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martes, 4 de septiembre de 2018

La red de todos - Nagari Magazine

La red de todos - Nagari Magazine



Hoy he dejado la literatura a un lado y he sacado al teórico que también llevo dentro para hablar de redes, comunicación y cultura digital. A fin de cuentas, tengo un doctorado en estudios culturales con mucha tinta dedicada a la cultura digital española; así que no me vendrá mal reflexionar sobre el último libro de Javier López Menacho: SOS. 25 casos para superar una crisis de reputación digital.

¿Por qué?
Porque se trata de un libro ameno a la par que profundiza en la realidad social de las redes digitales y la sociedad que subyace a ellas, además de estar avalado por el sello editorial de la UOC, siempre prestigioso en este tipo de contenidos.

¿Pero quién es ese tal Javier López Menacho para hablar de redes sociales y reputación digital?
Pues, además de ser un reconocido escritor nacido en Jerez de la Frontera en 1982, con varios títulos y premios literarios en su haber, de los que destaca el libro de crónicas Yo, precario (Libros del Lince, 2013), ha colaborado en medios como La Marea, CTXT o Qué leer. Además, codirige el medio digital La Réplica: Periodismo incómodo. También se desempeña como Community Manager.

¿Eso qué significa?
Que, por una parte, es un autor capaz de desarrollar un estilo ágil, claro y ameno, que engarza frases como “Poco deja poso, y el poso que deja es poco” (p. 13); y, por la otra, su experiencia en los medios y como profesional digital le permite analizar los casos que presenta de una forma amplia, que ameniza con unos gráficos personalizados.

¿Y de qué trata el libro?
Pues, a través de 25 casos en que diferentes personas y empresas sufrieron distintas crisis de reputación digital, López Menacho describe lo que sucedió y cómo reaccionaron los implicados. La tesis general, tal como explicita el autor en el prólogo, consiste en “reflexionar sobre el ámbito digital y las repercusiones sociales y económicas que genera intervenir en el mismo.” (p. 18) López Menacho aboga por una sociedad regida por valores solidarios, que rechaza mensamente economicistas. Y la verdad es que se extrae una idea global de lo que ha sido la red en estos últimos años. A partir de ahí, el autor reflexiona sobre la forma en que hubiera debido reaccionar un profesional de la comunicación digital en cada caso, y expone lo que para él resulta la clave de cada uno de estos casos prácticos. Un experto en marketing digital debería leer todos los ejemplos que aparecen. Yo no lo soy, y puedo permitirme elegir los que me parecen más impactantes para este análisis. Por ejemplo, el Celebgate, el caso del robo de imágenes privadas que sufrió Apple y que afectó a actrices famosas como Emma Watson o Becca Tobin.

¿Y qué otros casos figuran?
Pues muchos y variados. Algunos los desconocía por completo, y que visibilizan los valores de la franja más joven de la sociedad y sus hábitos de consumo, como en el caso de Dave Carroll con United Airlines, compañía que le rompió la guitarra e ignoró sus reclamaciones, uno de los que más me han gustado, lo que muestra mi desconocimiento de algunos fenómenos que han tenido lugar recientemente en la esfera digital. Otros han sido muy conocidos a nivel global, como el ciberacoso que sufrió Justine Sacco por una broma de mal gusto sobre el SIDA, África y el color de piel, que muestra las barreras invisibles que existen entre el mundo privado y el de las redes sociales. O el enfrentamiento que llevó a una discusión más global entre la marca de alimentos para niños Hero y la periodista Samanta Villar, a raíz de un tuit de esta última sobre su experiencia como madre. O el favorito de López Menacho, el de la marca de calzado Pompeii para afrontar un problema en la distribución de sus ventas, que en el análisis destila los valores del autor. En este sentido, el libro es un dechado de documentación, con numerosas referencias a enlaces que permiten entender el contexto de la situación y complementan las explicaciones de López Menacho.

¿Crees que debería leérmelo?
Pues desde una columna como esta, donde la percepción del mundo de la cultura se realiza en red, y que lleva por título enlaces, para enfatizar que la cultura actual se basa en los enlaces que la conectan con otros ámbitos, me parece imprescindible.
En este libro no encuentras únicamente controversia cibernética. También te topas con un sólido análisis del discurso en medios, no solo digitales, no solo en redes sociales, también en cabeceras periodísticas como El País. o magazines culturales como Jot Down y la polvareda que levantó un tuit de esta publicación sobre el asesinato del embajador ruso en Turquía. A ello cabe añadir las polémicas generadas por cadenas de TV como Cuatro o Telecinco.

¿Pero es tan magnífico como dices?
Bueno, cualquier lector encontrará puntos en los que no coincidirá, como suele pasar en estos casos. Yo creo que todos los ejemplos que trata resultan pertinentes y muestran el abanico de conflictos con los que alguien se puede encontrar en internet. Pero, por otro lado, me gustaría que tratara fenómenos como Cambridge Analytics o la emergencia de usuarios que hacen del odio su marca digital y, en vez de una crisis de reputación, lo que obtienen es un notable éxito de audiencia y público, como Donald Trump. Los cambios del futuro son muy volátiles. En una columna reciente, el catedrático de economía Antón Costas escribía sobre el hecho de que en este período histórico estamos asistiendo al fin de la aristocracia del dinero, una aristocracia que se posicionó tras el final de la Segunda Guerra Mundial y se acabó consolidando con el final de la Guerra Fría, con instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, cuando se impuso a los regímenes comunistas europeos. Internet es el lugar donde se están jugando la reputación para convertirse en la nueva aristocracia los distintos candidatos al poder futuro, como muy bien demuestran la figura y la obra de Steve Bannon, ex asesor de Trump, y el papel de las marcas ahí resulta fundamental. Por eso son tan necesarios los análisis de López Menacho para el futuro, más allá de la lectura de los profesionales del marketing. Espero que el autor siga investigando en adelante casos que relacionen estas controversias.

Pues gracias.
Las gracias, en todo caso, al autor, Espero que esta reseña sea la mitad de entretenida que la lectura del libro lo ha sido para mí.

sábado, 2 de julio de 2016

¿La era del audiolibro? - Nagari Magazine

¿La era del audiolibro? - Nagari Magazine



Este texto supone un parón en la serie que hasta ahora estaba dedicando a las relaciones entre tecnociencia y literatura en el caso latinoamericano. Merece la pena porque también se trata de analizar un fenómeno tecnológico que puede influir en la lectura y su consumo.

Desde hace unos pocos años, la plataforma Seebook ha intentado comercializar ebooks con soporte físico a partir de tarjetas que conservan la carátula y permiten descargar el fichero digital mediante un código QR o uno alfanumérico. De la misma forma que como está sucediendo con la industria discográfica, Seebook combina lo digital con lo físico en un formato híbrido muy del gusto de quien esto escribe. Ahora, con la misma apuesta por la hibridez, han decidido atreverse con los audiolibros. Esta reseña trata de dialogar con ese formato a partir de la escucha del audiolibro Colección Grandes de la Literatura Universal, que incluye las novelas: Bel Ami, de Guy de Maupassant, David Copperfield de Charles DickensCumbres Borrascosas de Emily Brontë y La dama de blanco de Wilkie Collins. Me alegra además, que esta reseña coincida con la Semana del Audiolibro, para  que se incorpore al debate que se va a formar en estos días en torno a este formato.

No hablo en ningún momento de un “nuevo formato” porque, consultándolo con académicos y lectores de mayor edad, más de uno recuerda las casetes con clásicos de la literatura y el pensamiento. En especial, en EEUU, donde este formato sirvió para ilustrar a varias generaciones en los kilométricos atascos que ya tenían lugar en la América de la década de 1970. Hablaré más bien de una reactualización al mundo digital, que puede ser muy positiva en una sociedad con unos modos de vida en donde el tiempo se está convirtiendo en el bien más preciado. Desde esta perspectiva es como he podido disfrutar de la audición de estos clásicos mientras conducía y preparaba la comida. Debo decir que ha resultado una experiencia satisfactoria dada la sensación de aprovechamiento que me invadía. Tiempo hacía que quería leer algunos de los grandes títulos de la literatura victoriana de los que he podido disfrutar y para los que nunca tenía ídem. En ese sentido, el producto cumple las expectativas al cien por cien. Cabe decir, desde un espíritu crítico, que la dramatización que se utiliza a veces resulta repetitiva e impostada, y ese es un aspecto que quizá debería mejorarse. De la misma forma, no tengo claro que la adaptación o reducción de un texto sea buena estrategia. Los potenciales consumidores de estos audiolibros, al menos los que estamos interesados en escuchar los clásicos, vamos a valorar más el producto original traducido que una síntesis. El gran público consumidor, ante la misma tesitura, siempre elegiría un formato visual del texto: la película o la serie, por cuanto no veo la ventaja comercial de reducir el texto. Bien es cierto que la adaptación no se da en todas las novelas sino en alguna.

Dicho esto, mencionar que la experiencia me ha servido, y mucho, para reflexionar sobre la literatura del siglo XIX. Desde hace algún tiempo, me preocupaban las afirmaciones de algunos autores contemporáneos sobre la importancia e influencia de la literatura británica del siglo XIX en su obra. Para mí, por formación, las grandes literaturas del siglo XIX eran, por orden cronológico, la francesa y la rusa, y más de una vez pensé que se estaba cometiendo el error de reescribir la historia de la literatura desde el bando de los vencedores. En este caso, de los vencedores culturales. Tras casi veinte horas de escucha de un audiolibro donde la producción anglosajona era mayoritaria, he comprobado porque muchos de mis colegas están más influidos por la literatura victoriana que por otras. Se trata de una literatura que ha envejecido mejor. Básicamente, a partir de un recurso que se puede encontrar tanto en David Copperfield, como en Cumbres Borrascosas y La dama de blanco: el uso de la primera persona para la narración. En el caso de las dos últimas, además, la utilización del narrador interpuesto, el uso de una voz en primera persona que se contrapone a otras en la misma narración a partir de diarios o declaraciones juradas, hace que estos textos tengan una completa actualidad formal.


En su brillante ensayo publicado en 2003: La conciencia y la novela (Counsciousness and the Novel en inglés), el narrador inglés David Lodge muestra que la literatura en primera persona le ha quitado el protagonismo al narrador omnisciente en la narrativa novelesca en las últimas décadas. Ese hecho se observa ya en la literatura victoriana a través de sus recursos. Siempre se puede analizar esta realidad formal como una victoria de la cultura anglosajona, y no por razones estilísticas. Pero se observa que el uso de un narrador omnisciente, tan común en la novela realista francesa y, por tanto, en Bel Ami, que se me ha antojado un pastiche mal elaborado de El rojo y el negro, ha envejecido mucho. El notable peso de la teoría y el pensamiento de su época en la sociedad europea continental, han ajado su producción cultural de hace dos siglos. Curiosamente, todas estas reflexiones han surgido de la escucha de una serie de clásicos compilados en un audiolibro a través de formato digital. Lo que muestra que las nuevas tecnologías y los modelos híbridos pueden ayudarnos a seguir reflexionando sobre las humanidades y la literatura, más que impedirnos su disfrute. 

lunes, 13 de julio de 2015

REGENERACIÓN DE LAS FORMAS ESTÉTICAS EN LA LITERATURA ESPAÑOLA - ALCES XXI: LA PRESENTACIÓN

Aquí les dejo el enlace de la presentación del panel: “Regeneración de las formas estéticas con el uso de la ciencia y la tecnología en la literatura española contemporánea” que desarrollamos en el marco de las III Jornadas ALCESXXI en Soria con la intervención de Germán Sierra, Javier Moreno, Marta del Pozo y Marcos García:



Fue un placer escucharlos a todos y disfrutar de la participación del público.

viernes, 20 de marzo de 2015

BORN DIGITAL 2015

Digital Humanities Conference, here we are:

Program

BORN DIGITAL: REFORMATTING HUMANITIES IN THE 21st CENTURY
13th ANNUAL CONFERENCE
MARCH 20-21, 2015
Hosted by the Department of Modern Languages and Literatures
Sponsored by the Joseph Carter Memorial Fund
Digital Humanities Interdisciplinary Research Group
University of Miami
Keynote Speaker: Dr. George Yúdice, University of Miami
PROGRAM SCHEDULE
Friday, March 20th
9:30-10:00 A.M.
Breakfast and Registration
Merrick Building Breezeway (2nd floor between 210 and 212)
10:00 A.M.
Welcoming Remarks by the Organizing Graduate Student Committee:
Antoni Fernández-Parera, Carlos Gámez-Perez, Elizabeth Langley, and Ellen Davies
10:15-11:45 A.M.
Panel I: Social Media and Ideology
Merrick Building 210-01
Chair: Ellen Davies
“Redes sociales en el contexto de las humanidades digitales”
Arantxa Serantes
Universidad de Santiago de Compostela
“Augmented Reality and the Sunglasses of Ideology”
Jason Crider
Clemson University
 “Rape Culture and Rape Myths on Twitter”
Melissa Woodacre
Georgia State University
 11:15-11:45 A.M.
Q & A Session
11:45 A.M.-1:45 P.M.
Lunch Break
Friday (continued)
1:45-3:30 P.M.
Panel II: Digital Humanities, Digitalization, and the Arts
Merrick Building 210-01
Chair: Carlos Gámez Pérez
 “’Big Data’ in the Humanities: Challenge and Possibility”
Nathaniel Deines
California Institute of the Arts/Getty Research Institute
“Finding Verne: Identities and Translations in the Jules Verne Corpus
Joshua Torres
Loyola University of Chicago
“Virtual Identities and Posthumanism in Rainer Werner Fassbinder’s World on a Wire (Welt am Draht)”
Sascha Hosters
Rutgers University
 “Hacking Knowledge Centers: Libraries and Digital Humanities Centers in Colombia”
Diego Mauricio Fino & Jaider Ochoa
Pontíficia Universidad Javeriana & Universidad de Antioquia
3:00-3:30 P.M.
Q & A Session
3:30-6:00 P.M.
Break
6:00 P.M.
Keynote Address by Dr. George Yúdice:
“All the World’s a Cloud”
Stanley and Jewell Glasgow Lecture Hall
Introduction by Dr. Lillian Manzor
7:00 P.M.
Reception to follow on Patio
Saturday, March 21st
9:30-11:00 A.M.
Panel III: Literature, Pedagogy, and Social Media in the Digital Humanities
Wesley Foundation (CAS Gallery)
Chair: Antoni Fernández Parera
“Digital Humanities and American Literature”
Brad Rittenhouse
University of Miami
 “Pedagogy of Literature and Digital Humanities”
Fatma Tarlaci
University of Texas at Austin
“Give Me Hope, a Pencil, and a Phone: What Students Can Teach Instructors about Creativity”
Danisha Baker-Whitaker, J.J. Sylvia IV, Cristiane S. Damasceno
North Carolina State University
10:30-11:00 A.M.
Q & A Session
11:00 A.M. – 12:30 P.M.
Lunch Break in the Wesley Foundation
(Boxed Lunches)
Saturday (continued)
12:30-2:30 P.M.
WORKSHOP with Dr. Lillian Manzor and Dr. Allison Schifani
The Wesley Foundation

lunes, 20 de enero de 2014

Un clásico en un nuevo universo narrativo

Mi columna de este mes en Suburbano:

 

En un principio, Iris, la última novela de Edmundo Paz Soldán, es una nueva contribución del autor boliviano al género de la ciencia ficción después de El delirio de Turing y Sueños digitales, novelas pertenecientes a la primera época creativa del autor. Una nueva contribución que se inició con el relato “Luk”, publicado en Revista ñ, como el arranque de un mundo imaginario en torno al planeta Iris del que la novela del mismo nombre es la culminación. Sin embargo, una lectura minuciosa de esta fábula, que se situa tras una dramática explosión atómica y el descubrimiento de yacimientos mineros de notable interés, da lugar a otras interpretaciones.

            Para empezar, porque se trata de una novela de notable carga política, una disección del poder a través de SaintRei, la corporación industrial que explota las minas de Iris después de que los humanos que habitan Munro, otro planeta imaginario, invadieran y controlaran políticamente el planeta que da nombre a la novela. Como es de esperar, se genera un movimiento de resistencia entre los nativos de Iris y la novela es la narración de esa lucha, con voces provenientes de los dos bandos (humanos y nativos irisinos). Hasta aquí un elemento que, aunque redimensiona la novela, no resulta tan extraño en el género de la ciencia ficción, en especial, en el ciberpunk, que comparte con la novela de Paz Soldán la creación de atmósferas opresivas, en el caso de Iris, a partir de las explosiones atómicas que iniciaron la desgracia de los irisinos:

“las pruebas nucleares de mediados del siglo pasado habían convertido a los irisinos en lo que eran y a la región en un campo radiactivo donde pocos seres humanos que llegaban de Afuera sobrevivían más de veinte años. Que a fines del siglo pasado el descubrimiento del X503, un mineral liviano y resistente con múltiples aplicaciones industriales, hizo que Munro, a cargo del protectorado, aprobara las concesiones para la explotación de X503 a SantRei. Que el dinero fácil hizo que inmigrantes desesperados y aventureros de toda condición aceptaran el contrato vitalicio, con todo lo que ello conllevaba: la imposibilidad del retorno a Afuera” (8).

            El pasaje supone la fundación del particular universo literario de Iris y es una demostración de las relaciones que determinan la agenda de las corporaciones y cómo juegan con el destino de los seres vivos. En este sentido, la novela se desarrolla en un claro entorno posthumano, no solo por culpa de la crisis nuclear que está creando seres deformados:

“Los irisinos dotros pueblos en la isla sufrieron problemas desde la llegada de la primera lluvia. Su piel se fue decolorando, con los años adquirió su característico color claro. Muchos se quedaron ciegos, otros perdieron la pigmentación del iris. Hubo a quienes la cara se les llenó de pústulas. Nacían niños con defectos físicos, se hizo habitual el cáncer de la piel, el de la médula ósea, el de la sangre” (190).

También como consecuencia de la guerra entre irisinos y soldados humanos. Una guerra en que los humanos son reconstruidos con máquinas: “Si le reconstruían más de la mitad del bodi seguiría siendo humano o quizás eso lo acercaría a los artificiales. Todo dependía de las partes que fueran reconstruidas” (14).

            Lo más interesante en la ambientación de la novela, que ya se encontraba como recurso en el cuento, es el uso que Paz Soldán hace del léxico para contruir ese particular universo narrativo y que se articula a partir de tres estrategias:

1) El lenguaje indígena de los habitantes de Iris: sha, rikshò;

2) El uso españolizado de expresiones en Spanglish para los soldados que luchan a las órdenes de SaintRei: den por then, bodi por body, saico por psycho;

3) la renominalización y la invención de productos tecnocientíficos o militares: shanz pot, jetpacks, swit.

            Este nuevo léxico, unido al entorno posthumano, es lo que da a la novela esa pátina de ciencia ficción. Pero si hacemos el experimento de cambiar alguno de los términos utilizados en la tercera estrategia por su equivalente en nuestra sociedad (por ejemplo, swit por pastilla), observamos que una lectura detallada arroja como resultado el mensaje de que la naturaleza humana subyace idéntica pese al entorno. Por ejemplo, cuando uno de los personajes, Xavier, se plantea sus problemas con los swits (o pastillas), drogas distribuidas por SaintRei entre los soldados:

un swit para la ansiedad le producía ciertas reacciones que solo podían tratarse con otro swit, que a la vez tenía efectos que debían calmarse con otro swit. Se le cruzaba por la cabeza dejar todo de golpe, buscar soluciones naturales para sus dolores y ataques de pánico, pero había internalizado desde niño que era imposible enfrentarse a la vida sin alguna forma de ayuda química –para solucionar sus males, para escapar del agobio de lo real— y la sola idea de no tener a mano swits le producía ansiedad (que debía tratarse con otro swit).

            Un pasaje que bien podría formar parte de cualquier novela existencial contemporánea. Mientras que la cita sobre deformaciones anteriormente mencionada recuerda a Lluvia negra, la novela sobre las desastrosas consecuencias de la bomba de Hiroshima escrita por Masuji Ibuse. Porque esta es una novela sobre la guerra. Sobre los desastres de la guerra. En muchos pasajes y dada la estructuración de la contienda, entre soldados humanos que apoyan a una corporación industrial y una resistencia autóctona, el libro asemeja a una novela sobre la ocupación estadounidense de Iraq, incluidos los fragmentos dedicados a la religión y la espiritualidad, elemento fundamental en la contienda. Esto se debe a que, pese a las mutaciones y el entorno posthumano, los sentimientos de los personajes son esencialmente humanos en una novela centrada a criticar culaquier tipo de guerra y ocupación: “se sintió un tonto por haber creído, cuando crecía, en el heroísmo de la guerra, en el coraje, en el valor; en todos esos mitos que hacían que jóvenes como él se enrolaran en ejércitos y fueran al frente sin miedo a morir” (17). Un clásico en un nuevo universo narrativo. Una excelente novela.

© 2014, Carlos Gámez. All rights reserved

lunes, 4 de marzo de 2013

UN PRESENTE CIBERNÉTICO

Aunque son malos tiempos para un supuesto ciborg como es el atleta sudafricano Oscar Pistorius, acusado del asesinato de su novia y conocido mundialmente por competir con prótesis en las piernas, hoy voy a hablarles de ciborgs, algunos de ellos de verdad.

Para empezar, una medalla (por cuanto deberemos archivar este post en autobombo). Según un artículo publicado por Víctor Vila en la recién estrenada revista digital Portal cienciayficción, en un futuro no muy lejano las personas podremos convertirnos en ciborgs al llevar chips implantados en el cerebro que nos permitan la recuperación de la memoria o la telepatía. Pese a que utilizara esa idea más como recurso literario que como prospectivo en “El cambio”, el cuarto de los relatos que aparecen en Artefactos, se postula esa posibilidad para tener un narrador capaz de vaticinar el futuro. Como es la primera vez que me sucede algo así, vamos a dejarlo solo en el comentario.

El que en realidad me interesa es el verdadero ciborg Neil Harbisson. Un músico y videosartista británico-irlandés-catalán que hasta 2004 sufría acromatismo. Una enfermedad que hace que el individuo vea el entorno en blanco y negro, sin capacidad para percibir los colores. Es en ese año, 2004, cuando Harbisson se convierte en un ciborg. Con la ayuda del estudiante de cibernética británico Adam Montandon, se instala en la cabeza un eyeborg.


¿Qué es un eyeborg? Un aparato que, con el software adecuado, permite traducir los colores a notas musicales. En concreto, le permite a Harbisson comprender los colores, traducirlos a formato sónico, pintarlos y hasta ampliar la gama de color, pues toda onda de luz es traducible a una frecuencia sonora. Incluidas algunas frecuencias invisibles como el infrarrojo.

Como ven, estamos hablando de una nueva forma de percibir la realidad en una formato más extendido. En un formato diferente, una realidad diferente, pues Harbisson llega a afirma desde su privilegiada perspectiva que:“No hay pieles blancas ni pieles negras, todos somos naranja. Las pieles blancas son naranja claro y las pieles negras son naranja oscuro”. Lo que no deja de sonar fascinante y le da a uno por pensar que tal vez en una realidad ciborg seamos capaces de superar nuestros problemas de percepción que han mostrado las limitaciones del pensamiento, iniciado con la Revolución Científica y limitado por los sentidos de forma clara. Quizás con aparatos implantados como el de Harbisson seamos capaces de percibir la realidad como un sistema emisor de fenómenos medibles (radiación electromagnética, vibración sónica, percepción táctil, olfativa...) universal y capaz de evitar las paradojas creadas por la Mecánica cuántica y teorías afines. En especial, si tenemos en cuenta los sentidos superiores de algunos animales. Así llegaremos a comprender en toda su extensión la afirmación de Harbisson: "No es la unión entre el ojo electrónico y mi cabeza lo que me convierte en ciborg sino la unión entre el software y mi cerebro".


Porque Harbisson es el primer ciborg reconocido por un Estado. Al tener que hacerse el pasaporte británico en 2004, presentó las fotografías requeridas con el aparato en su cabeza que podemos ver en las imágenes. Fue rechazado. Pero el apoyo de diversos investigadores hizo rectificar al gobierno británico, haciéndole aceptar su condición de ciborg.

Además de ciborg, Harbisson es artista (lo era antes de que se le implantara el eyeborg). Y no deja de ser interesante estudiar la influencia de ese eyeborg en la obra de Harbisson. Una obra que, por evidentes motivos, se inició en blanco y negro y le llevó a realizar varias exposiciones en 2004. Sin embargo, ya en 2007, Harbisson se embarcó en un ambicioso proyecto ciborg: representar los dos colores principales de ciudades europeas de cincuenta países. Aprovechando que su eyeborg, además de traducir a sonidos los colores, también asocia a los sonidos cotidianos con colores, Harbisson realizó Color Scores, donde traducía a visiones cromáticas esos sonidos.

Harbisson, pianista de formación, también ha utilizado su condición de ciborg y las capacidades que permite el eyeborg para hacer evolucionar su música. Incorporó la capacidad de percepción del color y su relación con el sonido a su piano, convirtiéndolo en un piano cibernético. Desde ese cambio en su instrumento habitual, Harbisson ha colaborado con músicos tan dispares como la violinista Armiina, la cantante Maria Huld o los músicos catalanes Pau Riba, Albert Pla y Pascal Comelade, además de realizar numerosas performances con otros artistas.


Sus retratos sonoros son otra aplicación artística relacionada con estas aptitudes. En ellas traduce a melodías lo que su ojo ha percibido al observar a personajes conocidos como Al Gore, Gael García Bernal, Antoni Tàpies o Woody Allen.

Precisamente, debido a la labor creativa de Neil Harbisson como ciborg, se fundó en 2010 la Cyborg Foundation. Primero se ubicó en el Campus Tecnològic de Mataró para pasar a levantar su campamento base en Barcelona. Los miembros fundadores de esta iniciativa fueron el mismo Harbisson y la coreógrafa Moon Ribas.

Para entender de forma sintética la labor de esta fundación, enunciaremos los tres objetivos de la Cyborg Foundation:
  1. Ayudar a las personas interesadas a convertirse en ciborgs.
  2. Defender los derechos de los ciborgs.
  3. Promover el uso de la cibernética en las artes.
Con la idea de crear o extender los sentidos humanos, aplicando la tecnología al cuerpo humano, la fundación potencia la investigación, la promoción y la creación de proyectos relacionados con esta iniciativa. Siempre sin ánimo de lucro, pues no venden sus dispositivos (y evitan así la crítica de colaborar en un mundo cibernético capitalista), y sin hacer distinción entre personas con minusvalías y sin minusvalías.

Además del eyeborg de Harbisson, implantado a ciegos en Ecuador, la fundación ha desarrollado el speedborg, un radar interno capaz de percibir la velocidad exacta de los objetos que se mueven delante nuestro. También han desarrollado en fingerborg. Un dispositivo diseñado para ayudar a extender los sentidos de un estudiante de multimedia que había perdido un dedo. Consiste en introducir una cámara de miniatura en una prótesis de dedo y hacer que la cámara interactúe con el cuerpo del joven.


Su último proyecto hasta la fecha es la extensión de la visión humana a 360º. Se trata de incorporar un sensor en la nuca de una persona (en este caso, la coreógrafa Moon Ribas), de manera que el sensor empieza a vibrar cuando alguien se le acerca por la espalda. Como ven, toda una nueva realidad se extiende más allá de nuestros sentidos. O como afirma Harbisson: “El ser humano está destinado a convertirse en ciborg; llevamos siglos usando la tecnología como herramienta y el siguiente escalón es que pase a ser parte de nuestro cuerpo".