tipográficos resultaban fundamentales, la influencia de Mallarmé en Serie es más de corte conceptual y va de la mano de Leibniz y Baudrillard.


Podría decirse que nos enfrentamos a un poemario más reflexivo, una nueva entrega del proceso de madurez del poeta, que convierte la narrativa de viajes que utiliza en “Historia de tres ciudades” en un poema en tres partes sobre historia de las ideas, capitalismo y deseo. Pero también podría decirse que nos encontramos ante el primer poeta modernista del espacio, capaz de convertir la “serie” de doce poemas que conforman “Los viajes de Saasbeim” en una aventura espacial que poetiza la emoción que se siente al atravesar un agujero negro.

jueves, 17 de mayo de 2012

ENTREVISTA A SERGI DE DIEGO MAS: TRABAJANDO CON EL GÉNERO DE LA CIENCIA FICCIÓN LOGRO NARRAR LA REALIDAD

El astronauta se comunica desde el futuro. Me dice que es falso que no nos preocupáramos de temas relacionados con el entorno, el medio ambiente y el modelo productivo el pasado (para él, presente nuestro). Que una vez tuve una larga conversación por correo electrónico con un poeta y escritor llamado Sergi de Diego Mas, justo después de publicar un poemario titulado E-mails para Roland Emmerich. Y yo escarbo entre mis correos (que no en los de Emmerich). Gracias al buscador de gmail descubro que el astronauta sabe más de mi presente (su pasado) que yo mismo. Así que trato de recomponer la larga conversación de correos con Sergi de Diego con los retazos que obtengo en cada uno de los mensajes. Al final obtengo esto:

Carlos: Tu poemario es muy audiovisual. Yo diría que es multimedia. De hecho, en tu bitácora, Interferencia sónica (http://interferenciasonica.blogspot.com.es), utilizas una estética similar a la del poemario, solo que apoyada por un soporte multimedia. ¿Cuáles son las posibilidades creativas del blog y cuáles las del libro de poemas en el proyecto estético que propones? 

Sergi: Los blogs no sólo anticiparon una nueva manera de afrontar la lectura (cada vez encontramos a más personas en el metro leyendo en e-readers), sino que también afectaron al método y a las potencialidades de la escritura, nutriéndolas de nuevas herramientas. Hoy pueden parecer una obviedad actividades plenamente instauradas en la conciencia del individuo, como clicar decenas de veces al día sobre enlaces, ver unos cuantos vídeos en youtube o compartir fotografías en alguna red social. Cruzar esas posibilidades amplía enormemente la paleta de colores con la que poder afrontar discurso y argumentos en la escritura, siempre configurados como objetivo último, desde luego. Sería una lástima no aprovechar utilidades que pueden hacer más creativa tanto la lectura como la escritura: la sociedad, el individuo, siempre se han alimentado y han estado expuestos a la imagen y el sonido (me atrevería a decir que cada vez más somos animales audiovisuales: somos imagen, sonido y texto), y ahora la tecnología nos da acceso sencillo a formas de representación muy contemporáneas, amplia y plenamente extendidas. Más que nunca, lectura, escritura y sociedad pueden evolucionar a la par. En el caso de E-mails para Roland Emmerich, una de las ideas o retos era utilizar esas herramientas e intentar trasladar la visualización del proceso y resultado sobre el papel, mediante las palabras. Por eso me gusta mucho que tildes al poemario de audiovisual y multimedia.


C: Pero, ¿hasta que punto se pueden complementar esos formatos? Porque a mi entender, el esfuerzo que haces al tratar de llevar esas técnicas al papel es titánico. A simple vista, parece que utilizar el formato multimedia en un blog sea sencillo si lo comparamos con utilizar ese formato para una poesía en papel que funcione, como es la tuya.

S: No sé si ha sido titánico, pero el esfuerzo es condición indisociable del proceso creativo, uno tiene que asumirlo en cualquier circunstancia. Además, no deberían existir muchas diferencias en la manera de afrontar la creación en ambos formatos, o en cualquier otro análogo. A todo intento de creación se le ha de exigir un trabajo de abstracción, reflexión, síntesis..., con independencia de cuál sea el resultado final de la obra. Es cierto que, al menos en apariencia, el blog pone a disposición del usuario, de forma inmediata, herramientas multimedia con las que poder trabajar de forma muy ágil e intuitiva. Pero con eso sólo no tenemos creación. Tenemos que diferenciar aquellos lugares en los que sí existe un proceso creativo de los que no. En este sentido, la proliferación de las redes sociales ha eliminado mucho (seguramente no todo lo que sería deseable) del ruido que rodeaba a los blogs. Hace unos años la incontinencia del autor/internauta se traducía en postear en blogs y dejar comments por doquier, sin la reflexión o reposo que toda obra requiere. Esa incontinencia narcisista se ha trasladado ahora, de forma connatural, a los muros de Facebook o a los tuits (cuidado, en ellos también podemos encontrar ejemplos sorprendentes de literatura inmediata). Así, la llamada desaceleración y futuro olvido del blog no la veo más como un salto de calidad, una oportunidad para una mejor creación y reflexión artística. Pero como decía antes, uno tiene que asumir igualmente el esfuerzo: no pain, no gain.

C: Y, ¿cómo crees que se percibe la ciencia en estos nuevos entornos que comentas (blogs, redes sociales)? Porque yo tengo una teoría sobre cómo la percibes tú a partir de cómo aparece en tu poemario, es algo que te preguntaré enseguida. Pero ahora me interesaría más tu opinión de cómo percibe el público a la ciencia en estos nuevos entornos de creación.

S: Continúan existiendo reticencias y rigideces, algo más exageradas en el terreno literario que en otros ámbitos de expresión artística. Y no debiera ocurrir, precisamente porque estamos rodeados y en contacto permanente con la ciencia (en el más amplio sentido de su definición) y porque el acceso a ésta ya no se circunscribe sólo a la formación académica del individuo (algo que siempre ha dado algo de respeto, para qué negarlo), sino que ahora también puede depender únicamente de la curiosidad personal, de las propias inquietudes.

Me parece un contrasentido cómo en un género como desde dentro mismo de la poesía, que ya sufre de otra forma de rechazo (disfruta de menos lectores que el género narrativo, por ejemplo, quizás por ser considerada o vista como una modalidad literaria exigente, intelectual, elevada), tampoco se vean gestos claros de complicidad respecto a dejar de ser ajenos al mundo científico y tecnológico que nos rodea.. A veces parece un coto privado, y esto, desde luego, no ayuda a que el público se adapte con naturalidad a la aparición de la ciencia en la literatura. La repetición hace la fuerza: al lector ya no hace falta explicarle qué evoca la imagen de un barco diminuto en el horizonte. Pero, ¿cuándo ocurrirá lo mismo con el simbolismo atrapado en el bosón de Higgs? Por suerte, la utilización de la ciencia en medios más masivos está ayudando a su normalización: leemos artículos en prensa generalista sobre los aceleradores de partículas como si estuviéramos viviendo en directo una novela de Julio Verne, y hay series de Televisión que acercan la ciencia a un público que no va a necesitar formación específica: pienso ahora en Flashforward, House MD o Fringe, que desde ramas científicas muy diferentes han conseguido llevarla las casas. La televisión, siempre la televisión -o dejémoslo simplemente en la pantalla-.

¿Inspiración poética del autor?

C: Me gusta lo que dices sobre la relación entre los individuos y la ciencia. En este sentido, ¿tú contemplas la ciencia desde una perspectiva audiovisual como otros elementos de tu poesía?

S: Bueno, tampoco me gustaría que pareciera olvidar el papel básico que juega la ciencia, en su acepción más clásica y utilitaria, en todo el recorrido que va desde la observación de los fenómenos hasta su comprensión. Vamos, el papel que ésta juega sobre el conocimiento. Pero sí, circunscribiéndome a lo estrictamente estético, me interesa mucho su capacidad de crear nuevas imágenes y formas sonoras, muy sugerentes y que siempre han estado allí, a partir de la representación abstracta de la realidad. De hecho, creo que en relación con ello existen ciertas similitudes y paralelismos entre, por ejemplo, lo que es una formulación teórica eminentemente científica y una creación poética. Por ejemplo, en ambos casos son constantes la presencia de las elipsis (notas mentales abstractas): es decir, la importancia de lo dicho pero también de lo sugerido. En mi caso me ocurre que, tanto como lector o como cuando escribí  E-mails para Roland Emmerich, trato de llenar esas elipsis de imágenes y sonidos que prosigan la secuencia, y que de alguna forma me trasladen a la esfera de lo concreto. Es la manera instintiva que tengo al afrontar la lectura, pero también mi proceso para tratar de entender (y por qué no, emocionarme) con una fórmula, un proceso físico o un poema. Pero sí, lo audiovisual está presente, aunque no siempre de forma expresa.

C: ¿Es de esa mirada de dónde salen los “granos de arena moviéndose a velocidades superlumínicas”?

S: Probablemente sí que sea un verso que resume bien esa mirada, sí. Escribiendo el poemario traté de congelar una imagen muy urbana, que es el escenario en el que quería situarme, y contemplarla moviéndome en ella y tratando de aproximarme al máximo. Me lo propuse desde dos vías: una, deteniéndome y observando la escena en una especie de modo “bullet time”, aquel efecto que popularizó Matrix, y la otra prosiguiendo y reiniciando el camino a lo largo de los tres actos del poemario, en un travelling lateral del individuo y su mirada, una sucesión nerviosa y horizontal de imágenes y reflexión. No sé si lo he conseguido, pero es curioso cómo ambas eran dos premisas que desde un principio asumí para que condicionaran la escritura del poemario. Pensaba que era una solución formal que (si ejemplifico con el verso que citas) me podía ayudar a jugar con el contraste de aparente quietud que tiene la imagen congelada de las dunas en un desierto o en la arena de una playa, enfrentada al movimiento más frenético y caótico que, si aproximamos la mirada, tiene cada uno de los granos de arena que la componen. Me parecía un tipo de construcción poética que resultaba metafóricamente atractiva y útil para lo que pretendía expresar.

C: Observo que utilizas técnicas muy relacionadas con el mundo audiovisual, no solo para la ciencia, sino para tu poesía en general, ¿haces lo mismo con otros géneros literarios?

S: Son técnicas literarias con las que me siento más o menos cómodo, así que supongo que trabajo con ellas de forma natural, ya sea poesía u otro género. De hecho, probablemente haya sido el audiovisual quien haya “robado” y de alguna manera “adaptado” a sus necesidades esas técnicas utilizadas en las grandes obras de la literatura universal. En mi caso, al margen de E-mails para Roland Emmerich, que junto a un poemario que ya tengo acabado y otro que empiezo a pensar forman parte de un proyecto donde de forma muy expresa y marcada lo audiovisual y cinematográfico son elementos centrales, tanto en la manera de articular el discurso como en el propio contenido del mismo. Esto en cuanto a poesía. En cuanto a otros géneros sí se podría decir de algún modo (aunque con la boca pequeña, ya que me da algo de pudor soltarlo así) que también utilizo estos mecanismos y formatos audiovisuales en un proyecto en el que estoy trabajando, pero ya dentro del género narrativo. Veremos qué ocurre con ello.


Sergi en la presentación del poemario


C: Además de esas técnicas audiovisuales que comentas, tus poemas utilizan lo que Vicente Luis Mora considera elementos pangeicos, como las cabeceras de los correos electrónicos, las pantallas (de ordenador o de LED), las cifras, las fichas de productos cinematográficos, el lenguaje cifrado o el lenguaje de programación. En el poema «Cartoon Network» llegas a hacer una interesante definición poética de la Red que nos envuelve ¿Crees que la tecnología nos determina en la actualidad, también en las obras escritas?

S: La tecnología siempre nos ha acompañado, de hecho es marca de los sucesivos cambios de paradigma a lo largo de la historia, no sólo ahora. Es algo que nos ha rodeado siempre y en ese sentido sería incongruente pensar que no nos ha determinado. En la actualidad su presencia es cada vez más cercana al individuo. Se podría decir que es casi un apéndice de éste, puesto que con ella podemos alargar nuestra mirada o casi tocar de forma tangible (no tan sólo mediante el recuerdo o la imaginación) imágenes, elementos, sonidos, que pueden estar localizados a muchos quilómetros de distancia. Sobre cómo afecta eso a la obra escrita, es éste un tema que incumbe mucho al autor y a su decisión personal sobre cada obra. Los recursos que comentas han sido ampliamente utilizados en obras muy interesantes. Déjame citar dos ejemplos recientes que no recibieron toda la atención que merecían, que sin calificarlos de ejercicios tecnófilos, sí utilizan recursos novedosos que amplían el campo literario: estos son la novela “Todo lleva carne” (Caballo de Troya, 2008), de Peio H. Riaño o el poemario “Odio” (La Bella Varsovia, 2011), de David Refoyo, que son desmenuzamientos del capitalismo desde enfoques literarios distintos y complementarios: la estética fragmentaria de blog, de la novela de Riaño, enlaza fácilmente con la poética del eslogan publicitario en el poemario de Refoyo. Estos recursos, aunque a veces continúen generando algo de antipatía, empiezan a ser asimilados y mejor entendidos en un proceso de normalización que además no es excluyente.

Y tampoco la tecnofilia, que no deja de ser una opción como cualquier otra, debe acabar en tecnodrama obsesivo, un error que sí estimularía a la tecnofobia: no es, desde luego, una condición necesaria porque ni es más moderno, ni más realista, ni mejor escritor quien utiliza las posibilidades literarias de la ciencia y tecnología de forma muy expresa y concienzuda. Tenemos que seguir leyendo y escarbando en el fondo de la obra, para analizarla y obrar igual, tanto si se trata de Shakespeare, de Borges o de Tao Lin, con encabezamientos de correo-e o sin ellos.

C: Si hablamos de una interpretación de esos elementos en tus poemas, en «Ruinas», «Autopsia» y «EYJAFJALLAJÖKULL» te replanteas los límites del progreso. Llegas a escribir: “«No hay/ mosquitos en Amsterdam» tenía que/ ser sinónimo de progreso, de nuevos/ genomas evolutivos”. ¿Piensas que sucesos como el del volcán de Islandia muestran lo restringido del racionalismo occidental? 

S: La utopía del racionalismo occidental se sustenta sobre el particular predominio de lo económico, sin haber introducido en el esquema otras variables. Como antes hablábamos, si la tecnología  nos determina, todavía es más evidente pensar que el entorno en el que hemos logrado modelizar nuestra civilización, nuestra existencia, es una variable que requeriría de mayor importancia en la ecuación. Nos determina a nosotros, como sociedad, de todas las maneras imaginables. Determina a la propia tecnología, al propio progreso. Evolucionamos generación tras generación, pero es ésta una constante que se repite y que acaba recargando el modelo, de forma similar a cómo el arquitecto de “Matrix reloaded” provocaba la regeneración del software que había creado como sustento de la particular dictadura a la que había sometido a la sociedad: es el prototipo del racionalista occidental de este siglo XXI. Los cambios de paradigma que se han dado a lo largo de la historia jamás han llegado a modificar la esencia del modelo.

C: Me da la impresión de que hablas de un entorno que nos determina aún más que los modelos que construimos para entenderlo o la tecnología que aplicamos para domarlo. Pero entonces, ¿crees que hemos llegado a los límites de ese entorno y, por tanto, a los límites de nuestros modelos?

S: Echando un vistazo a nuestro alrededor podemos convenir fácilmente en que estamos rodeados de asfixia y tensión, así que tenemos que ser forzosamente críticos con un modelo de desarrollo que no es capaz de asegurar las necesidades vitales de millones de personas, que ha agudizado las desigualdades entre territorios y que engulle de forma abrupta los recursos de los que dispone, además de facilitar el aislamiento del individuo. Un modelo que, de forma perversa, es capaz de servirse de algo tan apasionantemente novedoso (por tanto, novedosamente útil), como es el progreso científico y tecnológico, para aquello de lo que se alimenta: el crecimiento económico injusto. Tenemos las personas, tenemos las herramientas, pero este modelo y cómo las conjuga no funciona, no sirve. Es necesario que el cambio de paradigma se rebele contra el propio modelo y lo desplace, lo sustituya.

C: Después de la lectura de tu poemario, me pareció que tu visión de estos temas se sintetizaba con la “ecuación”: tecnociencia + caos = contemporaneidad. En cambio, tras tus respuestas me da la impresión de que propones un cambio de modelo productivo. Sin embargo, ¿crees que esto es factible si tenemos en cuenta que las relaciones entre ciencia y sistema capitalista se entroncan ya en las raíces de ambos desde la revolución científica y la revolución industrial?

S: Me gusta cómo relacionas la ecuación tecnociencia + caos con el poemario. Realmente esa es una suma que define nuestro presente, un presente voluble enfrentado a un futuro estático, como aparece en uno de los poemas, arrebatado en parte de la letra de la canción “Schizophrenia” de Sonic Youth. Sí que trataba de sintetizar y radiografiar el presente tecnológico que formamos como sociedad y como individuos, una tecnología que a la vez es íntima. De ese choque isolado trata el libro, además de un presente que, en términos ballardianos, es más “futuro” que la entelequia que supone el propio futuro como concepto. Sí es cierto que las respuestas no se encuentran en él. En nuestro caso ha ocurrido que, algunas de ellas han ido surgiendo ahora, durante la conversación. Seguramente también se me sugerían durante la escritura del mismo, pues resulta inevitable pensar sobre ello.

¿Cambio del modelo productivo? Es una extraña utopía, pero en esa suma impredecible de tecnología y ciencia, de ruido y caos en el que nos encontramos inmersos también tenemos las incómodas herramientas para el progreso y la revolución. La tecnología de la información ha revolucionado y dado voz a muchos rincones del planeta, compartiendo de punta a punta del mundo, en fracciones de segundo, la noticia en tiempo real, eliminando (casi) cualquier posibilidad de censura, y situando el debate verdaderamente en tiempo y espacio ciertos. Para mí eso ya supone un principio de cambio de modelo, una verdadera revolución, vertiginosa y necesaria, aunque lenta y áspera. No estaremos exentos de daños, puesto que el presente, que es de lo de que hablamos, siempre los tiene. Creo que es algo que la miniserie de la BBC Black Mirror ha conseguido narrar muy bien.

El proyecto Honolulu Books al completo

C: ¿Ese sería uno de los papeles de la ciencia en el poemario? ¿Su utilización como herramienta para poder radiografiar el presente dado que la ciencia actual no es exactamente igual a la que se utilizaba en el pasado, de la misma forma que la ciencia futura será diferente a la de hoy en día?

S: Sí, sin duda uno de ellos: su capacidad ambivalente de formular buenas preguntas y a la vez preguntarse sobre las respuestas. Creo que es algo esencial en una definición adecuada de aquello que tenemos que entender como ciencia (y como ética y filosofía). Poder fundir ese significado y sus significantes, tan estéticamente atractivos, en una expresión artística es una oportunidad de la que, además de extraer conocimiento, también puede surgir la belleza.

C: ¿De dónde sueles extraer la información científica que utilizas en tus poemas?

S: Accedo a aquellos temas que me interesan sobre todo a través internet, ya sea mediante blogs, páginas web o prensa especializada (y también generalista: creo que no es malo el tratamiento que se le da a la ciencia en periódicos como El País, La Vanguardia o El Mundo), pero también estoy atento a algunos textos y reportajes de divulgación científica. Dado que no soy científico, trato de estar pendiente tanto de aquellos científicos que le dan un tratamiento literario a la ciencia (y a la inversa), como de aquellos que además practican su divulgación. De hecho, el tratamiento literario de la ciencia también es otra forma de divulgación. Son chispazos que encienden la mecha de mi curiosidad.

C: Desde mi punto de vista, «Radiación solar» y «Tensión superficial» son los dos poemas que mejor expresan la influencia de la ciencia en tu poética, ¿estás de acuerdo?

S: Sí, al menos son dos poemas en los que su presencia es muy explícita. Ambos forman parte del tercer y último acto del poemario, previo al epílogo final, en el que el travelling narrativo y poético que recorre el libro se acaba difuminando, en el que se volatilizan historia, ficción y presente en un túrmix confuso de ideas, precisamente el entorno donde creo que mejor se mueve la ciencia: ordenando y representando incertidumbres, no certezas. Ambos poemas nacen, además, de un proceso de escritura similar, quizás más extremo en “Tensión superficial”: partir del fragmento de un texto científico, modificándolo e introduciendo nuevos elementos, éstos ya propios, con los que trataba de redimensionar o complementar la idea original en un remix que no la traicionara.

Sergi y su musa

C: Y, ¿cuál crees que es la microvisión de la ciencia de ese supuesto Roland Emmerich?

S: Siempre imaginé al Roland Emmerich del poemario como a alguien frío y distante, una aparición presente en las sucesivas secuencias e imágenes del poemario. En términos econométricos podríamos decir que sería como un reflejo aleatorio, estocástico y extraño de la maquinaria que está moviendo todo lo que está en marcha ahí fuera, en la calle, pero también en nuestro interior, en lo corpóreo, en los circuitos de nuestros ordenadores..., de forma tanto implícita como explícita. Roland Emmerich es una entelequia, real -si me permites la paradoja- o irreal. No sabemos si es ruido que forma parte del progreso tecnológico y científico, o si es quien lo provoca. En ese misterio sobre Roland Emmerich (en el poemario aparece la pregunta “Subject: Who is Roland Emmerich?”), se resumen tanto mis certidumbres como mis incertidumbres vitales y tecnológicas. No sé tengo claro cuál es su microvisión de la ciencia, pero sí sé que es algo que me inquieta.

C: Me gustaría mencionarte dos nombres propios que, de alguna forma, aparecen en el poemario. El primero es predecible: Ballard. El segundo resulta más inesperado pero se trata de uno de los escritores que aún hoy más me sugieren: Wells. ¿Qué opinas de ambos? 

S: A H. G. Wells, como a Julio Verne y a su imaginación desbocada, les debo desde luego mi admiración y muchas horas de disfrute. Concretamente de Wells me interesa mucho la parte de su obra en la que trata la ambigüedad ética existente en el uso de la ciencia (La máquina del tiempo, La Guerra de los Mundos, El hombre invisible...), aunque acabara tomando partido claramente en favor del progreso científico y tecnológico. Y sobre J. G. Ballard qué decir... E-mails para Roland Emmerich es un modesto homenaje a un autor que considero absolutamente imprescindible. Trabajando con el género de la ciencia ficción logró narrar la realidad cotidiana y contemporánea de nuestro tiempo, probablemente mejor que muchos autores “realistas” (en el sentido convencional y estricto del término) de la época. Ballard escarbaba en esa cotidianeidad y mapeaba la realidad. Encontramos en su obra arquitecturas mutantes, urbanismos vacíos y microanálisis de nuestra sociedad de consumo, eminentemente enfermiza, violenta y sexual. Pero todo ello tenía siempre como gran objetivo el poder realizar un psicoanálisis exhaustivo al ser humano. A Ballard le interesaba la persona dentro de su entorno, buscar en su “espacio interior” y en su presente, entendido como un continuo y constante misterio que está ocurriendo en tiempo real. Apasionante, ¿no?

C: Desde luego. ¿Qué otros poetas te inspiran?

S: No creo que ningún autor pueda explicar con demasiada concreción de dónde proviene su inspiración, si bien es cierto que en el caso de este poemario la figura de Ballard ha estado muy presente. En cualquier caso, supongo que mis fuentes y preferencias moldean de alguna forma mi escritura, así que tendría que destacar un buen abanico de autores. Por ello, sin pretender extenderme mucho, mencionaré la poesía de Valente, Gamoneda, Charles Simic, Peter Handke, Rafael Courtoisie. Si nos circunscribimos a la poesía en lengua española reciente, estoy obligado a destacar absolutamente toda la obra de Pablo García Casado, la cual no me canso de regalar, a la poesía de Ana Gorría que se balancea entre lo visible y lo invisible, el barroquismo pop de Eduardo Moga, la poesía conceptual de Vicente Luis Mora o la poética híbrida de autores como Juan Andrés García Román, Agustín Fernández Mallo, David Refoyo, Manuel Vilas o Raúl Quinto. Ellos han abierto caminos en la poesía española más reciente, campos nada ajenos a la realidad que nos envuelve.

C: ¿Y si hablamos de narradores?

S: Ya he hablado anteriormente de Ballard y Verne, pero sería injusto no empezar mencionando a tres grandes autores de cómic Jack Kirby, Alan Moore o Grant Morrison. También está presente la complejidad cinematográfica de autores como el guionista Charlie Kaufman, el cineasta David Lynch, el novelista Don DeLillo, o el gran autor a la hora de hibridar texto e imagen en la literatura europea, W. G. Sebald, un verdadero genio. En la narrativa española más reciente, casi como en una reformulación “cuántica” del propio Sebald, admiro muchísimo (y no deja de sorprenderme) la obra en proceso del mataronés Jorge Carrión, la cual me parece de una solidez discursiva impactante: tanto sus crónicas de viaje (algunas de ellas verdaderas joyas en la experimentación formal), como sus conferencias, obra ensayística o narrativa siguen una dirección premeditada y reflexionada, atenta al bombardeo continuo de información, donde la imagen, lo audiovisual o la pausa, sirvan para hablar del presente y también de la memoria histórica, en un estilo muy peculiar de compromiso ético de apabullante consistencia.

C: Lo has mencionado un poco antes pero, ¿podrías avanzarnos algo de tus proyectos futuros?

S: Me gustaría completar el proyecto en el que se circunscribe E-mails para Roland Emmerich con dos libros más. El primero (y de hecho, el poemario con el que se inicia el proyecto), titulado Cinemascope ya está finalizado, aunque todavía inédito. Es un poemario que insiste en el análisis a esta sociedad icónica y referencial, así como en el collage entre texto e imagen, quizás de una forma más explícita y transversal. Del tercer y último poemario apenas tengo anotados unos esbozos. Por otro lado, estoy escribiendo el borrador de una novela, de género pero muy actual. Ya veremos qué sale de todo ello.

C: Para finalizar, alejándonos de la relación con la ciencia pero acercándonos a tu mundo interior, Sonic Youth es una de las mayores influencias en tus creaciones. Para alguien como yo, para quien el grupo neoyorquino supuso también un gran estímulo, es sumamente sugerente preguntar: ¿cómo encauzas esas influencias en la poesía?

S: En mi caso es algo muy físico y corporal. Cuando escuchas la música de Sonic Youth, ésta te impacta y golpea de forma desbocada desde lugares insospechados. Si es durante un concierto el efecto se multiplica exponencialmente: dejas que la melodía, que el muro de sonido se cuele dentro de ti. Inspiras, aguantas la respiración y te emborrachas, te dejas descuartizar por esa violencia que acaba liberada. Y esos acoples, esa deconstrucción sónica es algo muy físico, es un proceso muy de laboratorio, de improvisación de ideas, de trabajar con mecanismos de prueba y error hasta acabar destilando algo a partir de esa tensión sonora. Yo no entiendo, o no he conseguido entender la escritura o la lectura sin ese punto de tensión. Ahí es donde creo que puede existir una vía sónica en mi particular poética, aunque en realidad tendría que decir en mi filosofía de vida.

La droga sónica que utiliza Sergi

C: ¿Esa filosofía de vida incluye ir a ver a Lee Ranaldo en el próximo Primavera Sound?

S: Desde luego. En los intervalos de tiempo que han transcurrido entre los conciertos de Sonic Youth a los que he podido asistir (el primero en 1995), a pesar de no parar de ir a conciertos y escuchar música, siempre ha llegado un momento en el que el cuerpo me pedía algo de droga sónica. El último concierto de Sonic Youth al que pude asistir fue en abril de 2010 y desde 2011 la banda está sumida en un extraño parón, por motivos personales, por lo que existe la duda en si volveremos a verles subidos juntos en un escenario. El concierto de Lee Ranaldo en el PS será muy chulo, estoy seguro. Está tocando con una megabanda (entre ellos Steve Shelley) los temas de su disco Between the times and the tides, junto con versiones de Talking Heads y The Monkees y alguna joya del catálogo de Sonic Youth. Será muy chulo, sí. Y además mitigará (espero) un poco mi mono...

Lee Ranaldo y Sergi en Amsterdam

NOTA: Las imágenes y el vídeo que aparecen en esta entrada han sido generosamente suministradas por Sergi de Diego Mas, excepto la que hace referencia a la inspiración poética, gentileza de Javi López Menacho.

martes, 16 de febrero de 2010

CHISMORREO

El astronauta considerará en ese futuro etéreo en el que el vive, que aquellos que criticaban a la telebasura, el símbolo de la decadencia de las sociedades tecnológicas, se olvidaron de que era la versión mediatizada de las viejas cotillas que tanto habían esclavizado la vida de provincias como había reflejado un siglo antes la novela realista. Entonces recibirá una invitación a formar parte de un nuevo círculo mediatizado de comadres y pensará que la naturaleza chismosa del hombre no conoce el paso del tiempo. Sólo se adapta a las diferentes formas de comunicación y convivencia.

sábado, 21 de noviembre de 2009

EL JAZZ DIGITAL

Dentro del ciclo de tertulias en el Palau de la Virreina, MIRADES ENTRE CIÈNCIA I ART, ayer tuvo lugar la sesión dedicada al jazz digital, con la presencia de Ramon López de Mántaras y Laura Simó. Se trató de como la inteligencia artificial puede desarrollar programas que, a partir del análisis de partituras, permiten combinar segmentos armónicos a partir de criterios de similitud, recombinando las notas y creando nuevas melodías. Aunque también quedó claro que la voz humana, de momento, todavía es insustituible, por mucho robot musical que se invente.


Para la mente del astronauta será un shock. Él me explicará que en el futuro todos los instrumentos serán electrónicos, y eso revolucionará la composición misma. Me revelará que la impresión de un contemporáneo mío al viajar en el tiempo hasta su estación orbital para contemplar su estudio de grabación será más fuerte que la misma operación hecha por un discípulo de Pitágoras a Salzburg para presenciar una orquestación de Mozart. Al parecer, la mayoría de los instrumentos de la música clásica tienen un pasado también clásico, aunque de un clasicismo grecolatino. Mientras que la electrónica es un nuevo paradigma por descubrir. Y eso que la voz seguirá siendo humana.



domingo, 24 de mayo de 2009

EL ASTRONAUTA Y EL LENGUAJE DE LOS DELFINES TERRESTRES



Después de repasar los estudios sobre el complejo lenguaje de los delfines terrestres desde su estación orbital, de retener que los delfines terrestres se comunican, son animales sociales, sufren, sienten, se pelean y hasta se llaman individualmente con nombres propios, el astronauta se mirará las manos, cerrará su visor electrónico de información tras pulsar con su dedo índice en la pantalla, se frotará las manos y comprenderá que el lenguaje no basta (que Wittgenstein no es suficiente), que el desarrollo de la especie sin la técnica, sin aprender a utilizar unas extremidades suficientemente hábiles, hubiera sido imposible. Y recordará a la versión primitiva de Bowman hacer nudos con briznas de hierba entre las páginas de 2001.

lunes, 2 de marzo de 2009

EL ASTRONAUTA ANALIZARÁ EL PROGRESO

Sí, así es. Lo hará en su nave camino de la estación espacial donde trabajará durante dos circunvalaciones al Sol.

Consultará su enciclopedia digital en red y observará que el progreso tecnológico ha avanzado invariable con la Humanidad y ha cambiado inexorablemente el entorno del hombre. Sobre el otro progreso, el moral, le será más difícil afirmar su existencia. Sin embargo, después un buen rato contemplando la inmensidad del universo pensará:

"Es cierto. Estamos condenados a repetir nuestros errores, como en la Ilustración, como con el marxismo-leninismo, como con la Revolución Ecologista, o como con el cristianismo, el Islam y hasta el budismo y el confucianismo.

Detrás de cada revolución, de cada programa teórico para mejorar la condición humana, se infiltrarán seres movidos por sus propios intereses que lo corromperán todo, o los mismos agentes del cambio se transformarán y ayudarán a extender la tiranía mientras piensan que extienden la buena nueva. Pero ese es el destino del ser humano, la falsa ilusión por construir un futuro mejor, un progreso moral que enmiende los errores del pasado. Esa ilusión es nuestro verdadero motor moral aunque fracasemos en el intento. La eterna búsqueda infructuosa de la justicia. Ya lo dijo Camus al hablar de Sísifo (aunque antes lo había dicho Platón)."

lunes, 19 de enero de 2009

EL ASTRONAUTA SALVAJE

El astronauta leerá algún día mi anterior post. Utilizará su sistema de visualización preferente y, después de unos segundos, se carcajeara de nuestras complejas teorías luego contrastadas en condiciones experimentales. Y no lo hará por su contenido, porque no estarán exentas de la complejidad de las teorías de su tiempo, ni de las técnicas experimentales coetáneas, sino de nuestra miopía para ver que esas "complejas teorías" y sus experimentos se obtuvieron gracias a los progresos técnicos para almacenar las experiencias de las generaciones anteriores y realizar otras nuevas (papiro, papel, imprenta, reloj, telescopio, tinta, fotografía, microscopio, ordenador, acelerador). Porque, como él pensará para concluir:

"Esta gente no estaba tan alejada de las sociedades tribales como creía. Al menos muchos de sus comportamientos así lo demuestran."

En fin.

lunes, 22 de diciembre de 2008

EL ASTRONAUTA Y LA NARRACIÓN DE LA REALIDAD

Preocupado por el contenido de la entrada anterior, la de la narración de la realidad, me pondré en contacto con el astronauta para que me dé su opinión al respecto. Ya puedo visualizar que desde su estación espacial me contestará lo siguiente:

"1. La idea global de realidad consensuada por los humanos de las épocas moderna y posmoderna, no sólo la realidad exterior, sino aquella que sucede en el cerebro humano, tiene un comportamiento caótico. Por caótico quiero referirme a un comportamiento que no se puede describir exactamente mediante el intelecto (narración, fórmula, modelo matemático).

2. Curiosamente, la naturaleza de la mente humana (aunque también está compuesta por elementos de esa realidad caótica) tiende de forma innata a construir modelos explicativos (desde las religiones a la ciencia) que intenten narrar esa realidad, a razonar a posteriori las causas de ese caos.

3. Por tanto, tal vez la realidad no sea narrable, pero los humanos estamos condenados a intentarlo."

Vamos, me hablará del mito de Sísifo en su versión más cibernética. Tal vez, como decía Camus, ese esfuerzo no tenga sentido. Pero yo creo que justifica la existencia en sí misma. Sino, qué es lo que hace el astronauta en su estación espacial.

domingo, 23 de noviembre de 2008

EL ASTRONAUTA Y EL SENTIDO DE LA VIDA

El astronauta me ha hecho llegar su último pensamiento desde el futuro. Parece ser que ha encontrado algo en uno de sus innumerables viajes por el espacio exterior. Una vez finaliza la comunicación, en mi pantalla de ordenador leo:

"La concepción del tiempo, la muerte, el sentido de la vida. Todo eso escapa al entendimiento de nuestro cerebro."

Inquietantemente, no deja de tener razón.

domingo, 19 de octubre de 2008

EL ASTRONAUTA, POPPER Y LA ECONOMÍA

Yo soy más de Kuhn que de Popper, que se va a hacer. Pero el astronauta, que es más cientifista que yo entre otras cosas por su profesión, me ha enviado este razonamiento desde el futuro que pretende ser una comprobación popperiana (falsacionista) de la economía como ciencia:

"1. La economía es una ciencia.

2. Por tanto, los postulados de la economía pueden ser falsables.

3. El enunciado "el mercado se autorregula sin que el estado necesite intervenir", fue uno de los postulados de la economía neoliberal tras el final de la Guerra Fría (1946-1989).

4. La crisis de las hipotecas basura y la necesaria intervención de los estados en los sistemas finacieros que tuvo lugar en 2008 en la Tierra (aunque ya había ocurrido algo parecido en 1929 y 1973 y nadie se acordó después) demuestra que el enunciado de 3 es falso.

5. La economía requiere de la política, lo cual nos lleva a una paradoja (la política, que yo sepa, no es una ciencia).

6. ¿Es, por tanto, una ciencia la economía?"

Hay que ver que cosas tiene el astronauta. Yo creo que pasa demasiado tiempo aislado en su estación espacial. Espero que el futuro le depare un poco más de acción.


martes, 8 de julio de 2008

EL ASTRONAUTA III

Una vez más, el astronauta tendrá cuidado de su rosal ingrávido. Podará con mimo sus hojas muertas, hablará a la planta flotante, volverá a llenar el realimentador de fluido vital del rosal ingrávido, atacará a las babosas que intentarán comerse los capullos, eliminará aquello de la naturaleza terrestre que le ocasiona molestias, y se quedará con lo que le interesa.

Finalmente, volverá a reflexionar sobre su trabajo de hacedor de vida y su obra como destructor, y concluirá que siempre ha sido así.

jueves, 12 de junio de 2008

EL ASTRONAUTA II

El astronauta desconectará el aparato de detección de radiación no visible de su pantalla. Al instante desaparecerán esas tonalidades tan sugerentes y volverá a contemplar el universo en colores. Reflexionará sobre lo confundidos que estaban sus antepasados de siglos pasados, siempre obsesionados con la dictadura de los sentidos: la vista, el tacto, el oido... Esas percepciones que les obligaban a concebir la realidad de una forma tan cartesiana y que les habían engañado al intentar interpretar el universo. Pensará en ello y será consciente del progreso realizado por la Humanidad para comprender su entorno físico. Y, sin embargo, esa idea tan racional no será suficiente para paliar la lascivia que le inundará completamente en los días siguientes y que acabará por hacer fracasar su vida sentimental.

sábado, 19 de abril de 2008

EL ASTRONAUTA

Antes de la explosión que acabará con su vida, el astronauta descubrirá la verdadera naturaleza del conocimiento positivo de los hombres, capaz de enviar a un hombre a Marte pero incapaz de construir un sistema lógico a prueba de accidentes como el que en breves segundos desintegrará su nave. Tan grande y a la vez tan mísero.